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Aun cuando no gusten ser criticados por racismo, la nueva ley sionista del “Estado-nación judaico”, aprobada el 19 de julio pasado por el parlamento israelí (el Knesset), declara que Israel es un Estado exclusivamente judío. La ley, aprobada por 62 contra 55 votos, con dos abstenciones, especifica que “Israel es la patria histórica del pueblo judío” y reivindica el derecho exclusivo de ejercer la autodeterminación en el Estado de Israel.

Por: Margaret McAdam y Martin Ralph – ISL, Inglaterra

Además, el hebraico es declarado la lengua oficial del Estado y Jerusalén, “completada y unificada”, es reivindicada como la capital de Israel.

El Estado estará abierto a la inmigración judaica y a la venida de los exiliados, al mismo tiempo en que considera que los asentamientos judaicos son un “valor nacional”, cuyo establecimiento y consolidación serán promovidos.

Robert Fisk relató en el Independent del 23 de agosto, que “Los planes estaban avanzados… para más de 1.000 ‘hogares’ en ‘asentamientos’ judaicos –la palabra que debemos usar para tales actos de robo de tierras– y habían sido aprobados más de 382 asentamientos. Hoy, 600.000 judíos israelíes viven en cerca de 140 colonias construidas en tierras pertenecientes a otro pueblo, los palestinos, sea en Cisjordania o en el Este de Jerusalén”[1].

La nueva ley señala una renovación de la expansión de los asentamientos (que nunca paró desde la limpieza étnica de 1948), indicando así una intensificación de la política de genocidio y apartheid palestinos.

La ley de 2018 viene a colación del reconocimiento por Trump de Jerusalén como la capital de Israel, validada por la transferencia de la embajada de los Estados Unidos de Tel Aviv hacia Jerusalén.

Eso provocó una ola de protestas en el enclave fuertemente sitiado de Gaza. Los palestinos protestaron contra esa medida, por el derecho de retornar a las tierras de donde fueron expulsados, y por el fin del bloqueo a Gaza.

Esas protestas fueron brutalmente reprimidas por las fuerzas israelíes, con más de 160 palestinos muertos y más de 18.000 heridos.

La anexión de la Cisjordania ocupada también es muy probable. La científica política israelí Galia Golan, del Centro Interdisciplinario de Herzliya, cercano a Tel Aviv, dijo que “todo el mundo entiende lo que es esta ley… Ella consagra la mayoría judía como dominante y gobernante, sin protección de los derechos de cualquier otra persona”[2].

La nueva ley llegó a dividir el partido de Netanyahu en el gobierno, el Likud.

El presidente de Israel (que desempeña un papel simbólico) se opuso a la ley y declaró que firmaría la medida en árabe, como una forma de protesta. La divergencia en Israel es sobre cómo mantener el régimen de apartheid: si a través de un disfraz democrático o siendo abiertamente racista contra todo el pueblo árabe.

La nueva ley institucionaliza el estatus de 20% de la población árabe del país como ciudadanos de segunda clase.

Esos 1,4 millones de habitantes ya viven en las regiones más periféricas de Israel, trabajan en empleos informales, y ganan menos que la población judía.

Esta ley se agrega a más de 160 leyes israelíes que son discriminatorias (www.adalah.org/en). La organización Adalah afirma: “Esas leyes limitan los derechos de los palestinos en todas las áreas de la vida, de los derechos de ciudadanía al derecho a la participación política, derechos religiosos y derechos procesuales durante la detención. Algunas de las leyes también discriminan a otros grupos, como gays, judíos no religiosos, y refugiados palestinos”.

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También serviría para “silenciar una discusión pública [fuera de Israel] sobre qué ocurrió en Palestina y para los palestinos en 1948, cuando la mayoría de su pueblo fue expulsado a la fuerza”, conforme advertido por 107 organizaciones negras, asiáticas, sindicales (incluyendo la UVW, IWGB y sectores negros del UCU y PCS) y otros grupos de minorías étnicas (BAME) en el Reino Unido (ourhistory-ourplace.co.uk).

