Los ataques de las agencias policiales contra las minorías en los Estados Unidos no cesan, los casos de abusos y muerte de negros y latinos en manos de las fuerzas policiales son el pan de todos los días. Las razones que justifican estas acciones (según la policía) son casi siempre las mismas “la vida de nuestros agentes corría peligro, por eso dispararon”, los resultados de las investigaciones (realizadas por ellos mismos) en la mayoría de los casos arroja el mismo resultado: “los agentes actuaron dentro de las normas y procedimientos de la institución”.  Así se justifica el asesinato de un negro que vendía cigarrillos en un estacionamiento, la de un niño que jugaba con un rifle de juguete en un parque, el caso de una joven negra que no hizo la señal apropiada para cambiar de carril en una autopista (es arrestada y encontrada muerta en su celda al día siguiente); la versión policial es que cometió suicidio (se ahorcó). La de un automovilista que fue parado por la policía y, según el agente, “llevó su mano a la cintura como buscando un revólver”; el conductor termina muerto y ningún arma fue encontrada. El caso de una mujer sin techo (homeless) y con problemas mentales, que supuestamente amenazaba a los agentes con un (utensilio), y así sucesivamente. Las víctimas son siempre negros y latinos de los barrios pobres. En el año 2015 se reportaron 990 muertes a manos de las agencias policiales en todo el país, según el Washington Post, 1.200 según The Guardian; este año se dice que van más de 830 muertos, y la lista sin duda alguna seguirá creciendo.

Por: Corriente Obrera

La crisis crónica del capitalismo y las leyes contra los pobres

El capitalismo de conjunto vive una crisis crónica profunda, que condena día tras día a grandes segmentos de la población a la pobreza permanente, imposibilitando a grandes sectores de las minorías tener acceso a un trabajo digno y bien remunerado, que le posibilite vivir dignamente. Esto deriva en la imposibilidad del acceso a un buen seguro médico, la negación de una vivienda digna y alimentación saludable, limitación en el acceso el transporte, limitaciones en el acceso de sus hijos a la educación, etc.

En algunos casos, muchas de las leyes represivas y racistas datan de muchos años atrás, como las leyes de segregación racista contra los negros, que existe desde la fundación de la República. Aunque oficialmente estas leyes fueron abolidas como producto de las gloriosas luchas por los derechos civiles de los años 50-60 del siglo pasado, su existencia es muy palpable en nuestros días en la forma de opresión económica y represión policial, esto solo por mencionar algunas formas del “sutil” racismo moderno.

Pero hay también leyes modernas aprobadas bajo gobiernos recientes; mencionaremos en particular el gobierno demócrata de Bill Clinton, cuya gestión jugo un rol muy especial en la aprobación de leyes que han tenido un impacto fulminante en las minorías empobrecidas y la clase media.

1) la ley Glass – Steagall, de desregulación de la banca, que fue fundamental en la explosión de la crisis de 2008, esfumando cuentas bancarias de los “comunes”, de “Juan y Pedro”, trabajadores retirados cuyos depósitos se hicieron humo cuando fueron usados en el juego de “lotería” de Wall Street .

2) El NAFTA, Tratado de Libre Comercio de Norteamérica; que fue presentado como la panacea de todos los males, e hizo posible el envío de muchas industrias hacia el sur, en busca de mano de obra barata, dejando a miles aquí sin empleo y destruyendo en el proceso a las organizaciones sindicales.

3) The “Crime Bill”; ley contra el crimen que encarcela por largos períodos a cualquier individuo por posesión de marihuana, cocaína, cocaína en piedra, y una serie de delitos menores, afectando fundamentalmente a amplios sectores de la juventud negra y latina, con la política conocida como “War on drugs” ( guerra contra las drogas), y así, de esa manera, creando las bases para el desarrollo del llamado “Prisón Industrial Complex” (complejo industrial de prisiones); que tiene el vergonzante récord de albergar el número más alto de población encarcelada de los llamados países industrializados (en su mayoría negros y latinos).

4) La “Welfare Reform’; reforma al programa de bienestar social, que también afectó a las minorías negras y latinas y a blancos pobres, envió en un espiral destructivo a millones de familias: madres solteras que dependían totalmente de esos programas se hundieron en la miseria, muchas de ellas terminaron en las calles sin techo, otras sucumbieron a la drogadicción produciendo la trágica consecuencia de la desintegración familiar, gran cantidad de esta población también ha terminado engordando el proyecto carcelario (Prisón Industrial Complex); todas estas leyes fueron aprobadas desde el gobierno federal .

