En las últimas semanas personeros del gobierno de Nayib Bukele, han vuelto a retomar el tema de los Megaproyectos de Inversión en los principales medios de opinión pública; bajo el mito del paradigma del desarrollo y la lógica del rebalse económico, construyendo una narrativa que posiciona a dichos proyectos como generadores de bienestar social y económico para el pueblo salvadoreño.

Por: Plataforma de la Clase Trabajadora El Salvador.

Entre los proyectos de infraestructura que el gobierno se propone desarrollar o dar continuidad tenemos: el Tren del Pacífico, el Aeropuerto Internacional del Pacífico, la Ampliación de Puertos, Presa Hidroeléctrica El Chaparral, Suf City, el Periférico Gerardo Barrios en San Miguel y el Viaducto de la Calle Los Chorros en la carretera Panamericana.

Los diferentes gobiernos de El Salvador desde los inicios de la dictadura militar del siglo pasado, han considerado el desarrollo de dichos proyectos con diferentes nombres y con el agregado de nuevos componentes en cada periodo; este el caso del Aeropuerto Internacional del Pacifico el cual es considerado desde el Acuerdo para el Desarrollo entre los países centroamericanos y Estados Unidos, tal acuerdo no era mas que la política exterior de Washington para garantizar sus intereses económicos en la región.

Megaproyectos de Inversión: Viejos Intereses.

Desde la aplicación del primer ajuste estructural neoliberal iniciado en 1989, en las últimas décadas cada gobierno ha contribuido con ciertas medidas para la concretización de estos proyectos, ARENA con las firma de los TLC, el FMLN con la ratificación de los mismos, la aprobación de la Ley de los Asocios Públicos Privados y la propuesta de ley de la Zona Económica Especial del Oriente País. Cada una de estas medidas se ha ejecutado con el propósito de generar las condiciones jurídicas, financieras, fiscales y sociales propicias para el desarrollo de los Megaproyectos, en función en que los impactos negativos recaigan en los hombres del pueblo Salvadoreño y generar un paraíso neoliberal para el capital nacional y extranjero.

Proyecto de Reordenamiento Territorial a Nivel Continental

Para dimensionar las implicaciones sociales, ambientales, económicas y políticas de los megaproyecto de inversión en la actualidad; y como estos responden a los intereses imperialistas ya no solo de Estados Unidos, sino también de sus competidores en el escenario mundial como China, Rusia y Japón, deben ser observados a escala continental. Los megaproyectos de inversión constituyen la articulación de intereses políticos y económicos locales, regionales y extranjeros en función del gran capital.

Los megaproyectos de inversión son piezas de un gran proyecto de transformación territorial de la región latinoamericana; para facilitar aún más el despojo a los pueblos de sus bienes comunes, explotación de mano de obra, depredación del medio ambiente y rompimiento del tejido social. Bajo la promesa que generarán prosperidad y bienestar social a los habitantes de las comunidades y territorios donde se instalan.

El capitalismo a partir de las crisis endémicas y cíclicas que padece, siendo la última la iniciada en el 2008 cuyos reflujos cada vez son más fuertes; necesita mecanismos para abarrotar precios y acelerar la producción, distribución y consumo de mercancías cada vez en condiciones menos sostenibles tanto ambiental como socialmente. Mecanismos que constituyen un plan de diseño territorial, basado en impulsar una red de comunicaciones capaz de trasladar las riquezas del continente al mercado mundial, desde el cono sur del continente hasta el centro México, pasando estratégicamente por la región centroamericana y específicamente en la Franja Costera Marina de El Salvador que colinda con el Océano Pacifico.

Los Megaproyectos de inversión estarían configurando al país como un gran corredor logístico; para la circulación, almacenamiento, ensamblaje, distribución y consumo de mercancías. Por eso a los diferentes gobiernos de turno les ha importado poco o nada el fortalecimiento de la producción local para el consumo local, como es el caso de la Agricultura Familiar. Ha excepción de la agroindustria extractivista que destina su producción a la exportación, que si ha contado con la benevolencia y beneplácito de los diferentes actores del aparato público.

Los megaproyectos de El Salvador se engranan a su vez con otros de los países de la periferia como el Tren Maya de México, el Canal Seco de Honduras, el Canal Interoceánico de Nicaragua y el emblemático Canal de Panamá, hasta conectarse con los proyectos sur americanos. Cada uno de los componentes de este gran corredor logístico americano, poseen diferentes niveles de ejecución o estancamiento, producto de las resistencias y luchas de las comunidades indígenas, campesinas y de los movimientos de los trabajadores ubicados en los territorios donde se proyectan o se están desarrollando estas infraestructuras.

Financiamiento Público para Intereses Privados

“Los grandes proyectos, los estamos considerando a través de Asociaciones Público-Privados, donde el país va a tener su contrapartida, pero queremos incentivar la inversión nacional e internacional”, dijo Carolina Recinos de Bernal, comisionada Presidencial para Operaciones y Gabinete de Gobierno de El Salvador.

Los megaproyectos y en especial los ferroviarios son inversiones de alto riesgo con pocas probabilidades de éxito, por tal razón los capitalistas acuden a sus gobiernos burgueses para que el Estado asuma con fondos del pueblo el financiamiento en carácter de capital de riesgo; es decir si el proyecto enfrenta dificultades en su construcción o la bonanza proyectada no se cumple durante sus operaciones, es el pueblo a través del Estado quien paga las perdidas y el capitalista es quien se lleva las utilidades o ganancias generadas.

Si bien los discursos de los gobiernos de los diferentes países se basan en la falsa promesa que estos proyectos financiados con recursos de los pueblos traerán crecimiento económico, social y humano; en realidad estos desencadenan una serie de impactos negativos en los territorios donde se desarrollan desde sus etapas de construcción hasta las de operaciones: Depredación del medio ambiente y alteración de los ecosistemas, desplazamiento y acaparamiento de tierras, alteración o transformación de modos de vida, vulneración de derechos humanos, luchas territoriales, gentrificación, pauperización salarial, aumento de la desigualdad, incremento de la violencia y flujos de la economía criminal relacionados con el turismo y la urbanización (narcotráfico, trata de personas, armas, etc.).

Los Megaproyectos de Inversión, no solo son infraestructura, trenes, barcos y aviones; sino son también leyes violadoras de derechos humanos, laborales y políticos, paraísos fiscales para las empresas y financiamiento gratuito para el afán de lucro privado. Por tal razón como clase trabajadora debemos defender nuestros territorios y soberanía, ante los Planes Imperialistas – Capitalistas. Y nuestro derecho como pueblos y clase trabajadora a impulsar nuestro autentico proyecto Socialista; para una vida digna para toda la humanidad en armonía con la naturaleza.

«El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y el ser humano.»

Karl Marx

“No a los Megaproyectos de Inversión”

“Por la Defensa de los Territorios y Soberanía de los Pueblos”