La muerte de Diego Armando Maradona ha tenido un impacto mundial. Millones lo lloran, y la prensa internacional, no solo los medios deportivos, le dedicó sus titulares. Figura muy polémica durante su vida, las controversias continuaron con su muerte.

Por Secretaría Internacional de Mujeres de la LIT-CI

Algunos medios de prensa pusieron en sus portadas “Murió D10S” y lo mismo pensaron o sintieron muchos hinchas de fútbol en la Argentina y en el mundo. Hubo sectores que destacaron algunas de sus expresiones políticas más progresivas y su carácter de “rebelde”. En Francia, una manifestación contra la violencia policial fue encabezada con una bandera con la imagen de Maradona. Desde otros sectores, hubo duras críticas a los homenajes por la omisión o la justificación de su machismo. Finalmente, hubo quienes expresaron que, más allá de su origen humilde, él fue, en última instancia, una figura funcional al sistema burgués.

Ni siquiera su sepelio pudo ser tranquilo para su familia o paras las masas que quisieron despedirlo. El gobierno kirchnerista argentino (que Maradona apoyaba) intentó montarse sobre la pasión popular por el ídolo muerto e hizo el velatorio en la Casa de Gobierno, con acceso al público. Todo terminó en un verdadero caos, con represión en el patio de la Casa Rosada y en las calles del centro de Buenos Aires. Eso, sin hablar del impacto que esta actitud irresponsable puede tener en la dinámica de la pandemia de coronavirus, ya muy dura en el país.

Una vida y un significado tan complejo y contradictorio no pueden ser resumidos en una sola idea, en un solo párrafo, y posiblemente ni siquiera en un artículo. Intentaremos, entonces, primero “desarmar” esa complejidad viendo algunos de sus componentes, para luego tratar de reconstruir el conjunto, y cuál es, en nuestra opinión, el resultado.

El artista genial del fútbol

Lo primero, lo más evidente, es que fue un deportista excepcional, al que algunos calificaron como “genio” o como “mago”. Podemos definirlo como artista, como alguien capaz de hacer poesía con sus pies y sus jugadas. El segundo gol contra la selección de Inglaterra en el Mundial de 1986 (reproducido ya millones de veces y calificado como el mejor gol de la historia del fútbol) quedará para siempre como una “obra de arte” a ser recordada y disfrutada, junto con algunas que otros artistas geniales produjeron en la música, el teatro, el cine, la pintura, la escultura o la danza.

(Photo by Archivo El Grafico/Getty Images)

Esa obra de arte de Maradona, y otras tal vez menores, pero también valiosas, se produjo en un ámbito especial: “el fútbol, pasión de multitudes”, como decía un viejo comentarista radial argentino. Por eso, ese gol fue su pasaje definitivo al Olimpo de los ídolos que las masas construyen en su corazón.

El negocio del espectáculo y sus ídolos

Pero el fútbol profesional además de generar esa pasión popular es también un gigantesco negocio capitalista, una forma específica de lo que se llama show business. Ese negocio necesita construir ídolos a los que vende como mercancía, a cambio de una vida lujosa y de la idea de que todo les está permitido. En ese marco, muchas veces va destruyendo a las personas que transformó en “dioses”. Las adicciones de Maradona son un ejemplo de ello, pero existen muchos otros casos en el deporte y en otros ámbitos.

Mientras tanto, el capitalismo los utiliza como parte del “pan y circo” que las clases dominantes de la Roma antigua utilizaban para tener tranquilas a las masas o, parafraseando a Marx, como un moderno “opio de los pueblos”.

También, como un falso modelo para los trabajadores y las capas más empobrecidas de la sociedad, en especial si el ídolo proviene de esos sectores. Es un mensaje de profundo individualismo, contrario a la organización y la lucha colectiva: “si tienes las virtudes y las sabes aprovechar, podrás llegar ahí y, cuando llegues, todo te estará permitido”.

Su machismo

Como una cuestión central que deriva de lo anterior, eso acentuó el machismo de Maradona y su actitud ante las mujeres. No se trata solo de que haya sido “mujeriego”. Es mucho más grave que eso y fue una constante en su vida. Se negaba a reconocer a algunos de sus hijos (como el italiano Diego Sinagra) o solo lo hizo después de procesos judiciales; su ex pareja Rocío Oliva lo denunció varias veces por agresión, fue denunciado por acoso por una periodista rusa en 2014, y una muy larga lista de hechos similares que incluyen su permanente consumo de la prostitución.

Ese machismo es la faceta más repudiable de Maradona, que no puede ser “perdonada” o justificada por las alegrías que nos dio en el fútbol ni por las contradicciones que toda persona puede tener por su origen social o por el desarrollo de su vida. El machismo debe ser combatido en todos los casos y en cualquier ámbito que se exprese.

El hecho de ser Maradona una figura pública, lejos de disminuir esta necesidad de combate y de repudio la hace aún más necesaria porque él era tomado como un “modelo” por millones.

Un lumpen que mantuvo su “llama de rebelde”

Diego Maradona había nacido en Villa Fiorito, una de las barriadas más pobres del Gran Buenos Aires. Con lenguaje marxista, podemos considerar que nació en el seno del lumpen proletariado.