Otras dignas de mencionar por el impacto que han tendido en la juventud de las minorías son la política de “ventanas rotas” (broken windows). Bill Bratton, jefe de policía de New York que también fungió como tal en Los Angeles, ha sido uno de los campeones impulsores de esta política que consiste en castigar y encarcelar por las faltas más mínimas, con el argumento de que tales procedimientos evitarán que el que comete la falta termine cometiendo crímenes de mayor cuantía.

También es necesario hacer mención del famoso procedimiento conocido como Stop, Question and Frisk, que consiste en el derecho de la policía de parar a cualquier persona, pero dirigido fundamentalmente contra la juventud negra y latina, porque la policía sospecha, basada en el origen racial de la persona, que puede estar envuelta en un crimen o a punto de cometer uno; la policía puede parar a quien sea y someterlo a una revisión física y un cuestionamiento verbal, con sospecha o sin ella. La política de “comunidades seguras” (secure communities), que tiene como blanco a la población indocumentada, en teoría se supone que tal política apunta a la persecución de personas con récord criminal en la población indocumentada, pero en la realidad ha sido utilizada para deportar indiscriminadamente a justos y pecadores; a través de esa práctica se mantiene en zozobra a barrios enteros.

Se está produciendo un proceso acelerado de militarización de los cuerpos policiales bajo el proyecto del Departamento de Estado 1033, equipándolos con armamento militar de alto poder, como si hubiera un estado de preparación para una confrontación con las juventudes urbanas empobrecidas, con métodos de guerra civil. Ese estado de militarización también se lleva adelante en los cuerpos policiales escolares. Los barrios pobres de las grandes urbes de los Estados Unidos son escenario cotidiano de operaciones policiales: desplazamientos de los carros patrulla a alta velocidad, con sus sirenas al más alto nivel de explosión, acompañados siempre de helicópteros sobrevolando la zona de operaciones son escenas comunes, semejantes a ciudades en estado de guerra.

Mientras estas condiciones existan, las confrontaciones con las fuerzas policiales no cesarán, y la lista de asesinatos dudosos que terminan impunes seguirá creciendo. Se afirma que cada 14 horas (otros dicen que cada 28) un miembro de las minorías es asesinado en condiciones dudosas por las agencias policiales. Parece ser que en la época de crisis crónica del capitalismo, las vidas de las minorías son simples objetos desechables.

Muchos intelectuales han desarrollado la narrativa de que el racismo ha sido superado en Estados Unidos por el hecho de tener un presidente afroamericano en la Casa Blanca, ¡nada más falso! El capitalismo se alimenta del racismo y lo promueve; el señor Barack Obama no representa a los pobres ni a las minorías de los Estados Unidos: él es fiel representante de la intelectualidad norteamericana y sirviente fiel de la burguesía imperialista, y muy seguramente al cumplir sus servicios como presidente, como justo premio a un trabajo bien cumplido, tendrá el campo libre para ser miembro del club de elite de millonarios en el país; él simplemente es el ejecutor sin escrúpulos de los planes de guerra, explotación y opresión interna y externa de la burguesía imperialista norteamericana. Barack Obama tiene las manos manchadas de sangre en las guerras de Irak, Afganistán, Palestina, Yemen, Siria, así como también con el uso de los drones, y con los asesinatos a nivel interno, por las agencias policiales, que forman parte de su récord y su responsabilidad.

Tampoco podemos olvidar las promesas de campaña para los indocumentados, que tristemente han terminado en 3 millones de deportados y en incontables casos de separaciones familiares. Podemos decir sin temor a equivocarnos que, aunque parezca contradictorio, el racismo y la discriminación han aumentado bajo la presidencia del primer afroamericano en los Estados Unidos, y de ninguna manera ha desaparecido como se nos quiere hacer creer por el hecho de tener un presidente negro en la Casa Blanca.

