En marzo de este año, días antes de que empezara a regir la “cuarentena” debido al Covid-19 en Argentina, escribíamos sobre la cuestión de las tareas domésticas y de cuidados, una carga fenomenal que pesa sobre las espaldas de las mujeres en general, y de las mujeres de los sectores populares en particular. Teniendo en cuenta el agravamiento de la situación de las mujeres trabajadoras en cuarentena en el mundo entero… ¿Hay salida para nosotras ante semejante agobio y opresión?

Por PSTU-Argentina

Una cuarentena garantizada por la opresión de las mujeres

Decíamos en aquella nota que “las mujeres seguimos siendo quienes garantizamos las tareas del hogar, tareas de cuidados a niñes y ancianes, enfermes, en fin: parece ser que tenemos un don natural para ocuparnos de dichas tareas, al mismo tiempo que nos ocupamos de varias más. Aunque trabajemos fuera del hogar, estudiemos, o todo al mismo tiempo, igualmente al llegar a casa nos siguen esperando esas tareas”[1]. Hoy estas tareas no nos esperan, están todas, y al mismo tiempo en nuestros hogares: limpiadoras y organizadoras profesionales, cocineras, maestras, esposas, teletrabajadoras, estudiantes, madres. Todo por el mismo precio. Esto es si tenemos el privilegio de quedarnos en casa, pero para muchísimas, la cuarentena implica trabajar afuera, con enormes riesgos de contagio, precarizadas, sin saber con quién dejar los/as hijos/as, y toda una serie de situaciones “inéditas” que, en verdad, solo profundizan lo que previamente venía sucediendo, jornadas laborales extenuantes, sin pago ni descanso.

Falsas promesas de Fernández y su Ministerio de Mujeres

Supuestamente “preocupades” por la situación, el Ministerio de Mujeres de la Nación afirma “Los cuidados son la pieza del rompecabezas que no se ve y no son solamente una necesidad sino también un derecho de todxs: derecho a ser cuidadxs y también, derecho a cuidar con derechos.”[2] El siguiente paso ante este diagnóstico debería ser desplegar toda una serie de iniciativas, leyes y acciones para garantizar estos derechos. Lejos de eso, no propone más que una encuesta[3], que arrojará los mismos resultados que tantas otras: hoy las mujeres dedicamos dos horas más que antes a las tareas de cuidados, llegando a ocupar casi diez y media horas por día en las mismas[4].

¿El Plan San Martín es la solución?

Este año 2020 dejará solo en Latinoamérica a 118 millones de mujeres en la pobreza[5]. En Argentina esta situación ya se deja ver con la proliferación de las ollas populares y la toma de terrenos de gran cantidad de familias. La respuesta de organizaciones como CTEP, de la mano de la Iglesia, sindicatos y organizaciones patronales es el Plan San Martin, que si bien plantea  la creación de puestos de trabajo (lo cual es necesario), también implica la precarización laboral para millones de trabajadores pos pandemia cobrando un salario de $10.000.-, y presionando a la baja (sino a otros cientos de miles de despidos) del salario de les trabajadores que hoy luchan por salarios que apenas alcanzan la canasta familiar. En este paquete, la llamada “economía popular” juega un rol fundamental: miles de mujeres en los barrios garantizando las tareas de cuidados a cambio de la AUH o el IFE. Y así, seguir naturalizando las tareas de cuidados en nuestras manos. Este plan no resuelve ningún problema de las familias trabajadoras, sino que responde solo a los intereses de les empresaries y evita que el Estado se haga cargo de la creación de puestos de trabajo con salarios dignos para todas/os.

Tomar en nuestras manos la pelea definitiva

Necesitamos discutir un plan a favor de las mujeres de la clase trabajadora y para el conjunto de las familias obreras. E imponerlo desde cada lugar organizándonos y obligando a la CGT y las CTAs a tomarlo también. La independencia económica de las mujeres es el primer paso para su liberación, por eso debemos lograr el acceso de las mujeres al trabajo en igualdad de condiciones que los varones. Incluso a los sectores mejor pagos como la minería para lograr tener igual salario que los hombres, así como pelear por categorías, licencias por maternidad y paternidad y su extensión sobre todo en la primera infancia.  Por supuesto, exigimos la reducción de la jornada de trabajo pago sin reducción salarial, incluso para quienes trabajan desde su hogar. Claro, para esto es necesario destinar presupuesto que salga de no pagar la Deuda Externa y cobrarles mayores impuestos a las multinacionales.

Tenemos que ir al fondo de la cuestión.

Las tareas domésticas y de cuidados son embrutecedoras, no reconocidas y usadas por este sistema (aun si las hacemos con amor a nuestras familias) para garantizar la supervivencia de las mismas sin invertir un solo peso. Por eso, la salida de fondo es la socialización de esas tareas, igual que como hizo el primer Estado Obrero en Rusia luego de la Revolución de 1917. Es el Estado quien lleve adelante las tareas de cuidado y domesticas con guarderías, salas maternales, asilos de ancianas/os, lugares de protección que sean para mujeres violentadas y sus hijos/as, lavanderías, comedores populares y todas las instituciones necesarias para que estas tareas no recaigan en nuestras espaldas.

Esta tarea solo puede llevarla adelante un Estado dirigido y organizado por nosotres, la clase trabajadora. Por eso, tenemos la gigante tarea de construirlo, destruyendo el capitalismo injusto, desigual y opresor. ¡Solo la revolución obrera y socialista es capaz de construir esto, tomemos la tarea de una vez junto a nuestros compañeros trabajadores!!

Notas:

[1] http://www.pstu.com.ar/por-la-socializacion-de-las-tareas-domesticas-y-de-cuidados/

[2] https://www.facebook.com/MinGenerosAR/posts/la-pandemia-puso-a-las-tareas-de-cuidado-en-el-centro-de-la-escena-nos-quedamos-/157466085766794/

[3] https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/sociedad/documento_trabajo_enut.pdf

[4] https://www.lanacion.com.ar/sociedad/coronavirus-la-mayor-carga-tareas-cuidado-domesticas-nid2386078

[5] https://elpais.com/sociedad/2020-08-19/la-crisis-del-coronavirus-llevara-a-118-millones-de-mujeres-latinoamericanas-a-la-pobreza.html