El “Simposio de las Organizaciones de Izquierda y de un Movimiento al Socialismo” -que contó con la participación de 250 dirigentes del NUMSA [sindicato nacional de los metalúrgicos] y representantes de 17 países– fue organizado en función de una resolución del Congreso Extraordinario del NUMSA, realizado en diciembre de 2013, cuando se discutió la ruptura con la Alianza Tripartita [CNA, PC y COSATU] y la posibilidad de la creación de un movimiento al socialismo.

En su apertura, después de hacer un homenaje a los tres compañeros asesinados el día anterior, Andrew Chirwa, presidente del sindicato, destacó que el principal propósito del Simposio era discutir el lanzamiento de un movimiento para luchar por lo económico y lo político en Sudáfrica: “un movimiento cuyo formato, para nosotros, aún no está definido, y por eso estamos realizando este simposio, pero que tiene un objetivo claro: la búsqueda de una salida socialista”.

 

Cabe destacar que el Simposio fue antecedido de otras tres actividades de las cuales participaron los principales dirigentes de la entidad y cuyos temas también dan el tono del debate que está en curso al interior del Numsa: “El papel político de las entidades sindicales en la lucha por el socialismo”; “Capitalismo y sus sepultureros: la construcción de un Frente Único para resistir al neoliberalismo” y “Ser socialista: estableciendo una agenda para un Movimiento al Socialismo”.

 

Para avanzar en este debate, fueron invitados al Simposio representantes de organizaciones sudafricanas, como la “Azanian’s People Organization” (Azapo, Azânia es una de las formas por las cual Sudáfrica es conocida), los “Economical Freedom Fighters” (Luchadores por la Libertad Económica”, partido formado por Julius Malema, recientemente expulsado de la dirección de la Juventud del CNA), “Workers and Socialista Party” (WASP, Partido Socialista de los Trabajadores”), “Democratic Left Front” (Frente Democrático de Izquierda), “Pan Africanist Congress” (PAC, Congreso Panafricanista) y el “Socialist Party of Azania” (Sopa).

 

Al ser identificados como militantes del PSTU, los organizadores y delegados demostraron un enorme interés por nuestras posiciones, programa y estructura, abriendo un espacio para presentarlas al lado de los partidos previamente convidados.

 

 

CNA y PT: mucho que ver

Además, también estuvieron presentes representantes de los partidos en el poder, el CNA y el PC, así como varias organizaciones internacionales, como una organización china de monitoreamiento de las condiciones de trabajo, la Coordinación Nacional de Campesinos (Ecuador), el Partido Socialista de Egipto, el Partido Laborista de Nigeria, el Partido Lakas ng Masa (Indonesia), el Comité por la Formación de un Partido de los Trabajadores de Corea, el Partido por la Victoria del Pueblo/Frente Amplio (Uruguay) y la Organización Socialista Internacionalista de Zimbabwe, entre otras.

 

De Brasil, además de la CSP-Conlutas, estuvieron presentes representantes del Movimiento Sin Tierra (MST). Vale destacar que, a pesar de Haber sido invitado, el PT ni siquiera respondió al Numsa. La invitación a la CSP-Conlutas para participar del Simposio fue hecha por el Departamento Internacional del NUMSA, cuyo coordinador, Hlokosa Montau, estuvo en Brasil, a finales de marzo, participando del I Encuentro de Negros y Negras de la entidad y una serie de otras actividades.

La presencia de la CSP Conlutas, en gran medida, se debe tanto a su innovador formato y estructura como a la defensa del socialismo como parte fundamental de sus principios y programa. Además de esto, hay en Sudáfrica una amplia discusión sobre las similitudes entre el proceso brasileño y el sudafricano.

 

Semejanzas que vienen de la historia del PT y de la CUT, y de la forma como el partido de Lula, una vez en el poder, abrazó el neoliberalismo, cooptando un amplio sector de las entidades y de los movimientos sociales. Esta caracterización es tema de enormes polémicas, ya que no faltan sectores que tengan ilusiones en la política desarrollada por el partido de Lula, en Brasil.

 

 

¿Transición negociada o traición?

Uno de los puntos principales del Simposio fue presentado por Irvin Jim, Secretario General del Numsa, con o título “El estado de la Revolución Sudafricana y el significado del ‘Momento del Numsa’” (un término utilizado como alternativa al “Momento del CNA”, que caracterizó las últimas dos décadas).

 

Con un subtítulo “prestado” de un clásico de Lenin, “¿Qué hacer?”, el dirigente hizo un largo análisis económico de Sudáfrica, demostrando cómo, a pesar de haber conducido el país hacia la derrota del apartheid político, el CNA naufragó el país en el “apartheid económico”.

 

Parte de la intervención del Secretario General del Numsa fue dedicada a un análisis de los 20 años de gobierno de la Alianza Tripartita, lo que, según él, está en la raíz de la actual situación en que viven os sudafricanos, de la Masacre de Marikana y de la propia necesidad de buscar una salida socialista.

 

Para tener una idea de la verdadera traición que significó este proceso, basta citar lo que defienden los organizadores del libro “Imágenes del desafío: carteles de la Resistencia Sudafricana en los años 1980”: “los años 80, serán recordados como la década durante la cual los pilares del apartheid comenzaron a caer ante la insurrección popular”.

 

Un momento cuando “las organizaciones comunitarias de base se consolidaron, creando (en algunos “townships”) una situación que era popularmente percibida como de ‘doble poder’, entre las estructuras cívicas y los representantes locales del Estado”.

 

Esto podía ser constatado todos los días 1º de Mayo y 16 de junio, cuando los trabajadores paralizaban el país para celebrar su día y recordaban la Masacre de Soweto. En esta ciudad, en 1976, una marcha con 20.000 estudiantes secundarios fue ametrallada por la policía, con cerca de 700 muertos.  Así se desafiaba de forma radical, con métodos obreros, la política y la propia existencia del gobierno racista.

Fue en medio de este clima insurreccional que el CNA, con Nelson Mandela al frente, dio inicio a las negociaciones que resultaron en el “gobierno de unidad nacional” que, en la práctica mantuvo bajo control de la elite blanca el grueso de la economía, manteniendo intactos los mismos niveles de explotación anteriores al apartheid, cuando no los profundizó al ritmo de las políticas neoliberales.