Si Alckmin será o no vice de Lula, nadie lo sabe. Pero, el hecho es que ambos intercambiaron elogios en las últimas semanas. Frente a la repercusión, Lula no lo negó. Por el contrario. “Tengo un profundo respeto por Alckmin. Yo no estoy discutiendo vice todavía, porque no discutí mi candidatura. Cuando decida ser candidato voy a salir al campo para buscar a alguien para ser vice”, declaró el petista el 15 de noviembre.

Por: Júlio Anselmo

Lo que puede llevarnos a la conclusión de que, hoy, esa posibilidad, aparentemente, depende solo de Alckmin, porque, de parte de Lula, la invitación ya está hecha. Algo reforzado en la misma entrevista, al ser indagado sobre lo que piensa del “tucano”: “Yo fui presidente cuando él fue gobernador. Nosotros conversamos mucho. No hay nada que ocurra entre mí y Alckmin que no pueda ser conciliado”.

Para completar el intercambio de elogios, el día 12, Alckmin, por su parte, dijo “no tener diferencias insolubles con Lula y que se siente honrado con la sugerencia para ser su vice”.

Con o sin Alckmin, Lula quiere un burgués a su lado

Si la lista se concreta, será una indicación importante de los rumbos del PT. No porque una candidatura Lula sin Alckmin vaya a tener un programa de izquierda. Sino porque esta elección significaría un guiño aún mayor en la composición de la lista y del programa mucho más a la derecha que lo que el PT haya construido en el pasado.

Al final, si en 2002 vimos el Lula “paz y amor”, que durante sus gobiernos hablaba de que “los ricos nunca habían ganado tanto dinero” como en su mandato, lo que se avecina, con la posibilidad de coalición con un cuadro tradicional del PSDB, varias veces gobernador del Estado, que concentra el grueso de la burguesía, va mucho más allá.

Pero, aunque la lista no se dé, eso no disminuye la importancia del movimiento que Lula y el PT vienen haciendo. Claro, Lula puede elegir un vice “menos malo” que Alckmin, pero eso no cambia el hecho de que esta aproximación existe.

Y tampoco cambia el hecho de que Lula quiere un vice con este perfil: un legítimo representante de la burguesía. Puede ser que esta lista con un representante central de la burguesía y de la derecha paulista no ocurra y el PT tenga que buscar otros nombres en ese sentido. Pero, las palabras elogiosas de Lula para con este señor ya fueron dichas.

Flirteando con la burguesía y el imperialismo

Lula está en franca campaña entre los más diversos sectores de la burguesía para ganar aliados y definir su programa. Quiere una lista con toda la burguesía brasileña, de los bancos y del mercado financiero, con empresarios de todos los sectores y representantes de los latifundistas y del agronegocio. Todo eso, incluso, con la bendición del imperialismo. O sea, una especie de gobierno de unidad nacional anti Bolsonaro.

¿Qué significa la gira por Europa? Muchos petistas conmemoraron la “recepción de estadista” que Lula tuvo en Francia. Bolsonaro es un paria internacional y, hoy, está totalmente aislado. No obstante, no se puede esconder que Lula fue al encuentro de los principales gobiernos del imperialismo europeo que, a pesar de la pose y de creerse más “esclarecido”, es tan perverso como el imperialismo estadounidense.

Además, Lula ya dijo que quiere ser el “Biden brasileño”. Y es bueno recordar que tuvo excelentes relaciones con Bush y con Obama, en gobiernos anteriores, y está evidente que, ahora, quiere ser el gobierno confiable no solo para la burguesía brasileña sino también para el imperialismo.

Lula: un candidato al servicio de la “moderación”

El papel de Alckmin es indiscutible. Basta mirar su historia y lo que hizo durante sus gobiernos. Podríamos citar los ataques a los derechos de los trabajadores, las privatizaciones, la represión policial en junio de 2013, el proyecto de desmantelamiento de la educación o la violenta reintegración de posesión del Pinheirinho, en São José dos Campos (San Pablo).

Un episodio lamentablemente revelador de quién es el posible vice de Lula. Al final, fue Alckmin quien mandó a la Policía Militar (PM) a destruir los sueños y las viviendas de nueve mil personas, a favor del especulador Naji Nahas, supuesto propietario del terreno. Y, ahora, para Lula, este es exactamente el “único tucano que gusta de los pobres”, como defendió el petista el 5 de noviembre, en el portal de la UOL. La cosa es tan evidente que sus ligazones con sectores ultraconservadores comienzan por el Opus Dei (secta ultrarreaccionaria de la Iglesia católica). En fin, nadie puede negar que Alckmin sea la encarnación de los ricos y poderosos del país.

Lula, por su parte, es tenido como una persona del pueblo, con ligazones con la burguesía. Pero no es un producto auténtico de la elite brasileña, como Alckmin. Lo que no es discutible es que sus dos gobiernos fueron de mantenimiento y profundización del capitalismo en el Brasil.

¿Las elecciones de esa aproximación son deseos personales de los dos políticos? ¿O son expresiones de una necesidad de las clases sociales en lucha en el Brasil hoy?

La burguesía no tiene duda de que la segunda alternativa es la correcta. Existe una necesidad y una tentativa de la burguesía, hoy, de montar un futuro gobierno que escape de la polarización entre Bolsonaro y Lula. La burguesía brasileña pide, antes que nada, “moderación”. Es eso lo que Lula viene buscando al aproximarse a Alckmin.

Al mismo tiempo, el guiño del ex gobernador de San Pablo muestra la disposición de un sector importante de la burguesía de ser fiador, nuevamente, de un gobierno Lula. Entre una “tercera vía” que no se concreta y un Bolsonaro descontrolado, la alternativa puede ser un Lula ultramoderado. Y, con su jugada, Lula quiere exactamente acabar con la posibilidad de que el espacio para la “tercera vía” se desarrolle.

No se trata solo de un cálculo electoral de Lula, basado en la creencia de que, para vencer, es preciso ir cada vez más a la derecha. Antes que todo, Lula y el PT tienen un acuerdo general con la idea de que cualquier medida, en el Brasil, precisa estar en los marcos del capitalismo y de la propiedad privada. Y más: que el gobierno debe atender los intereses del empresariado. Es ese acuerdo de Lula con los intereses de los ricos lo que posibilita esta discusión que se está dando.

Derrotar a Bolsonaro es para ya

En la izquierda hay muchos activistas que ven en Lula una alternativa para derrotar a Bolsonaro y que fueron sorprendidos por esta “bomba”. E, incluso, algunas organizaciones que defienden la política de “Lula presidente” dicen que, con Alckmin, no da. Pero, en general, en el PT el asunto es discutible, lo que demuestra, una vez más, el nivel de adaptación de este partido al capitalismo.

Lo cierto es que mucho se habla de la necesidad de derrotar a Bolsonaro como explicación para esta aproximación. ¡Pero la necesidad de derrotar a Bolsonaro es para ya! Y precisamos derrotar todo lo que su gobierno significa: su política económica y social, las privatizaciones, la rebaja salarial, el aumento del costo de vida, las amenazas a las libertades democráticas, etc. Al final, Lula puede incluso vencer a Bolsonaro (con o sin Alckmin), pero, en cualquier caso, la burguesía es la que saldrá ganando.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 25/11/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.