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Nosotros del PSTU condenamos duramente los tiros disparados contra un ómnibus de la caravana de Lula en Paraná, la última semana. Exigimos la investigación y el castigo de los que hicieron eso. Defendemos el libre derecho de manifestación, incluso de aquellos con los cuales no concordamos, como Lula. Repudiamos los grupos de ultraderecha que atacan manifestaciones, que deben sí ser reprimidos y contra los cuales es necesario y justo utilizar la autodefensa.

Por: Vera, precandidata a presidente por el PSTU, Brasil

Repudiamos mucho más el asesinato de Marielle Franco y de Anderson en Rio de Janeiro: motivo para una rebelión social en este país. Sus muertes representan la profundización del cautiverio social, de la violencia y del genocidio a que negros y pobres de las periferias están sometidos por las fuerzas de represión del “Estado de Derecho”, por las fuerzas paramilitares y sus milicias, y por el narcotráfico. Situación esa sobre la que tienen responsabilidad directa los gobiernos Temer, Pezão, Crivella, los medios burgueses, y este sistema capitalista.

Con la crisis económica capitalista, los gobiernos y la clase dominante han desatado una verdadera guerra social contra la clase trabajadora y el pueblo pobre, que han reaccionado con mucha lucha. Contra esas luchas y la revuelta existente entre los de abajo, los sucesivos gobiernos han intensificado la represión contra los pobres y los luchadores (en eso están incluidos los ex gobiernos del PT). Han surgido también grupos de ultraderecha y figuras como Bolsonaro, que defienden más represión a los pobres, la vuelta de la dictadura militar, o excrecencias como el MBL y “Revoltados on line”, que usan o estimulan la agresión física contra manifestaciones políticas y hasta culturales con las que ellos no están de acuerdo.

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Sin embargo, no es verdad que estamos viviendo un proceso de crecimiento del fascismo en el Brasil, como dicen el PT y otros sectores de la izquierda. Es una banalización del fascismo caracterizar el proceso actual como tal.

El fascismo es una fuerza paramilitar centralizada y con apoyo de masas por fuera de las fuerzas normales de represión del Estado, que actúa de forma sistemática y articulada para destruir físicamente al proletariado y sus organizaciones para defender los intereses de los bancos y de las grandes empresas. Y eso no se derrota con elecciones, se derrota en las calles. Si estuviésemos de verdad bajo un avance del fascismo la cosa necesaria para hacer sería un frente único para derrotarlos en las calles y físicamente. No se derrota al fascismo con un frente electoral de colaboración de clases alrededor de un programa capitalista como el del PT y Lula, que sirve –vean– a los mismos banqueros y grandes empresarios.

PT, PSOL y PCdoB convocan actos en defensa de Lula y de la democracia burguesa, con el discurso de la lucha contra la derecha, pero su carácter es meramente electoral. De contenido son complementarios a las Caravanas de Lula. Estos actos, enmascarados de combate al supuesto fascismo, defienden la candidatura de Lula, pavimentan el proyecto de “Frente Amplio” y de apoyo a la candidatura del PT, al menos en el segundo turno de las elecciones. Fue así en Curitiba, donde Lula compartió el palco con la precandidata del PCdoB a la presidencia, Manuela d’Ávila, y con Guilherme Boulos por el PSOL, y es lo que ocurrió en Rio de Janeiro este 2 de abril. Amarran así a esos partidos en un acuerdo estratégico alrededor de un programa: el mismo que el PT aplicó en los 14 años que estuvo en el gobierno y que benefició a contratistas, banqueros y grandes hacendados, sin resolver nada para el pueblo pobre.

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El PSTU estuvo en la línea de frente en el llamado a la Huelga General y a la más amplia unidad en la lucha contra las reformas laboral y de la previsión. Estamos dispuestos a cerrar filas contra Temer, por derechos, y por justicia para Marielle y Anderson.

Pero no vamos a subir al palco electoral con el PT ni a componer un frente amplio con la burguesía en torno a la defensa de esta democracia de los ricos y de un proyecto capitalista para el país. Es justamente ese proyecto que el PT aplicó, que en los tiempos de bonanza garantiza migajas a los trabajadores y en las crisis impone sus efectos sobre las espaldas de la mayoría de la población, con eliminación de derechos, con represión y violencia. Para cambiar el Brasil de verdad precisamos sacar a Temer y su cuadrilla, pero no para repetir los 14 años de gobierno del PT. Brasil precisa de un gobierno socialista de los trabajadores, para acabar con toda la explotación y opresión del capitalismo y construir una sociedad socialista.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 2/4/2018.-

Fotografía del artículo: Manuela d’Ávila, Lula y Boulos.

Traducción: Natalia Estrada.