La elección para los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, que será el 1 de febrero, abrió una polémica entre los partidos de izquierda, en particular en el PT y en la banca del PSOL. La discusión se dio sobre la decisión de apoyar la candidatura de Baleia Rossi (MDB), apoyado por el PSDB, PDT, PSB y PCdoB, opositor del candidato de Bolsonaro, diputado Arthur Lima, de la alianza PP, PSD, PL, Republicanos y otros. La propuesta fue aprobada por la banca del PT por una diferencia de apenas cuatro votos (27 a 23), contra los que defendían una candidatura propia del partido.

Por: Redacción PSTU Brasil, 27/1/2021.-

Según la mayoría, la decisión se justificaba porque Baleia habría firmado compromisos con los partidos de oposición –“en defensa de la democracia, de la independencia del Poder Legislativo, y de una agenda legislativa que contemple derechos esenciales de la población”–, tales como proyectos que garanticen el enfrentamiento a la pandemia con acceso universal a la vacuna y una renta de emergencia y/o la ampliación de la Bolsa Familia.

El líder de la banca, Ênio Verri (PT-Paraná), y la presidente nacional del PT, diputada Gleisi Hoffmann (Paraná), dijeron que el objetivo de apoyar la candidatura de Baleia Rossi es “enfrentar la agenda de retrocesos pautada por el gobierno de extrema derecha en el campo de los derechos humanos y de los derechos constitucionales”. La alianza también sería “necesaria para derrotar las pretensiones de Jair Bolsonaro de controlar la Cámara de Diputados”.

Es significativo que no haya habido polémica sobre la decisión escandalosa (y contradictoria con esos argumentos en relación con la elección de la Cámara) del propio PT de apoyar a Rodrigo Pacheco (DEM), el candidato del gobierno para la elección a presidente del Senado.

En el PSOL, hubo empate en la votación de este tema en el interior de la bancada (5 a 5). La propuesta de apoyar a Baleia vino del diputado Marcelo Freixo (RJ) y de los diputados del Movimiento de Izquierda Socialista (MES), una de las corrientes del partido. Frente al impasse, la ejecutiva nacional decidió lanzar la candidatura de Luíza Erundina (San Pablo). No obstante, ya anunció que en el segundo turno apoyará al candidato de oposición a Bolsonaro (o sea, Baleia Rossi). Incluso así, la decisión de la ejecutiva nacional del partido viene provocando un debate, con ataques públicos mutuos entre las dos posiciones.

¿Cómo se justifica el apoyo a semejante candidato?

Además de ser el candidato de un partido de derecha, neoliberal, enemigo de los trabajadores y extremadamente corrupto, Baleia fue uno de los articuladores del proceso de impeachment de Dilma Rousseff, caracterizado como un golpe por el PT. ¿Cómo se justifica entonces el apoyo a esa figura?

En artículo, José Dirceu, aún hoy una importante referencia política del PT, apoyó la decisión de la banca. Queremos discutir sus argumentos porque, en nuestra opinión, representan bien la fundamentación de esa posición. Los argumentos de Marcelo Freixo son básicamente los mismos.

El primer argumento de José Dirceu es que “Bolsonaro es de extrema derecha, autoritario y oscurantista” pero, “hay una oposición de derecha a sus políticas externa, ambiental, cultural, educacional y científica, su agenda fundamentalista y sus amenazas a la democracia. Si no fuese por el Supremo Tribunal Federal (STF), el Congreso Nacional y la oposición de izquierda, Bolsonaro ya sería dictador. Fueran esas instituciones que impidieron la privatización de la Previsión, evitaron la consolidación del Estado policial del paquete anticrimen de Moro, garantizaron los derechos de la mujer, de los educadores, de la trabajadora rural, el BPC[1]”.

En realidad ese argumento es un razonamiento falso, que intenta aparentar ser verdadero. Exagera un hecho muy parcial: el proyecto político de Maia y de su bloque en el Congreso no es el mismo proyecto dictatorial de Bolsonaro, pero eso está muy lejos de significar que ese bloque es oposición al gobierno. Si comparamos cada una de las posiciones de ese bloque con las políticas de Bolsonaro, entenderemos cómo José Dirceu distorsiona y encubra la verdad.

Según él, por ejemplo, la supuesta oposición de derecha habría “impedido la privatización de la Previsión”. Con todo, la verdad es que Rodrigo Maia y los diputados de derecha fueron los principales apoyadores y garantizadores de la reforma de la Previsión que destruyó los derechos de los jubilados, impuso la edad mínima de 65 años, eliminó la jubilación por tiempo de servicio y, de esa forma, benefició la Previsión privada bancada por el sistema financiero.

Maia y sus comandados solo cortaron algunos aspectos más chocantes de la reforma, que fueron puestos por el gobierno solamente para ser retirados en la negociación. De esa forma, facilitaron la aprobación de la medida. Bolsonaro, Guedes y Maia trabajaron de común acuerdo para aprobar una reforma que solo quitó derechos históricos de los trabajadores.

Lo peor es que José Dirceu oculta y omite el principal papel de Rodrigo Maia como presidente de la Cámara, que es el de sostener el gobierno de Jair Bolsonaro. Ese papel queda evidente cuando Maia se sienta sobre más de sesenta pedidos de impeachment a Bolsonaro basados en crímenes de responsabilidad muy explícitos y se niega a ponerlos para examinación de los parlamentarios. Bajo el manto de garante de la estabilidad, Maia y esa falsa “derecha democrática” en verdad han sido uno de los principales pilares, junto con las Fuerzas Armadas y el STF, que garantizan la sostenibilidad del gobierno Bolsonaro.

