Lun Ene 30, 2023
30 enero, 2023

Los crímenes de guerra de Putin tienen que ser castigados

Particularmente en este momento en que crece la resistencia ucraniana y, por otro lado, la violencia de las tropas de Putin, que están sufriendo sucesivas derrotas, un aspecto fundamental que la clase trabajadora internacional debe asumir de la guerra en Ucrania es la denuncia de los crímenes de guerra y las atrocidades cometidas por la ocupación del ejército de Putin. No solo para denunciarlo, sino para exigir que Putin y todos los criminales de guerra del ejército ruso sean juzgados en tribunales populares independientes.

Por: Asdrubal Barboza

Nuevas masacres

Hace unos días, cerca del 15 de setiembre, varias fosas comunes fueron descubiertas cerca de Izyum, ciudad de la región de Kharkiv que estuvo bajo dominio ruso y fue reconquistada por los ucranianos hace unos días, en la contraofensiva que está siendo llevada a cabo por el ejército que no es de Kiev.

Contenía por lo menos 445 cuerpos de civiles: algunos de ellos fueran muertos por tiros, otros por bombardeos, y otros por falta de asistencia médica. Algunos cuerpos estaban con las manos amarradas en la espalda, otros con señales de tortura, en 99% de ellos había muestras de violencia. Hay también niños entre los sepultados. Testigos que sobrevivieron informaron que los rusos buscaban individuos específicos en las casas, con una lista, que contenía soldados, veteranos de guerra y familias de militares, para arrestarlos o fusilarlos.

Con esto, se retorna el tema de los crímenes de guerra de Putin contra el pueblo ucraniano. La masacre de Izyum sigue el padrón de Bucha, Irpin, Borodyanka y Mariupol.

O devastado barrio de Irpin, símbolo de la resistencia ucraniana a la ofensiva rusa, se transformó en una pesadilla, con ejecuciones sumarias de varios de los residentes. En Bucha, en marzo de este año, los relatos de atrocidades incluyen tortura, mutilaciones, decapitaciones, violaciones y abusos sexuales. Con más de 450 cuerpos encontrados, posteriormente los cuerpos de las víctimas llegaron a 1.000 encontrados por toda la región de Oblast, en Kiev. Borodyanka, fue una de las ciudades más fuertemente bombardeadas de la periferia de Kiev, y muchos cuerpos quedaron atrapados bajo los edificios derrumbados. «Había niños, abuelas, estaban por todas partes». Esta ciudad de 13.000 habitantes, próxima a Kiev, no tenía ninguna estructura militar. Mientras que los rusos usaron bombas de fragmentación y múltiples lanzacohetes pesados.

Estas descubiertas macabras se multiplican en ciudades devastadas por los combates. Putin deja muertos por todos lados. Y debe rendir cuentas por eso. 

Los relatos incluyen violaciones colectivas, que se prolongan durante varios días y que a menudo implican torturas. Entre las víctimas: madres e hijas, violadas durante varios días, una ante los ojos de la otra. Sus agresores les rompieron las manos, lo que les impidió defenderse o escapar. Una evidencia de que la violación fue sistemática, utilizada como arma de guerra.

La Fiscalía General de Ucrania ha registrado hasta ahora más de 11.000 casos de presuntos crímenes de guerra cometidos por soldados rusos contra civiles ucranianos. A medida que la guerra continúa, la siniestra lista crece día tras día.

Según manda el Derecho Internacional Humanitario, los civiles en zona de conflicto no pueden ser atacados deliberadamente, ni tampoco sus hogares, las instituciones educativas, los hospitales, ni nada que afecte su supervivencia. Pero se pudo verificar que existieron ejecuciones sumarias, desapariciones forzadas, torturas y confinamiento ilegal de población, en condiciones degradantes. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos recibió informes de 124 presuntos abusos sexuales ocurridos en Ucrania y que habrían sido cometidos por militares rusos. Muchos de los cuerpos habrían sido quemados para ocultar las pruebas de los crímenes.

Agréguese a esto el secuestro masivo de trabajadores civiles, hombres y mujeres, para los campos de concentración con trabajos esclavos, e incluso de niños ucranianos para lugares distantes en Rusia. Se informa que hay algunos campos que llegan a tener 100.000 prisioneros.

Como planteó Lenin, la época imperialista es la época de guerras, caos y catástrofes, pues las burguesías necesitan de la guerra para garantizar sus ganancias y aumentar la superexplotación.

Grupo Wagner acusado de cometer atrocidades en Ucrania

El Grupo Wagner es formado por milicianos altamente entrenados en combate de contrainsurgencia, actuando en varios países para desestabilizar gobiernos y defender acuerdos de intereses de sus jefes. Es una organización de contratistas militares privados para negocios con diversos fines. Entre ellos: reprimir protestas populares, estabilizar gobiernos fantoches, autoritarios y dictatoriales, que no tienen apoyo popular. Para eso logran licencias para que empresas ligadas a ellos exploten proyectos mineros de amplios recursos naturales. Defendiendo los intereses e inversiones de grandes magnates rusos y sus aliados[1]. Son investigados por la ONU, acusados de cometer crímenes de guerra. Numerosas organizaciones de derechos humanos internacionales denunciaron a este grupo por torturas y ejecuciones a civiles en distintas partes del mundo, sobre todo en África.

