Al escribir estas líneas, los petroleros ya entraban en el decimocuarto día de la huelga más fuerte de ese sector desde 1995. Ellos, «efectivos» y «tercerizados», necesitan de nuestra solidaridad porque enfrentan la corrupción, privatización, la desnacionalización de Petrobras y la explotación. Es hora de decir “todos somos petroleros” porque si ellos ganan, ganamos todos los trabajadores.Las mujeres, por su parte, comenzaron a ganar las calles contra el PL 5069 y exigen el “Fuera Cunha”[1].

Los trabajadores y la población de la región de Mariana (Minas Gerais) sufren como una catástrofe de proporciones incalculables con la ruptura de la presa de contención de la minera Samarco/Vale. Brasil sigue indignado ante esa tremenda tragedia social y ambiental que afecta Minas Gerais y Espíritu Santo, cobrando vidas, inutilizando aguas, plantas, y animales, producto de la sed de ganancia de las megaempresas privadas y los gobiernos.

Los negros y negras, en noviembre, van a tomar las calles y recordar los 320 años de la imortalidad de Zumbi y Dandara: dos símbolos de lucha y resistencia contra el racismo y la marginalización del pueblo negro. Desde el gran combate contra la situación de barbarie  a la que eran sometidos negros y negras durante la esclavitud en Brasil, la mayor de la historia, los negros confirman cada día que esta es una lucha sin tregua contra el racismo y la explotación. Estado, gobiernos y burguesía promueven la falacia de la “democracia racial”, buscando impedir la toma de consciencia racial y de un gran levantamiento negro en Brasil.

El movimiento popular también saldrá a las calles en noviembre. La verdad es que hay luchas por todo el país. Son metalúrgicos, mineros de Oro Negro (Vale), estudiantes y profesores de Sao Paulo, funcionarios públicos. Hace menos de un mes, acudimos a huelgas fuertísimas de trabajadores de correos y bancarios.

El gobierno Dilma, el congreso, Eduardo Cunha incluido, los gobiernos de los estados y municipios y la patronal tampoco paran de cargar los costos de las crisis sobre nuestros hombros, mientras defienden los lucros de los banqueros, grandes empresarios y corruptos. En este momento, inclusive, el PT y PSDB hicieron un acuerdo para mantener a Cunha en la presidencia de la cámara de diputados y lejos de la prisión.

La clase trabajadora y la mayoría de la población, conforme demuestra la última encuesta de Ibope, está furiosamente contra el gobierno del PT y también contra Cunha, Aécio, Temer, gobernadores y perfectos.

Es necesario construir una huelga general para derrotar ese ajuste fiscal, defender los derechos de los trabajadores, garantizar la estabilidad del empleo, reducción de la jornada laboral, sin reducción de los salarios. Para hacer que los ricos pagan por la crisis, dejando de pagar esa deuda pública a los banqueros, impidiendo la corrupción, privatización y la entrega a precio de banana de estatales valiosas como Petrobras; reestatizando sin indemnizaciones las estatales que ya fueron privatizadas, como Vale. Una huelga general  echaría a Dilma, Aécio, Temer, Cunha y abriría la posibilidad de un gobierno verdaderamente de los de abajo, de los trabajadores sin corruptos y sin grandes empresarios.

Las preguntas que se imponen son: ¿Por qué la CUT y demás centrales no atienen el llamado de la CSP-Conlutas, para construir una huelga general? ¿Por qué ni siquiera aceptan unificar las luchas, como debió haberse dado juntando a los petroleros, bancarios, correos y metalúrgicos? ¿Por qué la CUT y la Federación Única de los Petroleros (FUP) ligada a la CUT, están negociando propuestas con el empresariado, gobierno y con el congreso para “destrabar la operación de sectores involucrados en la Operación Lava Jato” –el gasoducto y la construcción civil y naval- y supuestamente reconducir la economía brasileña en la trayectoria del crecimiento”?.

¿Por qué la CUT, que está negociando a través de la PPE la reducción de salarios de los metalúrgicos, se dice estar contra el ajuste fiscal de Levy[2] y la derecha, en tanto que aumenta la presión para que Meireles substituya a Levy? Lula, Palocci y la dirección del PT también estarían convenciendo a Dilma cambiar a Levy por Henrique Meirelles para el Ministerio de Hacienda. Meirelles fue presidente mundial del Banco de Boston y ministro de Lula y, según analistas, Lula y Dilma tendrían apoyo  de parte expresa del empresariado y también del sistema financiero para ese cambio. ¿Cambiaría algo para los trabajadores el cambio de un banquero por otro? ¿Por qué el MTST y el PSOL hicieron el “Frente Pueblo Sin Miedo”, con la CUT y la UNE apenas contra el ajuste fiscal de Levy, blindando a Dilma, en lugar de construir un frente con las entidades del Espacio de Unidad de Acción contra el gobierno, la oposición de derecha y el ajuste fiscal?

Todas estas preguntas inducen a algunas respuestas: todos los sectores comprometidos con el “Dilma se queda” o con la oposición de derecha no se enfrentan de manera consecuente al ajuste fiscal y son contrarios a una Huelga General , porque ella daría poder a los trabajadores contra el gobierno, el Congreso, la oposición de derecha y la patronal.

Así como el PT gobierna para el empresariado, la CUT y demás centrales no se orientan por la independencia de la clase y hacen acuerdos con un sector del empresariado nacional y multinacional; Meirelles, en lugar de Levy, continuará cargando la crisis sobre las espaldas del pueblo, pero puede privilegiar o salvar algunos sectores empresariales, inclusive porque estos deben a los bancos. Finalmente, la CUT, que está en el “Frente Pueblo Sin Miedo”, está también en el “Frente Brasil Popular”, porque ambos atienden los intereses de Lula y del PT. Uno, el Frente Brasil Popular, defiende explícitamente al gobierno, y otro lo blinda, haciendo de cuenta que el gobierno no existe.

Los trabajadores deben exigir que la CUT rompa con el gobierno y organice una huelga general. Pero precisamos fortalecer la iniciativa de la CSP-Conlutas y el Espacio Unidad de Acción, de construir una alternativa de los trabajadores para luchar de manera coherente contra el gobierno y la oposición de derecha, el ajuste fiscal y patronal.

Notas:

[1] Presidente la cámara de Diputados y del PMDB (aliado del PT en el gobierno), conocido por sus posiciones ultraconservadoras.

[2] Ministro de Hacienda

Traducción: Cristian González