Ciclo de actividades incluye formación marxista básica para revolucionarios.

Por: Secretaría Nacional de Formación – PSTU – Brasil

El fin de semana del 8 y 9 de octubre ocurrió el curso piloto de formadores del PSTU. La idea era presentar el nuevo curso básico a los responsables de formación de cada ciudad, para que ellos puedan reproducir el curso en sus Estados durante las llamadas “Jornadas de Octubre”, período en que todos los militantes del partido se van a dedicar al estudio y la teoría.

El curso tiene un nuevo formato y contenido. Está dividido en 3 módulos de 2 días cada uno, totalizando 6 días de estudio. El contenido discute el Manifiesto Comunista, la concepción marxista de “Estado” y qué es el partido revolucionario a la luz de las experiencias de las revoluciones de 1848 en Europa, de la Comuna de París de 1871 y de la Revolución Rusa de 1917, conectando la teoría con las experiencias históricas concretas que ayudaron en su formulación y desarrollo.

La experiencia del curso piloto fue muy rica, reuniendo a 59 compañeros y compañeras de 33 ciudades, divididos en dos escuelas, una Sur-Sureste realizada en San Pablo y una en el Nordeste, realizada en Recife.

El Manifiesto y la Comuna

Estudiamos la teoría marxista presentada en el Manifiesto Comunista de 1848, ligado a la experiencia de la Comuna de París de 1871, primera vez en que el proletariado asumió el poder, pero apenas por dos meses. Debatimos los errores y aciertos de la Comuna y cómo ella enriqueció la teoría marxista en la cuestión más importante de la política revolucionaria: qué hacer con el Estado burgués y qué tipo de Estado defendemos después de la revolución socialista.

“¡Hay que explicar mejor eso!”

En las intervenciones, los compañeros plantearon opiniones de todo tipo, reflejando la preocupación de cómo explicar los conceptos para los más nuevos: “La burguesía no era buena, no!” –hay que mostrar que la burguesía, a pesar de haber cumplido un papel revolucionario en el inicio del capitalismo, impuso su poder por la violencia contra el proletariado y los pueblos coloniales, como en la Comuna, donde mató a 30.000 trabajadores. “Esa historia de que el proletariado acabó es mentira” – comparar el proletariado de la época de Marx con el de hoy, mostrando sus diferencias, y explicando por qué incluso con esas diferencias su carácter continúa siendo revolucionario. Mostrar el papel de las mujeres en todo ese proceso, no solo como oprimidas sino como sujetos políticos al lado de los trabajadores hombres. Mostrar que no somos eurocéntricos, y que otras revueltas y revoluciones ocurrían fuera de Europa, mostrando el papel de los negros y de los indígenas en la lucha contra la explotación y la opresión – “Hay que poner a los negros ahí”.

El Estado y la Revolución de 1917

Estudiamos la obra polémica de Lenin contra los reformistas y cómo este debate teórico se expresó en la Revolución Rusa de 1917. Cómo enfrentar los gobiernos de Frente Popular, gobiernos burgueses donde participan representantes de la clase trabajadora. Cuál es la actitud de los socialistas frente a la democracia burguesa. Cómo llevar a la clase trabajadora al poder para gobernar directamente la nueva sociedad.

“¡La mayoría de la izquierda hoy solo quiere saber de voto!”

En las intervenciones, los compañeros también plantearon la necesidad de desenmascarar el “Estado neutro”, y el voto como instrumento de transformación social. Reflejaron cómo la democracia burguesa está arraigada en los trabajadores y en la juventud al punto de parecer una “democracia universal”, y que eso es alimentado por la mayoría de la izquierda, como el PT y el PSOL en el Brasil. ”Hay que contextualizar” – explicar el surgimiento del Estado burgués, vincular la experiencia de la Comuna con la Revolución Rusa, incluir el surgimiento del imperialismo y la Primera Guerra Mundial en 1914, etc. “Hay que incluir a mujeres, negros y LGBT’s”, mostrando que el Estado está al servicio de la opresión de estos sectores y cómo ellos participaron de la Revolución Rusa y lo que conquistaron con la Revolución.

Partido revolucionario leninista

Por último, discutimos qué es un partido revolucionario de tipo leninista, cuál es su estructura, su estrategia y los principios que regulan su funcionamiento. Uno de los destaques de esta parte fue el cursista. El compañero Satã, obrero de la vieja guardia del partido, que siempre cumplió tareas sindicales, ahora dedica parte de su tiempo a la formación marxista de los nuevos militantes. “Yo pedí para el grupo hacer preguntas fáciles, pero ellos no me entendieron…”, bromeó. ¡Un ejemplo para todos!

“Sin partido no hay revolución victoriosa”

Los compañeros resaltaron la importancia de mostrar que, sin partido revolucionario, la revolución se pierde y es derrotada. De cómo ese partido debe ser obrero en su composición social y en su programa, además de socialista e internacionalista. Que debe reflejar a los más explotados y oprimidos, o sea, a las mujeres, los negros y LGBT”s de la clase trabajadora. De cómo el “partido leninista”, basado en el régimen del centralismo democrático continúa actual, pues es el único capaz de tomar el poder y construir un régimen de democracia obrera. Pero “hay que tener pasión”, o sea, además de todo eso, un partido precisa de camaradería, lazos de confianza entre los compañeros, firmeza ideológica, o sea, precisa de una moral revolucionaria, ¡pues solo así el partido y sus miembros van a conseguir inspirar a las nuevas generaciones a dedicar sus vidas a la revolución socialista!

Traducción: Natalia Estrada.