Entre sus principales dirigentes está Yevgeny Prigozhin que no tiene origen militar, conocido como el “cocinero de Putin”, y Dmitry Utkin, que fue teniente coronel y comandaba una unidad de las fuerzas especiales del Departamento Central de Inteligencia ruso, el GRU. Ambos son admiradores del régimen nazi. La identificación con los nazistas viene de la identificación con la ideología “gran rusa”, que defiende que hay que reprimir y oprimir a las nacionalidades de la región y del mundo para explotar más y lograr más ganancias.

Realizan operaciones en Siria[2], Libia[3], la República Centroafricana, Sudán[4], Malí[5] y Mozambique. Incluso existen reportes de actividad en Venezuela.

La primera aparición del Grupo Wagner en Ucrania tuvo lugar en 2014, en el Donbass, durante la campaña rusa para anexar la península de Crimea, desempeñando un papel activo en la captura de ciudades como Popasna e Severodonetsk em Luhansk[6]. Se calcula que hoy son entre 3.000 y 8.000 mercenarios en esa organización, y reciben cerca de 3.000 dólares mensuales. Siendo muchos reclutados en colonias penales, especialmente entre los condenados por asesinato y robo, y entrenados en una base en Molkino, en la región de Krasnodar.

Son acusados por los fiscales ucranianos de haber cometidos crímenes de guerra en Motyzhyn, cerca de Kiev, en abril, junto a tropas rusas regulares. A inteligencia alemana los acusa de estar involucrados en asesinatos durante el retiro de las fuerzas rusas de Kiev. Mientras auditorías ucranianas los implican en el incendio de la prisión de Olenivka, el 29 de julio, que mató a decenas de prisioneros de guerra ucranianos.

La mayor presencia de estos mercenarios pasó a ser cada vez más necesaria dada la capacidad de la resistencia ucraniana. Putin y el comando ruso, erróneamente, esperaban que las fuerzas armadas tradicionales del país conquistasen rápidamente Ucrania, pero con las derrotas que están sufriendo no pueden depender solamente de las tropas tradicionales. Los 300.000 nuevos soldados que Putin amenaza convocar no tienen el entrenamiento necesario para los combates que tienen por adelante.

La resistencia ucrania ya los identificó como un enemigo importante. Por eso bombardearan su base en Popasna[7]. Prigozhin estuvo visitando esa base días antes del ataque.

La clase trabajadora internacional tiene que exigir tribunales populares para los crímenes de guerra de Putin

Zelensky dice que «El mundo debe responsabilizar a Rusia por esta guerra. Haremos todo por ella«. Primero, no es Rusia de conjunto, sino su burguesía y su representante, Putin, que la implementa. Las últimas protestas dentro de Rusia demuestran que no hay apoyo del pueblo ruso a la invasión de Ucrania.

 Segundo, la historia está repleta de hechos históricos de los que la burguesía nunca rinde cuenta. Recuerden la protección dada a exoficiales nazistas por gobiernos burgueses, incluso los de Estados Unidos, Inglaterra y Francia.

Tercero, Zelensky está más preocupado por lograr un acuerdo con el gobierno ruso, como lo orienta el imperialismo, que con la justicia para los trabajadores y el pueblo ucraniano.

Son los trabajadores los que tienen que tomar la justicia en sus manos, construyendo tribunales populares como los que fueron construidos en la Rusia Soviética[8].

La clase obrera no puede dejar estos crímenes impunes, tenemos que exigir armas para Ucrania, para la derrota militar de Rusia y, con eso, juicio y castigo para los dirigentes rusos que impulsan esta masacre. Especialmente los batallones nacionalistas del Donbass, los fascistas, y los milicianos del grupo Wagner.


[1]Fuente: G RUPO WAGNER: milicias rusas en África, Cesar Neto, https://litci.org/es/grupo-wagner-milicias-rusas-en-africa/

[2] En 2015, con la tarea de apoyar al presidente Bashar al Assad y apoderarse de los campos de petróleo y gas.

[3] Apoyaron un fallido asalto a Trípoli, la capital, en 2019, liderado por Khalifa Hifter, y siguen en cuatro bases cerca de los campos de petróleo.

[4] Trabajando con el General Mohamed Hamdan Dagalo y sus Fuerzas de Apoyo Rápido, acusados de violaciones de derechos humanos en Darfur y otras regiones, y de contrabandear oro en Cartun.

[5] Desde 2021, son acusados de matar aproximadamente 500 civiles, particularmente en la comunidad de Moura y Fulani Proyecto de Localizador de Conflictos Armados yDatos de Eventos (ACLED)

[6]              https://www.bbc.com/news/world-60947877

[7] https://www.theguardian.com/world/2022/aug/15/ukraine-claims-it-has-struck-base-used-by-wagner-group-paramilitaries

[8] Tribunales populares electivos de obreros, soldados y campesinos, https://litci.org/es/tribunales-populares-electivos-de-obreros-soldados-y-campesinos/

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