Naira Cofreces, de 17 años, fue asesinada de varios golpes por dos chicas de 22 y 29 años. A los pocos días, el joven Jonathan Lavallén, de 24 años, fue asesinado de un puntazo en el pecho por un conocido.




Ambos casos sucedieron en Junín, en la última semana de abril. Estos sucesos no son hechos aislados, ni propios de ese lugar. En los más diversos países, como Estados Unidos, la India, Colombia y Brasil, la violencia entre los jóvenes es un problema social que crece, y Argentina no escapa a esa realidad. Las causas de este fenómeno tienen sus bases en estas sociedades que justamente lo que hacen es violentar sistemáticamente a la juventud a través del desempleo, la precariedad laboral y la violencia que generan el negocio del narcotráfico y la trata de mujeres para la explotación sexual.



La violencia que ejercen los jóvenes entre sí y hacia los demás es una reacción provocada por una sociedad violenta que en vez de estudio, trabajo y desarrollo personal les ofrece droga, desocupación, prostitución forzada y frustración.



En este sentido, las mismas Naciones Unidas estiman que el valor del mercado de la trata de personas asciende a 32.000 millones de dólares, constituyendo así el tercer negocio ilícito transnacional más lucrativo, luego del tráfico de armas y el de drogas. En Argentina se estima que en la actualidad hay más de 600 mujeres desaparecidas, víctimas de las redes de trata de personas con fines de explotación sexual-comercial[1].



En América Latina, según la Organización Internacional del Trabajo, el desempleo juvenil llegó a 13,9%, los jóvenes representan 43% del total de los desempleados de la región y la tasa de desempleo juvenil sube por encima de 25% al considerar sólo a los sectores de menores ingresos. El 55,6 % de los jóvenes ocupados sólo consiguen empleo precario, que no les garantiza ningún derecho, es decir, que 6 de cada 10 empleos generados para los jóvenes son informales.



De todos los jóvenes que son asalariados, apenas 48,2% tienen contrato escrito. Y el número de jóvenes “NINI”, que no estudian ni trabajan, asciende a 21 millones[2].



En Argentina, ante esta situación que vive la juventud, los planes paliativos del Gobiernono alcanzan a cubrir las más mínimas necesidades. El plan PROGRESAR otorga una beca de $600 a los jóvenes de 18 a 24 años que no trabajan, o [que] perciben un sueldo por debajo del salario mínimo que actualmente es de $3.600. Lo que equivale a tener $20 por día para vivir y estudiar, y en el caso de lograr acceder a un empleo, a tener $140. El mismo Gobierno reconoce que actualmente en Argentina hay 1.555.817 jóvenes en condiciones de acceder a dicho plan, esto es así porque el Gobierno no ha realizado ninguna medida estructural que tienda a revertir esta situación. Tanto el kirchnerismo como los demás gobiernos y capitalistas del mundo, ante la marginalización de la juventud que ellos mismos crean con su política económica, no dan respuestas de fondo a esta problemática porque buscan una juventud que no se rebele contra el sistema que los explota y los excluye, sino que se hunda en la apatía y la miseria de la desocupación, la droga, el alcohol y la violencia.



Ante esta realidad, la única salida que tenemos los jóvenes es sumarnos a la lucha contra los males del capitalismo: por un seguro al desempleo universal, por becas que permitan realmente acceder al estudio, por la creación de empleo genuino, por la auto-organización en los barrios contra la droga, como lo hacen los vecinos de los barrios pobres de Santa Fe para destruir los “bunkers” y echar a los traficantes, etc. Todo esto en la perspectiva de una lucha mayor y más profunda, pero que es imprescindible para erradicar la violencia en la juventud, la lucha por un país gobernado por los trabajadores y el pueblo con sus organizaciones, donde no haya explotadores ni explotados y terminemos con todas las lacras del capitalismo y donde los jóvenes podamos desarrollarnos libremente.



Artículo publicado en Avanzada Socialista N.° 66, 7 de mayo de 2014.-




[1] Datos extraídos de la ONG La Casa del Encuentro. http://www.lacasadelencuentro.org/trata.html

[2] Estudio de la Organización Internacional del Trabajo. Publicado el 13 de febrero de 2014. http://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_235654/lang–es/index.htm