Israel silencia al Partido Laborista

El gobierno israelí y los sionistas británicos pretenden vigilar cualquier crítica a la naturaleza de su Estado colonizador con la ayuda de sus aliados sindicales y laboristas para impedir cualquier oposición.

El ataque a Jeremy Corbyn es parte de eso, y llevó al Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista a adoptar la definición completa de antisemitismo, con todos los ejemplos, de la Alianza Internacional de Recordación del Holocausto (IHRA)[3].

Es una tentativa de parar el creciente apoyo internacional de sindicatos y movimientos sociales por los derechos de los palestinos y para acabar, estigmatizar y “criminalizar” cualquier condena a la ocupación israelí de Palestina.

Es también una tentativa de controlar las críticas al creciente papel militar de Israel fuera de Israel. Las medidas de seguridad y defensa para la cúpula del G20 en la Argentina, en noviembre de 2018, costarán un tercio del presupuesto de 3.000 millones de pesos dedicados al G20. El gobierno argentino entregará el control de seguridad directamente a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Francia, e Israel (que no es parte del G20).

Más de cuarenta grupos judíos en todo el mundo se oponen a equiparar el antisemitismo con críticas a Israel y “exhortan a nuestros gobiernos, municipios, universidades y otras instituciones para rechazar la definición de la IHRA”. Ellos apuntan que las organizaciones que apoyan los derechos de los palestinos en general y el BDS, en particular, están siendo perseguidas[4].

Apoyo de la burocracia sindical a la definición de la IHRA

Dirigentes sindicales que defendieron la definición de la IHRA con todos los ejemplos, incluyen a Dave Prentis, Secretario General de UNISON, que está preocupado con la posibilidad de que el Partido Laborista pierda votos. Esa visión es apoyada por los secretarios generales Paddy Lillis, del USDAW, y Tim Roche, del GMB. Esos dirigentes sindicales quieren tirar la lucha por los derechos palestinos a la basura y hacer un acuerdo con el sionismo para ganar votos.

Len McLuskey, Secretario General del Sindicato Unite, apeló a los dirigentes de la comunidad judaica para abandonar su hostilidad y encajarse en el diálogo, pero también dijo que los laboristas deberán adoptar ya todos los once ejemplos de la IHRA, pues no haber hecho eso dio muestras de “insensibilidad”.

En un comunicado el 28 de agosto, sindicatos palestinos, organizaciones de masa y redes que representan la mayoría de la sociedad civil palestina pidieron al Partido Laborista británico, sindicatos, cámaras municipales, universidades y a la sociedad civil en general que rechazaran la falsa y antipalestina definición de antisemitismo de la IHRA (publicado en Opendemocracy).

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Su declaración decía: “Cualquier uso por organismos públicos de los ejemplos de la IHRA sobre el antisemitismo que inhiba la discusión relacionada a nuestra expropiación por la limpieza étnica, cuando Israel fue establecido, o tentativas de silenciar discusiones públicas sobre las prácticas actuales o pasadas de colonialismo de ocupación [israelí], el apartheid, el racismo y la discriminación y la ocupación militar violenta en curso violan directamente derechos fundamentales. Primero, los derechos inalienables del pueblo palestino, que permanecen protegidos por leyes y convenciones internacionales; y segundo, los derechos de todos los ciudadanos británicos que están de nuestro lado, en la solidaridad de una humanidad común”.

Derechos palestinos significa tener el derecho de luchar contra las políticas coloniales y militares de Israel, porque la creación del Estado de Israel y su continuación como un emprendimiento sionista significa la opresión racial de los palestinos.

Pero, lamentablemente, Corbyn retrocedió, bajo presión sionista, de la declaración de antisemitismo del Partido Laborista, afirmando que “… las personas en el pasado estaban ‘equivocadas’ al decir que sionismo es igual a racismo”.

En el mismo artículo, él dice que hay sionistas que fueron “defensores honrados de nuestro movimiento”[5].

Ilan Pappé, el conocido historiador israelí, rechaza la idea de que todos los judíos en Gran Bretaña apoyen a Israel, o que ellos sean todos representados por las organizaciones que atacan a Corbyn.

