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Los burgueses mienten conscientemente. Igualan al chavismo venezolano con el socialismo y a Petro con el chavismo, pero se desentienden de la vehemencia con que Petro ratifica, cada vez que se le presenta la oportunidad, que él no va a expropiar a los capitalistas y que si llega a alguna instancia de gobierno respetará la propiedad privada de burgueses y terratenientes.

Por O.A.

Los políticos de los partidos burgueses y los periodistas a sueldo sacuden cada vez más fuerte el espantapájaros del “castrochavismo” ante cada punto que Petro sube en las encuestas sobre intención de voto en las próximas elecciones. Y Petro se cuida bien de aclarar de inmediato que él no tiene ningún lazo con la Venezuela de Maduro o con la Cuba de Castro.

Es el círculo vicioso de la posverdad, de la mentira conscientemente repetida hasta hacerla creíble para el colombiano común que mira desconcertado como se hunden en la miseria los trabajadores del país más rico en recursos naturales de América Latina en proporción a su extensión. “Ese es el resultado del socialismo” mienten chillonamente los voceros de los capitalistas. Y a renglón seguido le cuelgan otra mentira mayor aun: “Petro nos quiere llevar al socialismo, quiere hacer de Colombia otra Venezuela”.

Ni Chávez ni Maduro instauraron el socialismo

Pues bien, lo que se cuidan de no decir tanto Petro como los políticos burgueses es que ni Chávez ni Maduro han instaurado el socialismo en Venezuela y, menos que menos, que hayan puesto en el más mínimo riesgo el régimen de la propiedad privada capitalista. Quienes han gobernado los últimos veinte años al vecino país no han sido los obreros y los pobres, los únicos a quienes realmente les interesa instaurar el socialismo para sacar a Venezuela y al resto de los países del área de la profunda crisis en que los han hundido los diferentes gobiernos capitalistas. Los que han estado al frente del gobierno y en posesión de las instituciones, incluida PDVSA la empresa estatal petrolera, han sido Chávez, Maduro y los chavistas, una nueva casta burguesa conocida como la boliburguesía, que se ha enriquecido con el saqueo de los recursos de todos los venezolanos.

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Esa casta se formó con un buen número de los viejos capitalistas venezolanos y con una franja de la oficialidad de la Guardia Nacional a la que el gobierno chavista le hace concesiones, le da coimas y le entrega negocios legales e ilegales para que se enriquezca, a cambio de que lo sostenga en el poder y lo defienda de los furiosos ataques de la vieja burguesía tradicional. Esa burguesía tradicional apoyada por el imperialismo y las oligarquías latinoamericanas, que hasta hace unos meses se agrupaba alrededor de la llamada Mesa de Unidad Democrática, se opone a Maduro y al gobierno chavista no porque este sea “socialista”, sino porque fue desplazada del poder y de los negocios, empezando por el saqueo de las riquezas petroleras controladas por PDVSA. La batalla política que se desarrolla en Venezuela no es entre la burguesía “democrática” y el chavismo “socialista”, sino entre dos alas de la burguesía que se pelean con uñas y dientes el “derecho” a saquear las enormes reservas petroleras del país.

En Venezuela los capitalistas no fueron expropiados

Chávez, Maduro y los chavistas realmente han hecho todo lo contrario de lo que dicen. Han pagado sistemáticamente al imperialismo la onerosa deuda Externa. No han expropiado a los capitalistas para poner los recursos materiales en manos de los trabajadores. Han despilfarrado los recursos de la pasada bonanza petrolera, se la han apropiado individualmente y han entregado una parte fundamental a los grandes capitalistas nacionales e imperialistas. No han expropiado sin indemnización una sola gran fábrica nacional o extranjera. Lo que muestran como nacionalizaciones han sido en realidad el salvamento, con recursos del Estado, de empresas quebradas por las malas administraciones capitalistas. Han comprado bancos, fábricas automotrices y de alimentos para salvar a los propietarios privados de la quiebra a la que las llevaron. No han hecho nada distinto a lo que hacen todos los demás gobiernos burgueses de América Latina, empezando por el colombiano. La única diferencia radica en que los chavistas y sus defensores –el estalinismo, el reformismo y algunos socialdemócratas liberales– hacen aparecer esas compras como “construcción del socialismo” ocultando, también conscientemente, que son en realidad otro gobierno capitalista.

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La mayor prueba del carácter burgués –y ajeno a los obreros y al socialismo– del gobierno chavista es el régimen represivo que ha instaurado, bajo el cual se ha asesinado y encarcelado a los dirigentes obreros y populares que se han atrevido a denunciar su verdadero carácter. La casi totalidad de muertos, desaparecidos y encarcelados durante las jornadas de movilización del año pasado son trabajadores y pobladores pobres que se volcaron a las calles a exigir condiciones mínimas de trabajo y existencia. Sin embargo, la burguesía proimperialista del Continente solo reclama por los figurones de los partidos tradicionales que el gobierno de Maduro ha metido a la cárcel para quedarse con sus negocios. Si el gobierno de Maduro fuera realmente socialista no reprimiría las marchas obreras y populares, las encaminaría contra la gran burguesía nacional e imperialista y las animaría a expropiar a todos los burgueses que se le oponen, permitiría que las asambleas obreras y populares definieran el tipo de instituciones con las cuales gobernar y someter a los burgueses sediciosos. Pero como es todo lo contrario, actúa en consecuencia: al servicio de un sector burgués tan corrupto, represivo y perverso como los viejos gobiernos adecos y copeyanos.

Tanto en Venezuela como en Colombia es necesario luchar por el socialismo

Por eso la real alternativa en Venezuela es la levantada por los militantes de la Unión Socialista de los Trabajadores, partido de la Liga Internacional de los Trabajadores, que hace esfuerzos heroicos por organizar a los trabajadores venezolanos en forma independientemente, levanten el programa del socialismo obrero, enlodado por el chavismo y sus acólitos, y luchen por un gobierno obrero y popular contra todos los burgueses, sean chavistas o mudistas. Y en Colombia tenemos que hacer otro tanto, porque ni Petro ni ninguno de los actuales candidatos presidenciales hará cosa distinta que gobernar para algún sector burgués explotador. Porque en lo que sí ha sido claro Gustavo Petro es en afirmar, sistemáticamente, que va a respetar la propiedad privada capitalista y que, por tanto, no ha pensado nunca en instaurar el socialismo obrero y popular.

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