Conforme los asesinatos de afroamericanos van aumentando, hemos presenciado el surgimiento del movimiento conocido como “Black Lives Matter” (BLM), que en sus inicios fue impulsado fundamentalmente por mujeres negras, intelectuales de la clase media ligadas a las universidades, y hay que decir que se está haciendo popular a nivel nacional y tiene peso, sobre todo, en la clase media negra. Según su vocera en Los Angeles, California, Melina Abdullah , el movimiento BLM tiene 28 “chapters” (secciones) a nivel nacional y funciona de manera descentralizada o independiente . Como ya hemos dicho: su trabajo es fundamentalmente en la clase media, hasta hoy no conocemos del desarrollo de ningún trabajo por su parte que intente rastrear los barrios pobres con la intención de incorporar a los sectores mas desposeídos, que son los más afectados por la miseria, el abandono y la represión policial.

En estos días mantienen un plantón frente a la alcaldía de Los Angeles, California, exigiendo la renuncia del jefe de la policía, Charlie Beck. Su nombre, BLM, se presenta como una propuesta dirigida exclusivamente a la población negra, y por lo tanto, desde nuestro punto de vista, con trazos sectarios, al no tomar en cuenta a la otra gran minoría, los latinos, que son víctimas de los mismos abusos; más aún, los inmigrantes sin documentos legales son perseguidos, encarcelados, deportados, y sus familias separadas. Melina Abdullah ha explicado que a pesar del nombre BLM, sus reuniones están abiertas a todo el mundo que desee participar.

Nosotros, en Corriente Obrera, creemos que para que la lucha sea efectiva será necesario crear una inmensa coalición que congregue y luche por unificar a todos los sectores afectados por la represión policial, una coalición que luche por integrar a los sectores más pobres y olvidados, que impulse una lucha calle por calle con la firme intención de incorporarlos y movilizarlos; solo así abriremos las puertas y las grandes posibilidades, siendo inclusivos y no exclusivos.

Queremos hacer especial mención del acontecimiento que tuvo lugar el día 7 de Julio pasado en Dallas, Texas, en una marcha pacífica organizada por Black Lives Matter: se produjo un tiroteo contra la policía que custodiaba tal marcha, dejando un saldo de 12 víctimas , entre ellas 5 policías muertos. El que disparaba respondía al nombre de Micah Johnson, veterano militar de 25 años, fuertemente armado, que según un vocero policial “quería matar policías blancos”. Después de las investigaciones pertinentes se ha sabido que Micah Johnson padecía de problemas mentales, abandonado por el sistema a su suerte, como la mayoría de los veteranos de guerra. Nos gustaría también dejar algo claro en relación a este tipo de acciones individuales: que aunque entendemos el estado de desesperación y de rabia que se siente, y la gran tentación de recurrir a la acción individual, creemos firmemente que solo la concientización y movilización de las masas puede resultar en una solución real. Cuando procedemos con acciones individuales les cedemos la iniciativa a los racistas, defensores y apologistas de la represión policial, tal cual ocurrió en el caso de Dallas. Micah Johnson fue asesinado haciendo uso de un robot que transportó una bomba matándolo instantáneamente; hasta donde se sabe, es la primera vez que la policía en los Estados Unidos utiliza este tipo de “arma”, que es parte del nuevo arsenal de guerra de los cuerpos de seguridad y quizás sea el comienzo de un nuevo futuro en las tácticas policiales de represión.

Para concluir, nos gustaría presentar una lista de demandas que consideramos deben ser parte de nuestros objetivos, un programa de demandas por el cual luchar para triunfar.

A) Por la unidad de los trabajadores negros, latinos e inmigrantes, independiente de los partidos demócrata y republicano.

B) Por un programa de obras publicas destinado a combatir el desempleo entre las juventudes de las minorías.

C) Por un masivo programa de construcción de viviendas destinado a combatir la indigencia (homelessness).

D) Alto a la militarización de los cuerpos policiales.

E) No a la mercenaria ocupación de nuestros barrios.

F) Los policías deben ser miembros de la comunidad a la que sirven y vivir en ella.

G) La policía debe ser supervisada por un comité civil compuesto por gente del vecindario que patrullan.

H) Por el desarmamento de la policía.

I) Alto a la racista guerra antidrogas.

J) Por la abolición del complejo industrial de prisiones.

PD: En la ultima semana, al cerrar este artículo, han sido asesinados tres afroamericanos más en el área del sur de California.