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Escuela Sin Partido es adoctrinación.

Sin dudas, la escuela pública tiene muchos problemas: aulas con exceso de alumnos, profesores desvalorados, falta de estructura, edificios deteriorados. También hay muchos profesores con los salarios atrasados en varios estados, como Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul.

Por Flávia Bischain, de São Paulo (SP)

Sin embargo, a los defensores del proyecto Escuela Sin Partido (PL 7180/14) no les interesa nada de eso. Nunca hicieron nada concreto para resolver los problemas de la educación. Además, la mayoría son políticos profesionales corruptos y oportunistas, que solo ayudaron a que la educación pública llegara al fondo del pozo. 

Por lo que todo indica, el Escuela Sin Partido será el proyecto insignia de las políticas educacionales del próximo gobierno. Según su idealizador, Miguel Nagib, el principal problema de la escuela sería la supuesta adoctrinación ideológica que los estudiantes sufren de sus profesores. Por eso, el proyecto prohíbe cualquier abordaje que trate temas como la cuestión racial, la de género, la sexualidad y política, de manera general.

Se propone, además, que se coloquen carteles en las escuelas, estimulando a los estudiantes a vigilar y denunciar a sus profesores. Estos podrían ser castigados y criminalizados por cumplir su trabajo. En vez de resolver los problemas reales de la escuela, los diputados prefieren buscar una aguja en un pajar. Ellos no quieren saber de la realidad de las escuelas. No quieren saber que los profesores se las arreglan como pueden para enseñar a sus alumnos. Ellos quieren transformar al profesor en villano.

Esto no es un insulto solo a los profesores. Los propios estudiantes son colocados como personas totalmente manipulables y sin opinión propia. Son tratados como verdaderos cabezas huecas, que deberían permanecer ajenos a las cuestiones políticas.
El proyecto prohíbe directamente que los profesores divulguen manifestaciones en las escuelas. No es casualidad que estén preocupados. En 2013, los estudiantes protagonizaron las manifestaciones, que tomaron el país, contra el aumento de los pasajes de autobús. En 2015 y 2016 dieron una verdadera clase al ocupar las escuelas contra la Reforma de la Enseñanza Media. En São Paulo, tuvieron una importante victoria contra el gobierno de Geraldo Alckmin (PSDB), que tuvo que dar marcha atrás en su proyecto de reorganización, que cerraba aulas. Más que ser un ataque contra el pensamiento crítico y la libertad de enseñar y aprender, el Escuela Sin Partido es un intento de impedir que profesores y estudiantes luchen por una educación pública mejor.

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CAOS EN LA EDUCACIÓN
“Filma mi recibo de pago”

“Filma mi clase, pero antes grábame preparándola, calificando trabajos, dando una clase detrás de la otra sin ningún recurso y aprovecha y graba mi recibo de pago”. Esa fue la respuesta de una profesora de la red estadual a la campaña lanzada por los partidarios de Bolsonaro, que estimulaban a los alumnos a filmar a sus profesores.

La diputada estadual recién electa en Santa Catarina, Ana Caroline Campagnolo (PSL), llegó a convocar estudiantes para perseguir a sus profesores. La hipocresía es tanta que la propia diputada, que también es profesora, fue a dar clases con una camiseta de Bolsonaro. Ella tuvo que retirar los videos de circulación después que el Ministerio Público entró con una acción legal, alegando que ella estaría violando principios constitucionales, como la libertad de actividad intelectual, además de estar, ella misma, “explotando políticamente a los estudiantes”.

El Escuela Sin Partido está todavía en trámite en el Congreso. Desde que se presentó, en 2014, diversas manifestaciones contra él fueron realizadas en todo el país, impidiendo que fuesen aprobados proyectos semejantes en la mayor parte de las ciudades y estados. El proyecto de ley llegó a ser retirado de la pauta del Senado por su proponente, el senador Magno Malta (PR-ES), en noviembre de 2017.

A pesar de no haber sido aprobado a nivel nacional, sus partidarios ya están colocándolo en práctica. Desde el anuncio de la victoria de Bolsonaro en las elecciones, se multiplicaron, en todo el país, las denuncias de padres y alumnos contra profesores que, supuestamente, estarían adoctrinando a sus estudiantes. Esos profesores están sufriendo persecuciones en las redes sociales, como si hubiesen cometido algún crimen dando clases.
Dejar de discutir, por ejemplo, cuestiones de género y sexualidad en un país como Brasil, que es el que más mata LGBTs en el mundo es lo que debería ser considerado crimen contra nuestra juventud.

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SIN MORDAZAS NI AMARRAS

Lucharemos todos juntos
Los partidarios del Escuela Sin Partido persiguen específicamente a los profesores que tengan posiciones contrarias a las de ellos. Quieren imponer la censura y el pensamiento único y pro gobierno en las escuelas.

Eso es solo el comienzo. El general Alessio Ribeiro Solto, indicado por Bolsonaro como uno de los elaboradores del proyecto educacional del nuevo gobierno, defiende la teoría del creacionismo en las escuelas, el retorno de la asignatura Educación Moral y Cívica y dice que la dictadura militar no existió, lo que constituye una falsificación de la Historia.

Profesores, estudiantes y demás trabajadores deben posicionarse del mismo lado. Los ataques serán contra todos nosotros. Lucharemos juntos en defensa de una escuela pública laica y de calidad, por la libertad de enseñar y de aprender. Por una educación libre de mordazas y amarras. Por el derecho de conocer y de transformar el mundo.

Traducción: Davis