El Proceso Constituyente actual es una conquista importante de los millones de trabajadoras, trabajadoras y jóvenes que salieron a las calles desde el 18 de octubre de 2019. No es lo que queríamos, pero tampoco es lo que querían el gobierno y los grandes empresarios. Nosotros queríamos transformaciones concretas, no promesas. Ellos no querían cambiar nada. Pero la ofensiva es nuestra, ellos están a la defensiva.

Por MIT-Chile

Como ya discutimos innumerables veces, la futura Convención Constitucional no será democrática. No será democrática porque todavía hay miles de presos y perseguidos políticos, porque casi no hay forma que los independientes sean electos, porque no se pueden cambiar los Tratados de Libre Comercio, etc. Ya hablamos mucho de eso en otros textos.

Entonces, ¿qué podemos esperar de ese Proceso Constituyente

CUALQUIER CAMBIO IMPORTANTE VENDRÁ DE LA MOVILIZACIÓN: Como ha sido hasta ahora, nadie nos ha regalado nada. Y va a seguir siendo así. La primera limitación que tenemos es elegir candidatos que sean verdaderos representantes de las y los trabajadores. La legislación electoral dificulta mucha la elección de cualquier candidato que no sea de los grandes partidos y pactos políticos.

Por ello, tenemos que denunciar esa situación y obligar el Gobierno y los Parlamentarios a facilitar la inscripción y elección de candidatos independientes. Si eso no se da, probablemente llegaremos a la Convención Constitucional con la amplia mayoría de “convencionales” de los partidos tradicionales.

¿Es posible que los futuros diputados constituyentes (“convencionales”) aprueben reformas importantes en la Constitución?

Sí, es posible, aunque sea bastante difícil, ya que en el Acuerdo por la Paz se estableció el quórum de ⅔ para aprobar cualquier cambio. O sea, si los empresarios y sus partidos tienen más de ⅓ pueden impedir los cambios constitucionales (y es muy posible que lo tengan, ya que tienen ríos de dinero para hacer sus campañas electorales). Una importante tarea que tenemos es derrumbar ese quórum. Desde el primer día, cuando se instale la Convención Constitucional, debemos movilizarnos para que el quórum pase a ser de mayoría simple. Además de eso, desde el primer día, la Convención debe ser presionada para eliminar todas las trabas antidemocráticas y limitaciones del Acuerdo por la Paz. La Convención debe votar la liberación de todos los presos políticos y la destitución inmediata del Gobierno de Piñera. También debe abrirse a discutir todo, incluso los Tratados de Libre Comercio firmados anteriormente. Lo que va a discutir y votar la Convención Constitucional depende principalmente de nuestra organización y movilización. Sólo de esa forma podremos arrancar algunas conquistas.

LOS EMPRESARIOS VAN A HACER TODAS LAS MANIOBRAS PARA QUE NO HAYA CAMBIOS: Ya sabemos que el poder económico domina la política parlamentaria y gubernamental. Tenemos que estar preparados. Ellos utilizarán todo su poder económico, sus grandes medios de comunicación, sus fake news y amenazas para que no haya cambios. No podemos caer en sus trampas y engaños. Debemos estar atentos para impedir, en las calles, cualquier maniobra que intenten hacer contra los cambios constitucionales.

INCLUSO SI GANAMOS, ES POSIBLE QUE ELLOS NO RESPETEN EL RESULTADO: Nuestra historia está repleta de ejemplos dónde el gran empresariado no respetó la voluntad popular. El principal de ellos es el golpe de 1973. ¿Es posible que haya otro golpe militar en mediano plazo? Sí, es posible. Hoy ellos no tienen la correlación de fuerzas para darlo, pero no tendrán ningún problema moral en realizar una represión mucho más dura que la que vimos desde el 18 de octubre.

LA ÚNICA POSIBILIDAD REAL DE CAMBIO ES SI LA CLASE TRABAJADORA TOMA EL PODER: Tenemos dos grandes tareas en el próximo periodo. Una, es tener claro cuáles son los cambios que queremos y necesitamos. Dos, tener claro que esos cambios sólo los vamos a conseguir cuando arrebatemos el poder de las manos de la burguesía, sus políticos y militares. Tenemos que aprovechar las próximas luchas que vendrán para avanzar en esos dos aspectos o dejaremos nuevamente el futuro de nuestro país en las manos de los mismos de siempre.