El Partido Laborista tiene un nuevo líder para sustituir a Jeremy Corbyn. Keir Starmer venció con 53% sin necesidad de un segundo turno. La candidata de Corbyn, Rebecca Long-Bailey, obtuvo 31% y Lisa Nandy, 16%. Angela Rayner es la nueva segunda dirigente, con 52,6% de los votos y derrotó a otros cuatro candidatos, incluido Richard Burgon, que fue apoyado por Corbyn y obtuvo 21,3%.

Por: Liga Socialista Internacional (ISL), Inglaterra

Un nuevo “Sir” laborista

¿Quién es Sir Keir Starmer, KCB, y qué diablos es un KCB? Es el Caballero Comandante del Baño (Knight Commander of the Bath). Esta ‘honra’ se remonta a la Edad Media. Representa la Orden Más Honrosa del Baño, o la Most Honourable Order of the Bath (anteriormente, la Orden Militar Más Honrosa del Baño). Es una orden de caballería británica fundada por George I el 18 de mayo de 1725 (que tenía todo que ver con una potencia colonial cada vez más poderosa, y no con la caballería medieval).

El nombre deriva de la elaborada ceremonia medieval para nombrar un caballero, que envolvía el baño (como un símbolo de purificación) como uno de sus elementos. Esos caballeros eran conocidos como “Caballeros del Baño”. Starmer recibió el premio en el Año Nuevo de 2014, por el gobierno de coalición Conservadores-Liberales Demócratas. El Socialist Voice (periódico de la ISL) no sabe si Starmer siguió la tradición de purificación…

En 2008, antes de su elección como miembro del Parlamento, actuó como Director de la Fiscalía Pública y Jefe del Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS), ocupando el cargo hasta 2013. El 6 de octubre de 2016 fue nombrado secretario-sombra del Brexit en el gabinete-sombra de Corbyn y McDonnell’s[1]. El gobierno Tory, enseguida, lo nombró Consejero Privado, en 2017.

Habiendo, por lo tanto, quedado hombro a hombro en el Consejo Privado con el alto comando de militares, policías, funcionarios públicos, miembros de la realeza y dirigentes del Partido Conservador Tory), del Laborista (Labour) y de los Liberales Demócratas (Lib-Dem), él está muy acostumbrado a trabajar con quien está en el poder. Starmer será una oposición leal al servicio del capitalismo y del imperialismo británico, aunque ocasionalmente guste de llamarse “socialista” y afirme que prefiere no ser llamado “Sir”. Se puede decir que él es un par de manos seguras para el establishment británico y para las bolsas de dinero de los capitalistas.

¿Qué ocurrió con el corbynismo?

Es verdad que muchos jóvenes y ancianos formaron una onda de algunas centenas de miles en apoyo a Corbyn en su tentativa, contra todas las probabilidades, de tornarse líder laborista, y que ese apoyo derrotó todas las tentativas de sacarlo de la dirección en los últimos cuatro años.

Corbyn participó de algunos piquetes de huelga y denunció las políticas de austeridad, pero nunca llamó a huelgas. La dirección del Partido Laborista se estremece al pensar en llamar una huelga de masas, o cualquier huelga.

El Partido Laborista es antimarxista; ellos no creen que sea necesario liderar a los trabajadores en una lucha abierta contra el capital para derrocar el poder de los capitalistas. Para ellos, las reformas son el camino. Pero aunque consiguiesen algunas, serían insuficientes.

La izquierda que capituló

No debemos olvidar que muchos de la izquierda laborista pensaban que Corbyn y la ‘Iglesia Amplia’[2] del Labour podrían dirigir un movimiento de masas por el socialismo a través del parlamento. El Partido Socialista (SP) y el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP inglés) adularon a Corbyn, y Peter Taaffe (líder del SP) acostumbraba escribir sobre la “revolución Corbyn”, aunque eso haya desaparecido de la vista más recientemente. Ambos partidos pensaron que Corbyn podría provocar un cambio fundamental en Gran Bretaña y abrir el camino para el socialismo.

Pero, ellos nunca explicaron por qué tipos como Starmer entraron en el gabinete de Corbyn. ¿Cómo Starmer podría corresponder al “sueño” de Corbyn y de sus pares del SWP luego de la derrota en las elecciones generales?

Los retrocesos de Corbyn

Los retrocesos de las posiciones anteriormente defendidas por Corbyn comenzaron en 2016, cuando instruyó a todas las bancadas laboristas de los consejos municipales[3] a implementar o apoyar presupuestos que acatasen las medidas de austeridad del parlamento conservador. Él pasó a adoptar una posición “neutra” sobre el Brexit, y el Labour se recusó a honrar el resultado del referendo[4].

Él permitió que miembros antirracistas y judíos fuesen suspendidos y expulsados. Adoptó como política del Partido Laborista las definiciones y ejemplos de la IHRA[5], que llama antisemitas a los que “afirman que la existencia del Estado de Israel es un emprendimiento racista”, y, por lo tanto, capituló al sionismo –la ideología bajo la cual el Estado de Israel fue fundado–, ignorando el cerco del ejército israelí a Gaza, sus anexiones y sus leyes y prácticas discriminatorias.

