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Según informes de la OMS (Organización Mundial de la Salud), en estos momentos se están desarrollando 149 proyectos de vacunas contra el coronavirus, de las cuales unas diez se encuentran en la fase más avanzada de experimentación. Algunas de ellas, como la del proyecto conjunto de la Universidad de Oxford/Astra-Zeneca prometen estar listas para su uso masivo “antes de fin de año”. En medio de una pandemia que no cesa de crecer, sería una buena noticia. Pero es necesario ver todo lo que hay detrás de esta verdadera “carrera por la vacuna” que se ha desatado entre las grandes corporaciones privadas de biomedicina.

Por: Alejandro Iturbe

Es preciso decir que ya podría existir una vacuna lista porque hubo un brote de coronavirus del SARS, en 2002. Pero no fue hecha porque en ese momento afectó solo una parte de la población de Asia y eso no daba ganancias suficientes para los grandes laboratorios. Ahora corren atrás de una situación muy grave y, además, en búsqueda de sus ganancias.

En esta “carrera” actual, en primer lugar, parecería estar el proyecto de vacuna desarrollado en conjunto por científicos de la Universidad de Oxford (Gran Bretaña) y el laboratorio Astra-Zeneca. Según datos de la revista Forbes, esta empresa es un conglomerado privado de capitales anglo-suecos, posee un capital de mercado de casi 140.000 millones de dólares, ventas anuales por 26.200 millones de dólares, negocios en cerca de 100 países y 70.000 empleados en todo el mundo [1].

Con esos datos, llama la atención que Pascal Soriot, director general de Astra-Zeneca, declarara a la cadena RTL que, contrario a lo expuesto por los laboratorios Pfizer, Merck y Moderna, el objetivo de la empresa es suministrar la vacuna que desarrolla Oxford «a precio de costo». Ese costo sería de 2,90 dólares por unidad “sin obtener ganancias” [2].

Un gran negocio

¿Alguien que dirige una empresa que lucra con la salud como negocio privado habrá tenido repentinamente un “acceso de ética” preocupado por el sufrimiento de los pueblos frente a la pandemia? No lo creemos. Los burgueses (y los de una empresa imperialista en especial) “no dan puntada sin hilo”. Veamos entonces un poco más de cerca el proceso de investigación y producción de esta vacuna.

Ahí descubrimos que “Astra-Zeneca firmó un contrato por USD 1.200 millones con la agencia BARDA (sigla en inglés de Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado) del gobierno de EEUU, que prevé la entrega de 300 millones de dosis” [3]. Este contrato es parte de la denominada Operation Warp Speed lanzada por el gobierno de Donald Trump, con varios miles de millones de dólares entregados a grandes conglomerados de biotecnología para el desarrollo de una vacuna. Moderna recibió 483 millones aunque no firmó un contrato de exclusividad de su producción inicial, como sí lo hizo Astra-Zeneca[4].

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Entonces, si multiplicamos la cantidad de dosis que se entregarán a Estados Unidos por el “precio de costo” que anunció Paul Soriot, nos da menos de 900 millones de dólares. El “sin ganancias” se transforma entonces en un lucro de 300 millones de dólares. De modo adicional, Astra-Zeneca recibirá 100 millones de dólares del gobierno británico para su investigación [5]. Es lo que la burguesía llama “una ganancia adicional”.

Pero el tema no termina aquí. De modo paralelo a la última fase de experimentación de su efectividad, esta empresa ya está fabricando las vacunas para Estados Unidos y anunció que, después, tendría capacidad para fabricar 2.000 millones de dosis (lo que representaría una venta de 6.000 millones de dólares “a precio de costo”).

Las razones de Trump

Cuando comenzó la pandemia de Covid-19 el gobierno de Donald Trump apareció como uno de los más irresponsables del mundo en su accionar para enfrentarla: dijo que pasaría rápidamente, recomendaba no usar mascarilla, y proponía combatir el virus con “inyecciones de desinfectante” [6]. Esta irresponsabilidad hizo que Estados Unidos fuera el país con mayor número de contagios y de muertes en el planeta.

Frente a este duro golpe de la realidad, Trump fue cambiando su tono y, como vimos, ha destinado miles de millones de dólares a la investigación y experimentación de una vacuna. Pero las razones de este cambio no se deben a una “toma de conciencia” de su error sino a razones mucho más mezquinas.

En noviembre próximo se realizarán las elecciones presidenciales en el país. Trump concurre por su reelección, pero las encuestas dan como resultado que sería ampliamente derrotado por Joe Biden, candidato del Partido Demócrata. Una de las razones centrales para esta posible derrota es precisamente la percepción de los electores de su pésimo manejo de la situación creada por la pandemia [7]. Trump necesita desesperadamente revertir esa imagen y, si fuera posible, esperar el “milagro” de anunciar una vacuna de próxima utilización.

Hay un tema aún más profundo: el gobierno de Trump se vio jaqueado por la onda de grandes movilizaciones que respondieron al asesinato del joven negro George Floyd, por parte de un policial que lo había detenido. Esta oleada de protestas contra el racismo, la violencia policial y la injusticia social se extendió por todo el país (más de 600 ciudades). Si bien fue encabezada por la juventud negra, tuvo un carácter multirracial, con miles de luchadores de “distintos colores”. El gobierno de Trump respondió con represión, pero lo cierto es que no logró su objetivo por este medio. Se abrió así una crisis política general que, aunque las movilizaciones han bajado en intensidad, se mantiene hasta hora. Al mismo tiempo, esa oleada de protestas impactó en el mundo y en muchas ciudades, hubo movilizaciones solidarias y contra el racismo en sus propios países.

