La política de Lula y del PT, así como de sus satélites (PCdoB y la mayoría de la dirección del PSOL), es construir un frente amplio con sectores de la burguesía para las elecciones de 2022, incluso con aquellos llamados “golpistas” (que votaron por el impeachment de Dilma en 2016).

Por: Roberto Aguiar

Ahora, la nueva embestida de Lula es tener a Geraldo Alckmin (PSDB), ex gobernador de San Pablo, como vice en su lista. Los dos ya realizaron tres encuentros este año. Desde la semana pasada, Lula viene dando declaraciones llenas de elogios a Alckmin. Según interlocutores, el petista afirmó que con Alckmin de vice podría “dormir tranquilo”, pues el “tucano” tendría experiencia y estatura política. Ayudaría a la gobernabilidad. Además, no transformaría al vice en un centro de conspiración y sabotaje para desestabilizar el gobierno.

Y los elogios de Lula llegaron al campo de la mentira, pues el petista tuvo la desfachatez de afirmar que Geraldo Alckmin es el único “tucano” que gusta de los pobres.

Alckmin odia a los trabajadores y el pueblo pobre

Geraldo Alckmin ya fue cuatro veces gobernador de San Pablo por el PSDB. Es un político burgués, de la derecha, que siempre gobernó para los ricos. Es un enemigo declarado de los trabajadores y del pueblo pobre. Siempre impuso una política higienista, de segregación social, bien típica de los gobiernos tucanos.

Alckmin, durante el Culto de la Santa Cena de la Iglesia Mundial del Poder de Dios. Foto: Gobierno del Estado de São Paulo.

Buscando reeditar la política de conciliación de clases para derrotar electoralmente a Bolsonaro –y no en las calles– Lula miente al decir que Alckmin “gusta de los pobres”. Es una declaración que le falta el respeto a todas las luchas de la clase trabajadora contra los ataques que fueron impuestos por los sucesivos gobiernos del PSDB en San Pablo.

Vamos a dar algunos ejemplos para mostrar que Lula miente y que Alckmin odia a los pobres:

  • En 2012, cuando era gobernador de San Pablo, Alckmin autorizó la expulsión de 1.500 familias del Pinheirinho, que desde 2004 ocupaban un terreno abandonado en la ciudad de San José dos Campos (SP), para que sea utilizado con fines de especulación inmobiliaria por el empresario corrupto Naji Nahas. Las familias fueron expulsadas de forma violenta por una megaoperación de la Policía Militar, considerada la mayor de la historia del Brasil, condenada por diversos sectores de la sociedad y que ganó repercusión nacional y fue clasificada como “masacre”.
  • En 2013, Alckmin y Haddad (PT) reajustaron la tarifa del transporte público en San Pablo, lo que generó una gran movilización popular y dio inicio al proceso de lucha conocido como “Junio de 2013”. La respuesta de Alckmin a las protestas fue “tiros, golpes y bombas”. La violenta represión de la Policía Militar de San Pablo generó una revuelta y proporcionó el aumento de los actos callejeros en todo el Brasil.
  • En 2014, los metroviarios realizaron la mayor huelga de la historia del gremio contra la política de desmantelamiento y de privatización del metro de San Pablo por el gobierno de Alckmin. El tucano que Lula dijo que gusta de pobre recurrió a la Tropa de Choque de la Policía Militar para reprimir a los huelguistas y despidió a 37 metroviarios.
  • En 2015, trabajadores de la educación realizaron una larga huelga, con más de 90 días de paralización. Geraldo Alckmin se negaba a negociar, decía a la prensa que la huelga no tenía el menor sentido y descontó los días parados en los salarios de los trabajadores.

Salida: construir una alternativa socialista

Solo esos cuatro ejemplos muestran que es mentira que Alckmin es un tucano que gusta de pobres. Lula elogia a un burgués, enemigo declarado de los trabajadores y del pueblo pobre, en la búsqueda por construir su frente amplio, con la disculpa de que es preciso derrotar a Bolsonaro.

Lula, PT, PCdoB y la dirección mayoritaria del PSOL intentan reeditar un proyecto de conciliación de clases, el mismo que el PT aplicó en nuestro país por 14 años, imponiendo reformas neoliberales, ajustes fiscales, y atacando derechos históricos de los trabajadores.

Frente amplio con la burguesía, no. Nuestra tarea es construir un polo socialista y revolucionario. No creemos que la unidad para derrocar a Bolsonaro deba llevar a la defensa de un gobierno de unidad con sectores de la burguesía que ahora están contra él. Son dos cuestiones diferentes: la unidad de acción para derrocarlo y la composición del nuevo gobierno.

Por eso, el PSTU está en la batalla por la construcción el polo socialista y revolucionario, con independencia de clase, que haga la defensa de un proyecto socialista para Brasil y para el mundo.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.