Compartir

Este artículo está fechado el 14 de noviembre de 1938. La presente traducción se tomó de Writings of Leon Trotsky (1938-1939) (Escritos de León Trotsky), que Pathfinder editó con permiso de la Harvard College Library, Cambridge, EE.UU. Para más detalles sobre la ejecución de la familia real, véase Trotsky´s Diaryin Exile (Diario de Trotsky en el exilio), Harvard University Press, 1958; en las anotaciones de los días 9 y 10 de abril de 1935.

Me preguntan qué papel personal desempeñé en el asesinato de Rasputín[1] y en la ejecución de Nicolás II. Dudo que este problema, ya que pertenece a la historia, pueda interesar a la prensa; trata de cosas que pasaron hace mucho.

Yo nada tuve que ver con el asesinato de Rasputín. Rasputín fue asesinado el 30 de diciembre de 1916. En ese momento mi esposa y yo nos hallábamos a bordo de un barco que había zarpado de España rumbo a Estados Unidos. Esta separación geográfica basta para demostrar que yo no tuve participación en el asunto.

Pero existen también razones políticas profundas. Los marxistas rusos no tenían nada en común con el terrorismo individual. Fueron los organizadores del movimiento revolucionario de masas. El asesinato de Rasputín fue, en realidad, obra de ciertos elementos que rodeaban la corte imperial. Participaron directamente en el asesinato, entre otros, el diputado ultrarreaccionario monárquico de la Duma[2], Urishkevich, el príncipe Yusupov, pariente de la familia real, y otras personas de esa calaña; parece que uno de los Grandes Duques, Dimitri Pavlovich, tuvo participación directa.

El propósito de los conspiradores era salvar la monarquía, liquidando a un “mal consejero”. El nuestro era liquidar a la monarquía junto con todos sus consejeros. Jamás nos ocupamos de aventuras de asesinatos individuales, sino de la tarea de preparar la revolución. Como es sabido, el asesinato de Rasputín no salvó a la monarquía; la revolución sobrevino apenas dos meses después.

Lea también  Brasil | ¡Basta de la política asesina de Witzel!

La ejecución del zar fue otra cosa totalmente distinta. Ya el Gobierno Provisional[3] había arrestado a Nicolás II; lo mantuvo bajo custodia primero en Petrogrado, luego en Tobolsk. Pero Tobolsk es una ciudad pequeña, sin industria ni proletariado, y no era una residencia bastante segura para el zar; era de esperar que los contrarrevolucionarios intentaran rescatarlo para ponerlo a la cabeza de las Guardia Blancas[4]. Las autoridades soviéticas trasladaron al zar de Tobolsk a Ekaterinburgo (en los Urales), un importante centro industrial. Allí se le podía garantizar una custodia adecuada.

La familia real vivía en una casa particular y gozaba de ciertas libertades. Hubo una propuesta de hacerles al zar y a la zarina un juicio público, pero no prosperó. Mientras tanto, el curso de la guerra civil dispuso otra cosa.

Los Guardia Blancos rodearon Ekaterinburgo y podía esperarse que cayeran sobre la ciudad de un momento a otro. Su propósito fundamental era liberar a la familia imperial. En esas circunstancias el soviet local decidió ejecutar al zar y a su familia.

En ese momento yo me hallaba en otro sector del frente y, por extraño que parezca, me enteré de la ejecución una semana más tarde, si no más. En medio del torbellino de los acontecimientos, el hecho no me impresionó mayormente. Jamás me preocupé por averiguar “cómo” ocurrió. Debo agregar que demostrar un interés especial en los asuntos de realeza, gobernante o depuesta, evidencia cierto grado de instintos serviles. Durante la guerra civil, provocada especialmente por los capitalistas y terratenientes rusos con la colaboración del imperialismo extranjero, murieron cientos de miles de personas. Si entre ellos se encuentran los miembros de la dinastía Romanov, es imposible no ver en ello un pago parcial de los crímenes de la monarquía zarista. El pueblo mejicano, que fue muy duro con el Estado imperial de Maximiliano, posee una tradición al respecto que no deja nada que desear[5].

Lea también  Lanzamiento del libro "Combatir el machismo para unir a la clase", organizado por Mariúcha Fontana

Notas:

[1] Grigori Rasputín (1871-1916), un monje proveniente de una familia de campesinos pobres, llegó a tener tal ascendiente sobre el zar y la zarina que se convirtió en la principal influencia en la política de la corte. Su ignorancia y corrupción fueron legendarias. Lo asesinó un grupo de nobles para sustraer a la familia real de su influencia.

[2]  La Duma era el parlamento ruso en la época zarista.

[3] El Gobierno Provisional se estableció en Rusia con la Revolución de febrero de 1917. El poder estaba en manos de los burgueses liberales (Partido Demócrata Constitucional o Cadete), mencheviques y socialrevolucionarios (populistas).

[4] Guardias Blancas, o “los blancos”, era el nombre que se les daba a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas después de la Revolución de Octubre.

[5] Fernando Maximiliano José (1832-1867), Archiduque de Austria, fue coronado emperador de México en 1864, cuando Francia había conquistado parcialmente el país. Napoleón III debió retirar sus tropas por presión de los EE.UU. y Maximiliano fue derrotado por las fuerzas mexicanas de Juárez, juzgado por una corte marcial y fusilado.

Fuente: https://www.magazine.pstcolombia.org/2016/04/la-posicion-marxista-acerca-del-terrorismo-individual-leon-trotsky/