Durante todo el mandato de Corbyn como líder laborista, la Liga Socialista Internacional (ISL) sostuvo que Corbyn no podría y no lideraría una lucha por el socialismo. Éramos llamados sectarios. Como dijimos, la derecha del Partido esperó el desarrollo de los acontecimientos y usó todos estos recursos para fortalecer sus ataques contra Corbyn. La incapacidad y la falta de voluntad para reaccionar de la izquierda del Partido permitió que se reconstruyesen.

Eso significó que los consejeros municipales del ala izquierda pudieran continuar votando los cortes de dinero sociales sin contestación. En diez años de austeridad, solo cuatro consejeros votaron contra los cortes. Y fueron expulsados. No había orientación para organizar acciones de masa contra los ataques capitalistas ni convocatoria de trabajadores para hacer huelga o para salir a las calles contra Theresa May o Boris Johnson. Todo en aras de ganar la elección general.

El gran sector de la izquierda que ingresó en el Partido Laborista, abandonó la lucha contra la austeridad, excepto de palabra. Muchos grupos antiausteridad dejaron de reunirse, las manifestaciones y las protestas frente a los Consejos Municipales cayeron en muchas ciudades… a nada.

Mientras tanto, el Canciller-sombra de McDonnell repetía incesantemente a los banqueros que estaría feliz en trabajar con los adinerados de la City de Londres. Los corbynistas nunca reclamaron. El SP y el SWP hicieron críticas tímidas, pero continuaron haciendo proselitismo para Corbyn.

El manifiesto electoral del Labour nunca defendió la revocación de las leyes antisindicales, aunque algunos oradores laboristas hayan prometido eso. Aunque decían que revocarían solo la legislación más reciente, dejando el resto para un segundo mandato laborista.

La burbuja estalló. El Labour perdió la elección porque muchos trabajadores se volvieron contra los laboristas, especialmente en las áreas más afectadas del país, que permanecieron atrapadas en la pobreza luego de la huelga de los mineros[6].

La derecha en el control

El Partido Laborista retorna ahora al Blairismo[7], al mismo tiempo que lo niega (no es tan bueno ser visto al lado de quien muchos trabajadores ven como un criminal de guerra).

Corbyn salvó el Partido Laborista, pero solo para entregarlo al ala derecha. El deseo de Blair de integrarse aún más en la administración de un Estado capitalista en decadencia y de alejarse aún más de cualquier influencia de los sindicatos, será retomado.

Muchos de la izquierda del Labour defenderán la unidad para elegir al líder laborista en una próxima elección y, sin duda, dirán que cualquier preocupación con el programa del Labour podrá ser resuelta así que los conservadores sean derrotados. Pero el Partido Laborista no es una respuesta para la clase trabajadora y los oprimidos. El reformismo no es respuesta y el parlamentarismo no puede traer el socialismo.

El Partido Laborista está de nuevo en manos de la derecha; en realidad, su control de la banca parlamentaria[8], de los consejos municipales controlados por laboristas, de los grupos laboristas en los demás consejos y de gran parte del aparato, nunca fue derrumbado.

Una tentativa de reavivamiento del corbynismo luego de la derrota en las elecciones ocurrió a través de la nueva Alianza Laborista de Izquierda (LLA), que realizó una reunión nacional en febrero, en Sheffield. Pero la edad media de los participantes era mayor que 60 años[9] y ellos concordaron que solo los afiliados al partido podrían participar del LLA.

Durante todos los años de Corbyn, sindicatos como el Unite y el Unison invirtieron mucho dinero en el Partido Laborista. Ellos ayudaron a los laboristas a continuar implementando la austeridad conservadora. Los dirigentes sindicales nunca se movilizaron para luchar mientras los servicios públicos y millares de empleos eran destruidos.

No es una cuestión nueva

Esos eventos hacen eco en los pensamientos de Trotsky sobre la izquierda laborista:

“Las cabezas confusas de la izquierda son incapaces de tomar el poder; pero si por el giro de los acontecimientos este cayese en sus manos, ellos se apresurarían a pasarlo para sus hermanos más viejos de la derecha. Ellos harían con el Estado lo mismo que están haciendo ahora en el partido”.

Recomendamos que los lectores estudien esos escritos de Trotsky sobre el Partido Laborista, donde él discute el equilibrio de fuerzas entre las alas derecha e izquierda. La izquierda laborista nunca dirigirá una lucha por el poder socialista, que es el poder de los trabajadores. Trotsky dice en esa carta:

“La formación ideológica y organizativa de un partido genuinamente revolucionario, que es de un partido comunista, con base en el movimiento de masas, es concebible solo bajo la condición de un perpetuo, sistemático, inflexible, incansable desenmascaramiento de los dirigentes de casi-izquierda de todos los matices, de su confusión, de sus compromisos y de su reticencia”.

Este razonamiento de Trotsky no se aplica solo a los dirigentes de la izquierda laborista sino a todos los dirigentes confusos de los partidos de izquierda que apoyan el corbynismo.