Otra mentira es la afirmación de que el PT no perdería su independencia al componer esa alianza con partidos de derecha. Según Dirceu: “No vamos a perder nuestra identidad o independencia por participar de las mesas y votar en las elecciones internas en las casas legislativas. Nuestra oposición al programa económico neoliberal y nuestra disputa con la derecha liberal continuarán”.

Ese argumento intenta encubrir el verdadero problema. Nadie afirma que el PT pierde su independencia por “participar de las mesas y votar en las elecciones internas” del parlamento. El problema está en el hecho de que el PT participa de una alianza política con partidos burgueses y apoya y fortalece a un candidato burgués de derecha. Con eso pierde, sí, su independencia.

Los últimos argumentos de José Dirceu son una justificación muy usada por los que defienden alianzas con la burguesía: la necesidad de un frente contra este gobierno autoritario. Él pregunta: “¿Existe una agenda democrática en el país o no? (…) en las izquierdas (…) muchos se comportan como su viviésemos en un gobierno como otro cualquiera, sin considerar su carácter militar, autoritario, oscurantista y negacionista (…). Parecen desconocer que venimos de varias derrotas y estamos a la defensiva y en un descenso de las luchas sociales y populares…”.

Sin duda, Bolsonaro tiene un proyecto autoritario y gustaría de imponer un régimen militar. Si hubiese una amenaza de autogolpe de Bolsonaro, apoyado por las Fuerzas Armadas, para, por ejemplo, cerrar o intimidar el Congreso, sería válido hacer una unidad temporaria con todos los diputados que se opusiesen a ese golpe. Pero no existe ninguna amenaza de ese tipo en el horizonte. No hay una correlación de fuerzas para que Bolsonaro imponga su proyecto. Agitar ese argumento no pasa de una maniobra para decir “somos muy débiles y no tenemos alternativa a no ser apoyar a un ala de la derecha”.

La conciliación permanente con la burguesía

La política de componer una alianza con el MDB, el DEM (Rodrigo Maia) y el sector “democrático” de la burguesía en verdad es una política de alcance más largo: visa las elecciones presidenciales de 2022 y más allá.

Su objetivo es repetir la alianza que fue la base parlamentaria y de gobierno de Lula y de Dilma. José Dirceu es explícito cuando explica que “la posición del PT unifica a los partidos de izquierda –con excepción del PSOL hasta este momento–, crea las bases para consolidar nuestra alianza en el Parlamento, y abre camino para un Frente Popular a semejanza del Frente Amplio uruguayo o de la experiencia portuguesa de Geringonça. O, por los menos, este debe ser nuestro objetivo”.

Los dirigentes del PT, del PCdoB y del PSOL esquivan la constatación de un hecho incómodo. En el Brasil hay una experiencia de trece años de gobierno de frente amplio, o frente amplísimo, en los gobiernos de Lula y Dilma, compuesto justamente por el MDB de Baleia Rossi, que iba hasta el PP de Arthur Lima. Esa alianza terminó en un desastre de gobierno y corrupción. Repetir esa política no va a producir un resultado diferente, y un frente amplio un poco menos amplio no cambia el carácter nefasto de una alianza con la burguesía.

¿Qué deberían hacer los partidos comprometidos con la clase trabajadora?

Un partido realmente comprometido con los intereses de los trabajadores debería tener como preocupación y actividad práctica principal la organización de las luchas de los trabajadores en defensa de sus derechos y, principalmente, luchar para derrocar el gobierno genocida de Bolsonaro, preparándolos de esa forma para que conquisten el poder político por medio de un gobierno socialista de los trabajadores. El camino para derrotar a Bolsonaro pasa por la movilización popular, de las huelgas a las manifestaciones callejeras.

La actividad parlamentaria sería fundamental, en la medida en que estuviese al servicio de la organización y de la preparación de la movilización en defensa de los derechos y contra el gobierno Bolsonaro. Los parlamentarios, además de apoyar y estimular esas luchas, deberían fortalecer la confianza de los trabajadores y de los oprimidos en sus propias fuerzas.

El papel político de los representantes de verdaderos partidos de los trabajadores sería asumir la denuncia y el combate permanente no solo al gobierno Bolsonaro sino también a sus cómplices en el Congreso y al STF, que garantizan, por acción u omisión, la sostenibilidad de este genocida. Ese papel debería culminar con la presentación de un polo de independencia de la clase trabajadora frente a la burguesía.

El PT, el PCdoB y el ala del PSOL que apoya a Baleia hacen lo contrario. Ayudan a lanzar confusión entre los trabajadores, los sectores populares e incluso la clase media, al presentar a enemigos de clase como Rodrigo Maia y Baleia Rossi como si fuesen aliados. En lugar de reforzar los movimientos populares y una alternativa de izquierda, fortalecen una variante supuestamente civilizada de la derecha. De esa forma, no defienden ni los intereses inmediatos de los trabajadores ni sus objetivos históricos. No es una mera cuestión táctica. Es una política criminal y un papel vergonzoso.

[1] BPC (Beneficio de Prestación Continuada) tiene como objetivo amparar a ancianos, a personas con deficiencia, y a personas al margen de la sociedad y que no pueden proveerse su sustento. Sin embargo, este beneficio no otorga el derecho de aguinaldo ni el de pensión por muerte para los dependientes de la persona beneficiada por el BPC, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.