Pero tenía magia en sus pies y fue a integrar “Los cebollitas”, la cantera del club Argentinos Juniors; luego a debutar en su primera división con 16 años; más tarde, a las selecciones nacionales, a Boca Juniors y al mundo. Vivió la vida del modo voraz en que la vive alguien que salió de la peor pobreza y comienza a recibir oro a raudales. Sus excesos y sus adicciones le minaron el físico y eso le cobró su precio. En cierta forma, buscó su muerte.

En su vida, de alguna manera siguió siempre siendo un lumpen, aunque ahora tuviera mucho dinero y pudiera vivir una vida lujosa. Sin embargo, a diferencia de otros ídolos, como Pelé o Beckenbauer, que se transformaron (social y sicológicamente) en burgueses, él nunca terminó de integrarse al sistema y mantuvo siempre una llama de rebeldía.

Algunas veces esa rebeldía se manifestaba de un modo casi cómico. Él había comprado una casa en Barrio Parque, un lujoso condominio cerrado. Ahí organizaba fiestas muy ruidosas con sus amigos y familiares. Su vecina más próxima, la actriz Flavia Palmiero (entonces pareja del megaempresario Franco Macri, padre del que luego sería presidente del país) lo denunció por “ruidos molestos”. Maradona compró un camión de doble acoplado, lo estacionó en el barrio y los “vecinos” le pedían que lo sacara. Él respondió: “Yo sacó el camión si los que viven acá cuentan cómo hicieron la guita. Todo el mundo sabe cómo yo la hice”.

Su trascendencia política

Otra faceta de esta “llama de rebeldía” es que él siempre defendió los derechos de los jugadores de fútbol frente a los “dueños del negocio”. En la primera mitad de la década de 1990, impulsaba la formación de un sindicato y comenzó a intentar sumar a otros jugadores famosos. La FIFA lo “castigó” por ello, en el Mundial de 1994, con una dura sanción por el consumo de drogas.

Pero en 1995, junto a otros, fundó la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (la AIFP). Fue electo presidente del sindicato y el francés Eric Cantoná como vicepresidente. En esos momentos declaró: “El jugador de fútbol es lo más importante y vamos a defender sus reivindicaciones hasta la muerte”[1].

Junto con esto, si bien nunca fue un militante político, como figura pública de gran influencia, sus opiniones y actitudes políticas tenían mucha trascendencia. En este sentido, no compartimos la posición de aquellos que lo presentan como un “revolucionario socialista”.

Maradona se declaraba peronista y, tal como hemos dicho, apoyó al actual gobierno argentino. Sin embargo, esencialmente se identificó con lo que hemos llamado “castro-chavismo”. Incluso fue amigo personal de Fidel Castro y de Hugo Chávez. Creyó que esa era la corriente con la que se podía enfrentar al imperialismo. Nosotros no somos castro-chavistas y hemos debatido desde hace muchos años con esta corriente. No creemos que este sea el artículo donde volver sobre esos debates.

Lo que es necesario destacar es que, en varias ocasiones, mostró ese perfil antiimperialista con posiciones muy progresivas. Por ejemplo, denunció la invasión yanqui a Irak en 2003, y dijo que Bush era un “asesino”; llamó a movilizarse contra él y contra el ALCA en 2005, y participó del acto que se realizó en Mar del Plata (Argentina). Su llamado contribuyó a hacer mucho más masiva esa movilización, que se transformó en el mayor acto antimperialista en el país desde la Guerra de Malvinas (1982). Siempre manifestó su solidaridad con la lucha del pueblo palestino contra Israel.

Algunas consideraciones finales

Hemos intentado ver algunas de las diversas facetas de una personalidad y una vida complejas, que deben ser combinadas en su justo equilibrio. Es decir, una personalidad extremadamente contradictoria; artista del fútbol en medio de un ambiente machista, misógino y ultra competitivo, nacido “en el barro” pero ganando fortunas con su habilidad excepcional; viviendo como un burgués, amigo de famosos y poderosos, pero manteniendo en su personalidad una parte del “barro” de su origen y, en muchos casos, siendo solidario con los oprimidos y apoyando sus luchas…

En la Argentina, hace años que se fundó una “Iglesia Maradoniana” en la que Diego era el D10S. Para nosotros, no existen los dioses: solo una sociedad de clases y, en ella, los seres humanos, con sus virtudes y sus lacras.

Al Maradona futbolista lo vamos a extrañar siempre y le decimos “Gracias Diego por esas alegrías que nos diste”. Al Maradona hombre, le criticamos con dureza su machismo. De Maradona figura pública queremos recordar esa llama de rebeldía y las manifestaciones más progresivas de su antiimperialismo. Con las masas que lloran su muerte, compartimos y entendemos su dolor.

Nota:

[1] https://www.resumenlatinoamericano.org/2020/11/25/argentina-resumen-gremial-diego-el-sindicalista-aceiteros-anuncian-quita-de-colaboracion-estado-de-alerta-y-nuevas-medidas-chubut-trabajadores-de-la-salud-piden-a-los-diputados-votar-en-contr/