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El viernes 20, ya desde la mañana, en el Brasil se veían las primeras noticias sobre un país que había amanecido diez horas antes; en Australia, con una población de cerca de 25 millones de habitantes, 300.000 personas habían tomado las calles en varias ciudades del país. Y en el resto del mundo no fue diferente.

Por: Lena Souza

Las manifestaciones se extendieron por todos los continentes y más tarde fue la vez de una de las principales ciudades, Nueva York, donde este lunes 23 de setiembre ocurrirá la cúpula del clima de la ONU.

El gobierno de Scott Morrison, de Australia, favorable a la industria del carbón, es un gran aliado de Trump, de los Estados Unidos, y también negador del calentamiento global. Son gobernantes que niegan que existe calentamiento global para justificar su profunda devastación de los recursos –y, junto con eso, la destrucción del planeta y del pueblo pobre que vive en él–, con el único objetivo de obtener ganancias. Entre ellos está también Bolsonaro, presidente del Brasil.

En Nueva York estuvo presente en la manifestación Greta Thunberg, la adolescente sueca que inició los viernes por el futuro (Fridays for Future), en agosto de 2018. Frente a una multitud, calculada en 250.000, principalmente jóvenes, Greta dijo que “Haremos todo a nuestro alcance para impedir que esta crisis empeore”. “Porque debemos estudiar para un futuro que nos está siendo quitado. Eso está siendo vendido con fines lucrativos”.

Además, continuó: “Las personas en el poder, sus bellas palabras son las mismas. Las promesas vacías son las mismas. Las mentiras son las mismas y la inacción es la misma”.

Estamos de acuerdo con esas conclusiones de Greta. Desde la primera cúpula del clima en 1992, gobiernos y empresas vienen enredándonos con promesas de cambios, y lo que vemos es la evolución del calentamiento global. Actualmente, gobiernos como los de Angela Merkel, en Alemania, o Macron, en Francia, son los mejores representantes de este tipo de posturas.

Pero, por otro lado, por todo el mundo, no faltaron jóvenes cargando carteles o gritando que el “problema es el sistema”, que “Los más pobres son los que más sufren. Los ricos están en mejor situación”, o “¡Respete la existencia o espere la resistencia!”.

Son esas las conclusiones que deben ser reforzadas y profundizadas por el movimiento. No existe capitalismo verde. El sistema capitalista es incompatible con la preservación de los recursos y con la calidad de vida de la población pobre del planeta.

Es por esto que en cada manifestación, en cada país, se reflejó la contestación a los problemas que viven las poblaciones pobres como resultado de las consecuencias del calentamiento global. Es preciso profundizar esa conciencia entre los/as trabajadores/as y la población pobre del planeta, de que las catástrofes naturales no son un castigo natural o divino sino una reacción a un sistema en que los ricos buscan la ganancia a cualquier costo, concentran la riqueza en sus manos y viven como privilegiados a costa de la devastación del planeta, de la explotación de los que trabajan y sufren las consecuencias de esa irresponsabilidad.

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Este día 20, las protestas que ocurrieron de forma global comenzaron en las islas del Pacífico, pasando por Australia, en Oceanía, y siguiendo por Asia, Europa, África y las Américas.

Algunas de las manifestaciones por el mundo

Oceanía

Además de Australia, en que millares de personas fueron a las calles, las protestas también ocurrieron en las islas del Pacífico, donde la elevación del nivel del mar debido al derretimiento de los glaciares amenaza a las poblaciones.

Amenaza esta que ya hizo desaparecer algunas islas deshabitadas, y provocó el aumento del nivel de las aguas en el norte de las Islas Salomón, entre siete y diez milímetros anuales durante las últimas dos décadas. Por eso, manifestantes en Kiribati gritaban: “No hundamos, luchemos”, pues más allá de tener que desplazarse hacia el interior del territorio, ya enfrentan la falta de agua potable.

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Asia

Asia concentra dos tercios de la población mundial, pues es en este continente que están China, la India y parte de Rusia, y las consecuencias de los cambios en el clima pueden ser devastadoras. Esos tres países son, junto con Estados Unidos, los mayores emisores de gases de efecto invernadero.

En China y en Rusia, los gobiernos dictatoriales controlan el debate sobre el clima y las protestas no fueron autorizadas; no obstante, manifestaciones pequeñas o individuales reflejaron la resistencia hasta ahora sofocada.

En la India hubieron protestas en Delhi, Mumbai, Bangalore (o Bengaluru) y otras grandes ciudades. La India enfrentó este año temperaturas por encima de los 45 grados, que provocaron la muerte de más de 100 personas. Además, una de las consecuencias del calentamiento global, la escasez de agua, ya es una realidad en el país, y puede afectar a cien millones de personas en los próximos años.

