José Geraldo Correa, Geraldinho, es vicepresidente de la Apeoesp (Sindicato de los profesores del estado de São Paulo) y compone la Secretaría Ejecutiva de la Conlutas, además de ser militante del PSTU. Integró, por segunda vez, una delegación de solidaridad con los trabajadores de Haiti, invitado por la organización sindical Batay Ouvriye (Batalla Obrera) para participar de las actividades del 1º de mayo, en el país.


En esta entrevista al periódico del PSTU, Opinião Socialista, Geraldinho relata, además de la pobreza, las precarias condiciones de infraestructura del país y el papel de la Minustah (misión militar de la ONU, liderada por el ejército brasileño), de garantizar el orden para la explotación de las empresas maquiladoras.

Opinião Socialista: ¿Como surgió la invitación para que ustedes fuesen a Haití?
Geraldinho: Hace dos años que el gobierno haitiano, apoyado por la Minustah, impide manifestaciones públicas el 1º de mayo. En este año, tras una intensa presión, sería posible realizar un acto público. Batay Ouvriye, junto con la Confederación Nacional de los Funcionarios Públicos y una organización campesina llamada Tête-Colée, articularon para realizar movilizaciones esa fecha. En ese sentido, Batay Ouvriye nos invitó, pues el 1º de mayo este año sería emblemático. Sería una forma también de hacer la denuncia de la ocupación a partir de una delegación de Brasil, país que controla hoy las fuerzas de ocupación. La invitación tuvo ese carácter, de dar más peso al problema de la ocupación militar que Haití sufre hace cinco años.


OS: ¿Cuál la situación hoy de Haití? El país mejoró?
Geraldinho: Hace cinco años que la Minustah está en Haití que sigue siendo un país sin la mínima infraestructura. Sin agua corriente, por ejemplo. Algunas casas tienen cisternas, sus habitantes pueden comprar agua y guardar, pero esa no es la realidad de la amplia mayoría de la población. El país continúa sin energía eléctrica. El salario mínimo sigue siendo el más bajo de América, sólo 70 gourdes, el equivalente a sólo un dólar y medio diario. La población no cuenta con servicios públicos básicos, la educación es privatizada y el sistema de salud es un caos. La única cosa que anduvo esos años fue la aplicación de la política imperialista. Aumentaron las maquiladoras que actúan en el país y exploran los trabajadores haitianos. Construyeron un parque industrial gigante para la industria textil, que sacan provecho de ese sueldo de hambre.


OS: ¿De que país son esas maquiladoras?
Geraldinho: Son básicamente empresas textiles norteamericanas. Grandes marcas como Levi’s, Apolo, etc.


OS: ¿Cómo fue la manifestación de 1º de Mayo?
Geraldinho: Las organizaciones que impulsaron las manifestaciones levantaban dos reivindicaciones principales: el aumento del sueldo para 200 gourdes diarios y la retirada de las tropas de la Minustah del país. Ese año, el gobierno autorizó manifestaciones, pero impedía que ella se aproximase del palacio del presidente. Pero nuestra intención era llegar bien cerca de allá y salimos en marcha por las principales avenidas que concentran los trabajadores informales. Fue muy lindo cuando se integraron a la marcha los trabajadores del sector público. Ellos traían una banda que tocó la Internacional durante todo la marcha. Había también un grupo que tocaba un estilo de canción llamada «rara», propio de la cultura popular haitiana y que representa la justicia. Fue cuando la policía nacional haitiana quiso impedir la manifestación y la reprimió violentamente. Atacaron con bastones y lanzaron bombas de gas. Dos trabajadoras del Batay Ouvriye quedaron heridas. Pero, pese a ello, fue un acto muy positivo, clasista, que reunió un amplio frente único, con asociaciones de barrio y partidos de la izquierda, construyendo toda una superestructura política de oposición al gobierno haitiano y a la ocupación. Eso prepara y pone la perspectiva del fortalecimiento de la lucha contra la presencia de las tropas en el país.


OS: ¿Existe hoy libertad sindical y de organización en Haití?
Geraldinho: Es difícil hablar en libertades en Haití. Lo que se ve es, por un lado, la presencia de las tropas de la ONU y, del otro, de la Policía Nacional Haitiana, que es odiada por la población, pues remite a la sangrienta dictadura de los tonton macoute. Las grandes multinacionales explotan sin mediación, siendo protegidas por las fuerzas de represión. Parece que hubo un aumento en los efectivos policiales del país.


OS: ¿Cuál es la actual situación política del país?
Geraldinho: Existe un repudio generalizado a la Minustah. Eso es un cambio importante, porque la última vez que estuvimos allá existía todavía un apoyo grande s las tropas de ocupación. Ahora no, todo el mundo ataca la presencia de las tropas. El gobierno Préval es aliado de las multinacionales y del imperialismo, siendo sostenido por las tropas de la Minustah. A medida que la temperatura sube en relación a la ocupación militar, él va a sufrir un desgaste. Pero en la manifestación, las consignas eran contra la Minustah. Tras la represión, el secretario general de la Central de los Trabajadores del Servicio Público criticó duramente al gobierno y exigió la renuncia del primer ministro antes del 18 de mayo. Dijo además que, si no renunciase, iba a haber otras manifestaciones e inluso una huelga. Además, está siendo organizada para julio una movilización unificada pidiendo «Fuera la Minustah».


OS: ¿Cuál el balance ustedes hacen del viaje?
Geraldinho: Es muy positivo. Se consolida nuestra relación con Batay Ouvriye y tuvimos contacto todavía con otras organizaciones del país. En Haití, en este 1º de mayo, demostramos que no existe una unanimidad en relación a la ocupación. Denunciamos fuertemente las tropas internacionales de la ONU, que están a la servicio del imperialismo y de las multinacionales. Pero, sobre todo, pudimos practicar, efectivamente, nuestra solidaridad internacionalista junto al pueblo haitiano. Organizar campañas es importante, pero nada substituye el contacto directo.
En general, fue una actividad que fortalece aquí también, en Brasil, el reinicio de la campaña contra la ocupación militar en Haiti, en el sentido de exigir al gobierno Lula el inmediato retiro de las tropas brasileñas. En junio, recibiremos aquí a compañeros de Batay Ouvriye, dando continuidad a la campaña.