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Junto con estos factores nacionales, al igual que ante otros temas de la realidad política y económica mundial, Trump rompe la unidad imperialista en el combate al coronavirus al priorizar en términos absolutos el suministro de la vacuna a Estados Unidos (con Gran Bretaña como socio menor) en detrimento de los otros países imperialistas. Frente a esta actitud de “cortarse solo”, el gobierno francés “protestó tras el anuncio del gigante farmacéutico francés Sanofi de que dará prioridad a Estados Unidos en caso de hallar una vacuna contra el Covid 19, una medida ‘inaceptable’ en plena pandemia” [8].  Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel, instó “a cooperar en la lucha contra la propagación del COVID-19 y trabajar conjuntamente por la elaboración de testes, medicamentos y una vacuna para todas las personas” [9].

Una cuestión aún más de fondo

Pero existe un marco de fondo en este giro de Trump. La burguesía estadounidense, al igual que las otras burguesías imperialistas y las de los países dependientes, están impulsando un levantamiento de las medidas de cuarentena y de restricción que requiere el combate a la pandemia, cuando está muy lejos de haber sido derrotada. Por el contrario, sigue creciendo en Estados Unidos, Latinoamérica, y otras regiones, y amenaza con una “segunda oleada” en Europa.

Esas burguesías, incluso las que aplicaron “cuarentenas duras” y políticas aparentemente más serias, lo hicieron después de un largo período de destrucción de los sistemas de salud públicos y de sus centros de investigación. Nunca realizaron las inversiones necesarias para un verdadero combate a la pandemia porque siempre dominó la defensa del interés y las ganancias de la burguesía por sobre la defensa profunda de la salud de la población.

Ahora, tal como dijimos en un artículo anterior, “preocupados con esas ganancias burguesas y su caída ante las medidas de restricción, los gobiernos han comenzado a levantar esas medidas sin haber derrotado la pandemia. Esta es la razón de fondo de la aceleración de la pandemia: la avidez de ganancia de la burguesía, aunque esta sea al costo de la vida de millares de trabajadores” [10]. Lo hacen con el hipócrita eslogan de “la nueva normalidad”.

En esa política de retomar los “niveles normales” de explotación de los trabajadores y de recuperar sus ganancias, el decir que hay una vacuna próxima para ser aplicada es una herramienta para intentar engañar a los trabajadores sobre que ellos serán los grandes beneficiados con esta reapertura de la “vida normal”.

Que realmente haya en los próximos meses una vacuna efectiva contra el Covid-19 será una buena noticia y un triunfo de la ciencia. Pero en manos de la burguesía, esta buena noticia se escurrirá como agua entre los dedos para los trabajadores y las masas.

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Baste decir que, en medio de la pandemia, cuando millones de trabajadores perdían sus empleos, se contagiaban o morían, las grandes fortunas del mundo continuaban creciendo obscenamente: solo entre marzo y abril de este año habían aumentado en 282.000 millones de dólares (el equivalente, por ejemplo, a la suma de un salario mínimo de todos los trabajadores brasileños en un año) [11].

La “nueva normalidad” retomaría, en el mejor de los casos, los niveles de explotación y de ataques de las burguesías y de los gobiernos de antes del inicio de la pandemia. La realidad es que será mucho peor, ya que lo hará partiendo de la base de los ataques realizados en estos últimos meses: despidos y/o suspensiones masivas; desconocimiento de los acuerdos colectivos de trabajo; eliminación de conquistas históricas como la estabilidad laboral y las vacaciones, etc.

La pandemia no ha sido derrotada y los trabajadores deberán seguir sufriendo sus consecuencias junto con este durísimo panorama. Una vacuna efectiva contra el coronavirus sería, como señalamos, un gran triunfo contra la pandemia. Pero en manos de la burguesía eso solo significará más explotación para los trabajadores al servicio de sus ganancias. Para acabar con esto, no solo hay que derrotar la pandemia sino también el conjunto del capitalismo imperialista.

Para enfrentar estos graves problemas de los trabajadores y las masas (la pandemia y el aumento cada vez mayor de la explotación capitalista) la LIT-CI ha elaborado y publicado un “Programa de Emergencia contra la Pandemia y la Crisis Económica” con propuestas de lucha para avanzar en este camino.

Notas:

[1] https://www.forbes.com/companies/astrazeneca/#70a2ed9a6866

[2] https://www.elcomercio.com/tendencias/costo-vacuna-oxford-astrazenca-covid19.html

[3] Ídem

[4] https://www.dw.com/es/ee-uu-don%C3%B3-us-1000-millones-a-astrazeneca-para-crear-una-vacuna/a-53523935

[5] Ídem

[6] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53499957

[7] https://www.infobae.com/america/eeuu/2020/07/20/elecciones-en-estados-unidos-una-nueva-encuesta-coloco-a-joe-biden-15-puntos-por-delante-de-donald-trump/

[8] https://www.dw.com/es/sanofi-da-prioridad-a-ee-uu-para-vacuna-contra-covid-19/a-53436248  

[9] https://www.dw.com/es/merkel-pide-una-vacuna-de-la-covid-19-para-todos/a-53310699

[10] https://litci.org/es/menu/especial/coronavirus/la-pandemia-sigue-creciendo/

[11] https://www.eulixe.com/articulo/sociedad/mas-ricos-hacen-negocio-pandemia/20200504202734019264.html