La lucha de los trabajadores es la única respuesta para la crisis del capitalismo

La austeridad y sus efectos, como las condiciones de vivienda con riesgo de vida en la Torre Grenfell, provocadas por la brutalidad de los contratos de cero-hora[10]; los ataques a los subsidios sociales; el abuso contra los inmigrantes, las mujeres y todos los oprimidos; así como ahora la profunda recesión económica que enfrentamos, son una espiral interminable para la clase trabajadora.

La austeridad no solo mató a los trabajadores; creó un cementerio con el Covid-19. El capitalismo no se preparó, no posee EPIs suficientes y no existe un programa de testes en masa, a pesar de muchos avisos recientes de los científicos. Solamente una lucha en masa basada en la independencia de clase y en las organizaciones de lucha de los trabajadores puede responder a la cuestión del Covid-19 y prepararse para futuros brotes.

Por un nuevo partido independiente y de lucha de los trabajadores

En esta lucha, los trabajadores no avanzarán creando un nuevo partido reformista. Se necesita un nuevo partido de los trabajadores con la línea orientadora de que lo que se gana solo será ganado en las calles, con movilizaciones y acciones de masa. Tal partido no puede mirar al parlamento en busca de victorias de la clase trabajadora. El Parlamento puede ser usado para denunciar a los partidos capitalistas, el funcionamiento antiobrero del capitalismo, y para pedir apoyo a todas las luchas de los trabajadores. Pero no es un medio para alcanzar el socialismo.

Hubo muchas tentativas fracasadas como Syriza (Grecia), Podemos (Estado español) y el Bloco de Esquerda (Portugal). Todos esos partidos transformaron la cuestión táctica de las elecciones en una estrategia: una estrategia capitalista. El Bloco acaba de firmar un acuerdo con el gobierno que prohíbe huelgas durante la crisis de Covid-19 ¡en el interés de la nación! Podemos aceptó cargos en un gobierno capitalista; Syriza traicionó la lucha contra el programa de hambre de la Unión Europea para Grecia.

El NPA francés (Nuevo Partido Anticapitalista) no es un partido electoral exitoso, y los trabajadores no precisan de un partido que nunca fue capaz de ayudar al movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

El verdadero partido de los trabajadores debe estar en la línea del frente de la lucha de los trabajadores, y será testado por esa lucha; debe apoyar y luchar por la autoorganización de los trabajadores, buscando siempre una unidad en la lucha entre los sindicatos militantes y las luchas sociales. Debe ayudar a renovar la dirección de los antiguos sindicatos y a construir nuevos, como el United Voices of the World y el Independent Workers GB. La ISL intervendrá en organizaciones que surjan para luchar por nuestra posición.

Construya la ISL

También precisamos de un tipo diferente de partido obrero para dirigir a la clase trabajadora en el derrumbe del capitalismo. Solamente una revolución dirigida por los trabajadores con los oprimidos, unidos por un programa revolucionario y un partido revolucionario, puede parar la destrucción de la humanidad y de nuestro planeta.

Llamamos a los jóvenes y los trabajadores que fueron cruelmente engañados y que quieren luchar por el socialismo para estudiar el marxismo y comenzar la lucha por un partido genuinamente revolucionario que derrumbe el capitalismo. Nada más nos salvará.

Es por eso que decimos, luche por su futuro, júntese a la Liga Socialista Internacional, un grupo de trabajadores, marxista e internacionalista, y parte de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional.

Notas:

[1] En Gran Bretaña, el segundo partido más votado en el parlamento tiene derecho a formar un gabinete-sombra, tipo un gobierno paralelo, con representantes de la oposición al gobierno en una especie de gabinete alternativo, cuyos miembros son la “sombra” de cada uno de los integrantes del gobierno.

[2] Se refiere al hecho de que el Partido Laborista (Labour) es un partido con varias tendencias y corrientes.

[3] Los Consejos Municipales son semejantes a la Cámara de Concejales de la Argentina, por ejemplo, o a la Cámara de Vereadores del Brasil, pero en la mayoría de las ciudades ellos asumen las funciones ejecutivas, pues no hay alcaldes (intendentes) electos.

[4] Se trata del plebiscito que aprobó la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, conocido como Brexit.

[5] IHRA es una asociación sionista que afirma que las denuncias políticas contra Israel son prácticas de antisemitismo.

[6] Se refiere a la huelga de los mineros durante el gobierno de Margaret Thatcher.

[7] Se refiere a Tony Blair, del ala derecha del partido, que fue el primer ministro que comandó la invasión a Iraq junto con los Estados Unidos.

[8] La banca laborista es llamada Partido Laborista Parlamentario (Parlamentary Labour Party), tal es la independencia de su actuación en el parlamento.

[9] Lo que contrasta enormemente con la base de apoyo de Corbyn anteriormente, que era la juventud.

[10] Se trata de un contrato acordado entre el patrón y el empleado, en el cual el primero no tiene obligación de garantizar un mínimo de horas de trabajo al trabajador, y este debe estar disponible para trabajar cuando se lo requiera.

Traducción del original en inglés: Marcos Margarido.
Traducción del portugués: Natalia Estrada.