Siguiendo la lógica de su artículo fascista del Forum económico del sector privado, los burgueses-makout de la tercerización(1) largaron a sus perros guardianes: ¡la policía especializada en represión!


¡Guerra pues a los militantes aliados, guerra a los sindicalistas, atacar y golpear a los obreros, detener a algunos…! Los reportajes del miércoles 18 pasado y los testimonios de los obreros golpeados, acosados, intimidados… como en los viejos tiempos de los Duvalier, lo muestran claramente. Desde el día siguiente, un cierre precipitado rompía el ciclo de las movilizaciones. Desde entonces, los despidos llueven, sin discusión, sin preaviso, bajo la acusación de haber participado en manifestaciones “violentas”. Sin analizar de dónde saldría esta cólera, si no es de las condiciones de opresión y de explotación extremas que existen en esos sepulcros mal afamados.

Uno se preguntará: ¿quién habrá “forzado” a quién? Habría que remitirse a los videos de Kiskeya, para verdaderamente preguntarse: ¿esos obreros en las calles estaban “forzados” a manifestar? ¿Qué recuerdos traen esas situaciones en que se ponen candados en las barreras de las fábricas con el fin de impedir que los trabajadores salgan cuando quieran? ¡U otro “periodista”, o cualquier investigador, o inclusive, un empleado del Estado… que se atreviese!

La reacción de los burgueses-makout, como ya lo habíamos hecho notar en 2009, no supo calibrar el odio que les profesan “sus” trabajadores. En efecto, los triviales argumentos de sus representantes  ante los medios de comunicación no mencionan la pesada, larga, dolorosa y humillante violencia que se hace en forma permanente a nuestros camaradas y amigos en el interior de esos infiernos asépticos en donde la opresión borra cualquier sonrisa y en donde solo la sucia ganancia del patrón fluye libremente. Habrá habido que esperar la canción popular (que, en general, solo se pronuncia luego de haber observado detenidamente los hechos que ella denunciará luego), habrá habido pues que esperar las acerbas denuncias de un Ti Manno –¡La Explotación!- para palpar el profundo sadismo de esta relación de “aparceros”.

En donde estos sanguinarios, luego de haber destruido la producción nacional (gracias a la intervención imperialista),  llegan, como “salvadores”, para… ¡DAR TRABAJO! Ellos que solo andan en busca del salario más barato: su “ventaja comparativa”. “Dar trabajo, diálogo social, proteger a los obreros, combatir la desocupación…”, otras tantas mentiras que estos días reaparecen en sus discursos, con el fin de nuevamente alimentar mejor la mistificación que les es naturalmente suya. Una prueba de esto es que, cuando en la zona franca de Ouanaminthe, la compañía Levi’s intentó irse sin decir esta boca es mía, ninguno de ellos movió un dedo para “proteger a los obreros e impedir que terminaran todos sumándose a la gran masa de desocupados”. La historia de este episodio edificante continúa. Es bueno tenerla presente:

Salario mínimo que ellos todavía hoy intentan, según su misma lógica de explotación sin límite, reducirlo a nada, como habían intentado hacerlo con los mismos argumentos y las mismas mentiras en 2009. Gracias a una presión más “sofisticada” (entiéndase: imperialista a toda máquina) esos pobres ejecutantes, no contentos con haber ganado tanto en ese año de desgracia popular, han ignorado sistemáticamente los avances de la Ley, rechazando categóricamente a los obreros el acceso a las 300 gourdes [moneda haitiana equivalente a 6,84 dólares] por jornal, legales a partir de octubre de 2012, refugiándose en maniobras que no permitieron nunca a los trabajadores alcanzar ese nivel salarial. Por esto, nuevamente, la Workers Rights Consortium de los Estados Unidos (WRC) los trató públicamente de ¡“ladrones”! Acusación que ellos nunca tuvieron el coraje (o la audacia) de desmentir.