Lucha eficaz contra el sionismo

La campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) por los derechos palestinos está ganando terreno y se estableció internacionalmente, incluso con el apoyo de judíos progresistas. Se tornó la campaña más eficaz para la lucha palestina y violentamente atacada por los sionistas.

El BDS reconoce los derechos de los palestinos y pide la responsabilidad de Israel en relación con violaciones graves a los derechos humanos. Es apoyada por parlamentos, cámaras municipales, universidades, sindicatos, instituciones culturales, entre artistas y bandas, y cuarenta organizaciones judaicas de justicia social reconocen que el BDS tiene un compromiso comprobado de “combatir el antisemitismo y todas las formas de racismo y fanatismo”.

El Partido Socialista

El Partido Socialista (SP – sección de la CIO en Inglaterra) cree que la solución de dos Estados resolverá el problema del sionismo, pero la teoría que sostiene esa posición es confusa del comienzo al fin, y es un retroceso de la histórica batalla palestina por un único Estado democrático y secular.

Ahora, considerando la ley de Estado-nación judaico, esa perspectiva es una traición a los palestinos.

El SP no hace exigencias a Corbyn para luchar, pero ellos critican su silencio –la realidad es que Corbyn no está en silencio sino que está retrocediendo; y a pesar de todo eso, ellos no hicieron ninguna crítica al sionismo en su largo artículo.

Sionismo – un movimiento político

Leila Farsakh, de la Universidad de Massachusetts, en Boston, escribió en 2011:

“Desde el colapso del proceso de paz de Oslo, en 2000, y la erupción, el mismo año, de la Intifada de Al-Aqsa, las perspectivas de una solución de dos Estados para el conflicto palestino-israelí se han vuelto cada vez más desalentadoras. La duplicación de la población de colonos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Oriental entre 1993 y 2009 para más de 494.000 colonos, la construcción de un muro de separación de 709 km que corta tierras palestinas en Cisjordania y que, una vez concluido, incorporaría 11,5% de ella a Israel, y la institucionalización de más de 99 puestos de control israelíes que transforman áreas palestinas en más de 12 áreas geográficas desconectadas, mataron las perspectivas de cualquier Estado palestino soberano viable”[6].

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Farsakh argumenta que el único camino a seguir es el de un único Estado democrático laico de Palestina. El sionismo es un movimiento político cuyo objetivo central es expulsar a todo el pueblo palestino de sus tierras usando una ideología racista.

Aceptar toda la definición de la IHRA significa aceptar la ley del Estado-nación judaico y la meta sionista final de un único Estado judío en la región.

La Liga Socialista Internacional (ISL) cree que Israel es un Estado de apartheid y que la ley del Estado-nación judaico fortalece a Israel y sus leyes racistas y coloniales.

Exhortamos a todos los miembros de los sindicatos a oponerse a la nueva ley, sus políticas expansionistas, y apoyar la lucha palestina.

La ISL apoya la lucha palestina por un único Estado laico, democrático y no racista, donde los judíos y los pueblos palestinos puedan vivir en paz; y apoya totalmente la resistencia palestina contra los ataques sionistas.

[1] www.independent.co.uk/voices/israel-settlement-expansion-1000-new-homes-palestinian-land-robert-fisk-wheres-the-outrage-a8504471.html

[2] New Statesman “It’s a disgrace: Israel’s Nation State law leaves liberal democracy behind”. Ben Lynfield 24 July

[3] El IHRA es una organización sionista cuya definición de antisemitismo incluye cualquier crítica a la naturaleza racista del Estado de Israel o a comparaciones entre la política nazista de exterminio de judíos con la política de exterminio de palestinos por Israel.

[4] Jewishvoiceforpeace.org/first-ever-40-jewish-groups-worldwide-oppose-equating-antisemitism-with-criticism-of-israel/

[5] www.independent.co.uk/news/uk/politics/jeremy-corbyn-labour-party-antisemitism-jewish-people-ihra-margaret-hodge-row-israel-a8476711.html

[6] www.ingentaconnect.com/content/mei/mei/2011/000 00065/00000001/art00004

Artículo original publicado en inglés, en Socialist Voice n.° 33, setiembre de 2018, y traducido al portugués por Marcos Margarido.

Traducción del portugués al castellano: Natalia Estrada.