Además de las manifestaciones en la India, ocurrieron manifestaciones también en Pakistán, Afganistán, Japón, Indonesia, Tailandia, Corea del Sur, etc.

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Europa

Las ondas de calor preocupan y provocan muertes entre la población de Europa, una de las más concientizadas sobre los cambios climáticos y entre las que se encuentra Suecia, el país de la joven Greta Thunberg. En la mayoría de los países, las manifestaciones ocurrieron el día 20, pero en otros como Italia y Portugal, las manifestaciones están indicadas para el día 27.

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Este también es el continente donde el protagonismo de gobiernos –como los de Angela Merkel y Macron–, en la discusión sobre el clima buscan disputar la conciencia de la población prometiendo cambios para un capitalismo verde, sostenible.

También fue en Europa donde este año los partidos verdes fortalecieron su presencia en el parlamento europeo. Son cerca de 30 partidos diseminados por los países reunidos en la Unión Europea, que quieren convencer a la población de que votando legislaciones ambientales restrictas será posible la protección del plantea. Definitivamente, es una ilusión pensar que a través de este camino es posible salvar el planeta de los intereses de los grandes capitalistas.

Por eso, las grandes manifestaciones ocurridas en Europa comienzan a mostrar en las calles el verdadero responsable: el problema es el sistema capitalista. Y, cambiar el sistema no va a ser posible a través de las instituciones dominadas por el propia sistema, como el parlamento.

Las principales protestas de Europa ocurrieron en Alemania e Inglaterra, pero las calles se llenaron de manifestantes en casi la totalidad de los países, incluso en el Este europeo.

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África

África es el continente más vulnerable a las consecuencias de los cambios climáticos, cerca de 70% de la población africana depende a la agricultura de subsistencia para comer. Aumentos de temperatura, sequías o lluvias torrenciales ponen en riesgo la seguridad alimentaria de la población. Otros problemas también son preocupantes y graves, por ejemplo, la amenaza al río Nilo, que impacta directamente el abastecimiento de agua y la agricultura y causa graves crisis geopolíticas entre las poblaciones y los países.

Todo eso puede intensificar aún más las migraciones de poblaciones pobres dentro y fuera del continente.

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Américas

En Estados Unidos, las inundaciones, los incendios forestales, las tempestades y los huracanes cada vez más destructivos no son suficientes para “convencer” a Trump, el mayor representante de aquellos que dicen no creer en el calentamiento global, que desprecia todas las manifestaciones y no disfraza que está en el gobierno al servicio de los grandes capitalistas y del aumento de sus ganancias.

Para Trump, así como para Bolsonaro en el Brasil, el tema es como dijo Greta en el congreso de los Estados Unidos: ustedes deben creer en la ciencia. Pero, el descrédito de estos gobernantes por la ciencia no es por ignorancia y sí por intereses muy bien definidos de la clase a la cual pertenecen y sirven.

Pero fue en Estados Unidos, donde se está realizando la Cúpula del Clima de la ONU, que ocurrieron las mayores manifestaciones de este día 20. Estudiantes de más de 1.000 escuelas participaron de las manifestaciones. En Nueva York estuvo presente Greta Thunberg, que habló ante más de 250.000 personas.

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Trabajadores de algunas empresas como Google o Amazon, también participaron. En San Francisco, los manifestantes pararon frente a una tienda Amazon y denunciaron las políticas ambientales y laborales de la empresa.

En el Brasil, así como en varios países de América Latina, la defensa de la Amazonia fue una de las principales pautas planteadas en las protestas, junto con la defensa de otros recursos naturales que son explotados por los capitalistas imperialistas. Las poblaciones pobres de América Latina ya sufren los efectos de los cambios climáticos y las previsiones de los efectos del aumento de la temperatura global son bastante serios en la región, sobre la producción de alimentos, en la salud, en la migración, etc.

Las manifestaciones se extendieron por el Brasil, y las principales ocurrieron en ciudades como San Pablo, Rio de Janeiro y Brasilia.

En el resto de América Latina, las calles también fueron tomadas en defensa del clima.

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Millones fueron a las calles este día 20 y durante toda la semana nuevas protestas estarán ocurriendo en el mundo. Nosotros, de la Liga Internacional de los Trabajadores, apoyamos y participamos de esta lucha y defendemos que el capitalismo es totalmente insostenible desde el punto de vista ambiental.

Afirmamos que solo con la superación del capitalismo y con la construcción de una sociedad socialista solucionaremos la crisis ambiental que vivimos.

Participe del debate “Marxismo y Crisis Ambiental”

Traducción: Natalia Estrada.