La WRC es sin embargo un organismo abiertamente defensor de los intereses de los obreros. Se podría pensar que sus conclusiones son sesgadas. Sería entonces necesario probar lo contrario. Lo que, a partir de sus serias búsquedas, no es cosa fácil. En realidad, sus investigadores solo describieron un terreno que mundialmente se lo conoce como de dominación maquiavélica. Porque en Vietnam, en Camboya, en Bangladesh, en Filipinas, en Indonesia… citados como ejemplos por esos señores, ¡también en esos lugares la lucha se propaga! También ahí los obreros no hacen más que enfrentarse a esa “race to the bottom” [carrera hasta el fondo, NdE] que intentan imponernos esos mercenarios “nacionales”. Ellos que, al hablarnos de esos países, nos los hacen aparecer como idílicos. Y bien, ¡no! Son otras tantas burguesías-makout, cada una a su manera, sanguinarias internacionales de un tráfico “sin desplazamiento” de mano de obra vendida.

En cambio, el Better Work Haïti (BWH) es un organismo oficial, instalado para velar por la aplicación de las prescripciones que la ley Hope/Help exigen [ley votada por el Congreso de EE.UU., en 2008, que privilegia la compra de textiles haitianos a cambio de la existencia de zonas francas, libres de impuestos y la exigencia de libertades sindicales para los trabajadores. NdE]. Ahora bien, ¿no sucede que también este organismo va en el mismo sentido? Véase: “La totalidad (¡La totalidad!, subrayamos nosotros) de las empresas no han respetado el ajuste de salario en este año 2013 (véanse sus sitios web respectivos en los que estos informes están en primera página). Por otra parte, nosotros hicimos saber que Gildan y Fruit of the Loom, marcas comanditarias de los gerentes de aquí, habían igualmente pedido que esas 300 gourdes fueran respetadas.

Lo que muestra claramente un informe

Pero lo mejor sigue siendo que el propio Departamento del Trabajo estadounidense, en un encuentro con aquellos que a sus ojos “exageran”, y al que fuimos invitados (¿a título de testigos de esta reprimenda pública?), les presentó sus observaciones, por lo bajo, caracterizables como “poco amables”, y a propósito de las cuales estos señores no respondieron ni una palabra. Ese texto, que el Departamento del Trabajo estadounidense (¡!) se tomó la pena de escribirlo –¡en creole! – se encuentra en anexo.

Cuando adversarios hacen afirmaciones antagónicas, podría decirse que es esperable. ¡Pero cuando se trata de aliados…! Vean, entonces. Tómense el trabajo de leer. Porque es bueno saber con quién tiene que vérselas la sociedad progresista haitiana. ¿Quiénes serían entonces las víctimas, quiénes serían los verdugos?

Sin embargo, estas personas cuentan con apoyos. Además de describirnos bien las características de esos degenerados históricos, no nos dejemos llevar por algunas reprimendas que les haga el Departamento del Trabajo estadounidense: son las presiones populares de su país que, del exterior o del interior de su aparato de Estado, los fuerzan a tomar precauciones. En ese sentido, su presencia es secundaria, inclusive si, en el juego concreto de las fuerzas, ella puede ser también determinante. El BWH expresa el hecho de haber sido desbordado por el descaro de esos actores makout-burgueses. La instalación forzada de este gobierno tal como lo conocemos también ayudó: una de sus tareas principales es mistificar, someter y reducir a su mínima expresión la resistencia de la fuerza de trabajo del pueblo haitiano en su conjunto y, de ahí, su valor, tanto nacional como internacional mente. El retorno vigoroso del duvalierismo de los últimos tiempos (Jean-Claudismo y Reconciliación) no hace más que aumentar la presión. Si a esto se agrega la presencia de Clinton, aunque hoy tamizada, se verá que se trata de una fuerza con peso. Anti nacional y anti popular, declaradamente.

Los trabajadores de todo tipo, así como los progresistas, demócratas y otros patriotas de la comarca tienen trabajo en puerta. La batalla “SALARIO” en ese medio de la tercerización, como cada vez y como siempre, nos demuestra claramente la clave del sistema que nos oprime a todos, MINUSTAH incluida. Todos nosotros debemos sacar las conclusiones. Cuanto antes.

(1) Referencia a los tontón makouts (guardia personal del dictador François Duvalier) y hoy agentes de las inversiones extranjeras.