Mar Sep 27, 2022
27 septiembre, 2022

La revolución siria echó por los aires el acuerdo de “paz” de Obama-Putin. Ella necesita las armas y la solidaridad internacional para vencer

El acuerdo pactado por los EEUU y Rusia para parar la revolución en Siria fracasó. Todos los medios de información burgueses se lanzaron a la búsqueda del culpable por el fracaso de la “paz”. Pero, ¿qué pasó realmente?

Por: I.Razin

¿Qué fue el acuerdo de “paz”?

Para comprender lo que pasó, hay que volver al sentido del acuerdo.

Hace tiempo pudimos ver las tentativas del imperialismo norteamericano y del régimen de Putin para llegar a un acuerdo sobre Siria. Ellos se esfuerzan tanto porque la revolución en este país no alegra a uno ni al otro. Para el imperialismo, la revolución es un peligro a su dominación sobre el país y la región. Putin, cuyo régimen autoritario vive sobre la base de las exportaciones de los hidrocarburos rusos para el imperialismo, no solo no está interesado en la desestabilización del sistema imperialista sino que con la revolución siria se ve amenazado de perder a su aliado regional (y comprador de las armas). Otros Estados de la región, con todas sus contradicciones, quieren acabar con el peligro del contagio de sus propios países al viento revolucionario.

Por eso, a pesar de todas las contradicciones, Obama y Putin desearon mucho este acuerdo que presupuso la tregua, es decir, que los rebeldes bajaran las armas y se metieran en una “transición política” dirigida por el imperialismo y Putin. Y Assad, con su peso político disminuido y dependiente directo de Putin, también formó parte de este acuerdo; no tenía otra opción. Por eso, desde la LIT siempre alertamos contra este posible acuerdo contrarrevolucionario.

¿Quién rompió la «tregua»?

Entonces, ni Obama ni Putin querían romper este acuerdo y la tregua, resultado de sus grandes esfuerzos, y Assad aún menos porque no es él quien puede hoy dictar la política. Afirmar lo opuesto significaría decir que toda larga diplomacia insistente alrededor del acuerdo no fue más que un ejercicio teatral.

Pero después del fracaso de la “tregua” los medios imperialistas se lanzaron a acusar a Putin y Assad por la ruptura unilateral de la tregua. Y la misma critica plantea Putin/Assad contra Obama, acusándolo de “no cumplir las obligaciones asumidas en el marco del acuerdo”. Los dos pretenden haber sido engañados por los otros.

Aquí vale la pena defender el honor del imperialismo y el de Putin: ninguno de ellos engañó a su socio. El problema es que el acuerdo firmado por ellos fue roto por la revolución siria. En verdad, no fue posible “romper la tregua” porque, de hecho, ella nunca existió. El hecho es que por lo menos una parte importante de los rebeldes, en especial de Alepo, no capituló al acuerdo, no abandonó su lucha armada contra la dictadura de Assad y así echó por los aires este pacto contrarrevolucionario Obama-Putin/Assad. Putin y Assad volvieron a intensificar la guerra cuando comprendieron que los rebeldes no habían capitulado a su acuerdo con Obama, y se dieron cuenta de ello por el fracaso de la “tregua”.

Acusar a Putin/Assad o a Obama por la ruptura del acuerdo, como lo hacen los medios afiliados con ellos respectivamente, es una manera de pretender olvidar la lucha de los rebeldes –factor principal de toda la política en Siria– y, al mismo tiempo, es entregar a uno de los ellos el honor de haber quebrado el acuerdo contrarrevolucionario que ellos mismos habían pactado unos días antes, después de meses de difíciles negociaciones, lo que no corresponde a la mínima lógica política, y afirmarlo significa no comprender cómo se dan los procesos políticos. Además, es una evidente invitación a los trabajadores y las organizaciones políticas para que se aliñen explícita o implícitamente con uno de los campos burgueses en Siria contra el otro que “rompió el acuerdo paz”.

Armas para los rebeldes y la solidaridad internacional con la revolución siria

Los rebeldes quebraron el acuerdo contrarrevolucionario de Obama-Putin/Assad. Su fracaso es una victoria de la revolución que rechazó la mordaza preparada juntos por Obama y Putin, y provocó hoy una fuerte crisis en las relaciones de estas fuerzas contrarrevolucionarias.

Es la lucha de los rebeldes que provoca el miedo del imperialismo y del régimen ruso. Por eso Putin los llama “terroristas” y junto con Assad intensificó la guerra de tierra quemada en Alepo, que en verdad nunca se había parado.

Por la misma razón, el imperialismo presenta la situación en Siria como una pura “catástrofe humanitaria”, como si fuese un terremoto, para no hablar sobre la guerra justa que están llevando los rebeldes contra la dictadura. Después del fracaso del acuerdo, el imperialismo yanqui se pone de nuevo una hipócrita máscara “humanitaria” y “democrática” aunque él está detrás de toda la opresión en la región: siempre apoyó a los dictadores hoy derrumbados por la revolución árabe, e incluso pactó con Putin/Assad coordinando con ellos los bombardeos comunes en el país.

Los rebeldes necesitan antes que todo las ARMAS pesadas y antiaéreas contra los aviones de Putin y Assad. Hoy es más evidente que nunca. Sin armas, todos los “convoyes humanitarios” de la ONU, que en la situación de la guerra y del bloqueo no pueden siquiera llegar a Alepo, no pasan de los límites de un teatro humanitario alrededor del genocidio en curso. Hay que movilizarse para exigir de los gobiernos que sin ninguna condición entreguen a los rebeldes sirios las armas y todos los materiales necesarios – municiones, alimentación, medicamentos–. Se necesitan, también, denuncias amplias y constantes sobre los crímenes de Putin-Assad en Siria, y acciones de solidaridad. La victoria de la revolución siria contra la dictadura es posible solo si está armada y rodeada por la solidaridad internacional activa.

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