Activistas apuestan en la auto-organización para avanzar en las movilizaciones
 
Las grandes manifestaciones que sacudieron el país no conquistaron sólo importantes victorias. También comenzaron a producir una intensa politización y a fomentar nuevos tipos de organismos de lucha y movilización.

 
Los ejemplos más concretos son las asambleas populares de Belo Horizonte y el Foro de Luchas de Río de Janeiro.  Hay también iniciativas semejantes en Fortaleza, Maceió y Campinas. Todas tienen en común una crítica progresiva sobre las limitaciones estructurales del sistema de representación de la democracia electoral burguesa, sus partidos corruptos y sus elecciones viciadas, que son bancados por el gran capital. Todos buscan construir, a partir de la lucha, otra esfera de representación y de unidad de acción, transformando en organización la fuerza política espontánea que viene de las calles.
 
Belo Horizonte
En Belo Horizonte, la Asamblea Popular Horizontal (APH) comenzó a organizarse durante la lucha contra los gastos de la Copa del Mundo. La primera sesión ordinaria de la asamblea fue realizada el día 19 de junio y reunió cerca de mil personas, según Matheus Cheren, científico social e integrante de la Comisión Comunicacional de la APH. Desde entonces, la asamblea ya realizó cinco sesiones ordinarias. En una de ellas, organizó la gran manifestación que reunió 100.000 personas en las calles de la ciudad, realizada el último 27 [durante una semifinal de la Copa de las Confederaciones realizada en la ciudad]. Las reuniones y divulgación de lo que fue aprobado se realiza  generalmente por una página en Facebook.
¿Cómo se organiza esta asamblea? “Nuestro foco es la horizontalidad. Independiente de su vínculo o no con partido, sindicato, ONG’s, todos tiene el mismo tiempo para hablar, todos pueden participar”, explica Matheus.
 
“Nuestra asamblea tiene 11 Grupos de Referencia en diversos temas para mejor organizar las reivindicaciones, pautar las banderas y proponer salidas por pauta”, afirma.  Los grupos son temáticos y discuten desde salud, transporte, educación hasta democratización de los medios.  Matheus también destaca que esa es la mejor forma de integrar aquellos que, por primera vez, están participando de la vida política. Además de eso, es un espacio para “unificar la izquierda, a pesar de las diferentes prácticas y tesis”, afirma.
Las reuniones de la asamblea eran generalmente realizadas debajo de un viaducto, en el centro de la capital mineira. Sin embargo, con la ocupación de la Cámara de Concejales, el local comenzó a abrigar algunas sesiones de la asamblea. El último 1° ocurrió la quinta sesión ordinaria, que fue transmitida por la Internet. Votó los nombres que participarían de una comisión de negociación con el alcalde Marcio Lacerda (PSB). No se sabe cual será el desenlace de la ocupación de la Cámara, incluso porque el día 2 de junio, el alcalde Lacerda se mantuvo intransigente y dijo que no va a negociar mientras exista la ocupación. Sin embargo, Matheus explica que uno de los objetivos es realizar asambleas por región, barrio y categoría. “El objetivo es ampliar voces”, explica.
 
Río de Janeiro
En Río de Janeiro, una articulación semejante se da en el Foro de Luchas Contra el Aumento del Pasaje. La primera reunión fue el día 25 pasado. Más de tres mil personas participaron de una plenaria frente al edificio del IFCS (Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales). El local fue sitiado durante la represión de la PM en el acto del día 20 de junio.  La participación en la reunión demuestra la viabilidad de ser un espacio en el cual se comparten los análisis y organizan las reivindicaciones de los más diversos movimientos.
“El Foro es un espacio de unidad de acción que tenía una pauta específica. Nuestro objetivo ahora es hacerlos más abarcativos”, explica Julio Anselmo, director del Centro de Estudiantes de la UFRJ y miembro de la ANEL.  Según él, el desafío ahora es fortalecer la organización del foro, profundizar su democracia y ampliar sus pautas de reivindicación y de lucha. “Queremos fortalecer el foro como una coordinación de luchas y profundizar el debate democrático”, explica. Así como en Belo Horizonte, las reuniones son generalmente llamadas por Facebook.
 
La experiencia argentina
Guardando todas las proporciones, la experiencia realizada en Belo Horizonte y en Río ya tuvo su equivalente en Argentina, durante la rebelión de 2001 que derribó el entonces presidente Fernando de la Rúa.  En aquella época, el país vivía una intensa crisis debido a los incontables planes neoliberales que privatizaron las empresas estatales y los servicios públicos.  Para empeorar, el gobierno además promovió el llamado “corralito”, la confiscación del ahorro bancario de la población.
Las Asambleas Populares surgieron centralmente en la capital argentina y aglutinaron vecinos en todos los barrios. Sus reuniones eran hechas en las esquinas y plazas. En estas asambleas, que cada vez adquieren un carácter más popular, se discutía todo. Algunas toman tareas que tienen a ver con la lucha contra la impunidad, otras instalan restaurantes e instrumentan medidas de economía solidaria, articulando con organizaciones piqueteras. También asumieron tareas en defensa de los hospitales púbicos y movilizaciones contra los aumentos de las tarifas, contra los cortes de luz, por la recuperación de las empresas privatizadas etc.
A la vez, se avanzó en su centralización con la Coordinación del Parque Centenario (un barrio de Buenos Aires). Ahí se reunía semanalmente un plenario general y se discutían temas que apuntaban una salida para el país, como la nacionalización de los bancos, el control del comercio exterior, la expropiación con control obrero, el no pago de la deuda, etc. Debates políticos importantes fueron desarrollados en estos espacios, a favor y contra el poder de los trabajadores, del horizontalismo, de la Asamblea Constituyente, etc.