Mié Jul 24, 2024
24 julio, 2024

India | Declaración sobre la guerra de Gaza

El 7 de octubre de 2023 pasará a la historia como el día en que el pueblo de Gaza reventó de su prisión. Desafiando el bloqueo de Israel por tierra, mar y aire, los palestinos destruyeron las vallas fronterizas con tractores y, por primera vez en 16 años, los muros de la prisión a cielo abierto que es Gaza cayeron y los palestinos pudieron entrar a la tierra de sus antepasados libremente. Esta libertad duró poco, pero la guerra que allí comenzó continúa.

Por Adhiraj Bose

Hamás, una organización islámica radical, brazo armado de la Hermandad Musulmana en Gaza, fue el líder de esta rebelión violenta. En las primeras horas del 7 de octubre lanzó un ataque sorpresa, cuando dispararon cientos de cohetes contra ciudades y asentamientos israelíes en el sur. El ataque sorprendió por completo a las fuerzas armadas de Israel. Hamás invadió aldeas y granjas cooperativas llamadas kibutz y las ocupó fácilmente. Al final del día habían llegado a 6 kilómetros de la frontera con Cisjordania. El ataque recibió el nombre de «Inundación de Al Aqsa», lo que indica cuál era el objetivo final de Hamás: llegar a Jerusalén.

Este avance estuvo acompañado de violentas muertes de colonos israelíes en el Sur, incluidos civiles. Aunque es difícil estar seguro de las estimaciones, Israel dice que “al menos” se perdieron 1.400 vidas y más de 3.000 personas resultaron heridas, de los cuales 292 eran personal militar.

El ataque no tenía cómo durar ante la masacrante respuesta militar de Israel, que empujó a Hamás a regresar a Gaza durante los tres días siguientes, matando, según Israel, al menos a 1.500 combatientes de Hamás.

El ataque conmocionó a Israel, tanto por su velocidad como por su alcance. No fue menos impactante que la insurrección de los cipayos indianos en 1857, que en cuestión de meses habían tomado el control de casi toda la llanura del Ganges y habían destrozado la columna del más grande y poderoso imperio de la Tierra, el Imperio Británico. Las similitudes no terminan ahí, ya que la cobertura de la prensa burguesa de masas siguió el mismo tono que hace siglos, pintando una imagen unilateral de la violencia cometida por «bárbaros» contra personas «civilizadas».

Por terribles que hayan sido las acciones de Hamás, lo que siguió del lado israelí fue nada menos que genocida. Las fuerzas armadas de Israel atacaron con poder avasallador, con ataques aéreos concentrados en la franja de Gaza, y en una semana Israel arrojó más bombas que las que Estados Unidos y sus aliados usaron en un año de invasión en Afganistán, en un área que es un tercio del tamaño de Delhi, la capital de la India.

Se estima que Israel perdió unas 1.400 vidas a manos de Hamás, y su represalia mató a más de 3.500 civiles palestinos y un número indeterminado de militares. El desequilibrio entre colonizador y colonizado no podría ser más claro.

SIN FALSAS EQUIVALENCIAS

Incluso teniendo en cuenta el liderazgo reaccionario de Hamás en la guerra por la independencia palestina, no se pueden colocar falsos signos de igualdad entre la fuerza colonizadora que es Israel y el pueblo colonizado que son los palestinos.

Desde sus inicios, el proyecto sionista fue un proyecto colonial formulado por un grupo de judíos de Europa. Fue diseñado como un medio de salvación para los judíos, un pueblo que históricamente ha sufrido persecución en Europa. Sin embargo, la única manera de hacer realidad el proyecto sionista fue la expulsión forzada y la victimización de los árabes palestinos que residieron en la región por cientos de años hasta la fundación de Israel.

La existencia del Israel actual fue garantizada por la ocupación y colonización británica en la región, que utilizó una política de dividir para conquistar, aprendiendo del éxito que tuvo al hacer lo mismo en la India al dividir la región de Bengala, y, luego, con la partición de toda la India. El plan de partición de Israel fue diseñado deliberadamente por Inglaterra para inflamar las tensiones entre las poblaciones árabe y judaica, esta última fortalecida por la inmigración procedente de Europa, compuesta por judíos que habían sido víctimas del Holocausto y habían perdido sus medios de vida.

Las potencias mundiales se pusieron del lado de Israel, incluida la Unión Soviética dirigida por Stalin. Las naciones árabes de la región, que habían sido colonizadas por el Imperio Británico o estaban bajo la hegemonía imperialista británica, veían ahora una parte fundamental de su región entregada al proyecto colonial sionista. Con armas provenientes de todo el mundo, incluida la Unión Soviética, los sionistas ganaron la guerra contra una coalición de naciones árabes recién independizadas, que a su vez tenían fuerzas armadas débiles y estaban empobrecidas por años de colonización y explotación imperialista. Lo que siguió es conocido por los árabes como la «Nakba», traducida como catástrofe.

El Estado sionista llevó a cabo una brutal campaña de limpieza étnica que asesinó a miles de palestinos con métodos terroristas y expulsó a 750.000 palestinos de las tierras conquistadas por Israel. Con apenas 7 años de existencia de Israel, el segundo aspecto del Estado sionista quedó revelado cuando, junto a Francia y Gran Bretaña, invadió Egipto en 1956 para impedir que los egipcios nacionalizaran el Canal de Suez.

Israel fue fundado sobre la base de una mentira: que se convertiría en un paraíso y un refugio seguro para los judíos, pero todo lo que en realidad prometió es dolor, violencia y guerra, consecuencias inevitables del proyecto colonial sionista. Se construyó sobre la sangre de un pueblo colonizado y alimentado por potencias imperialistas, primero el Reino Unido y ahora Estados Unidos, para oprimir y destruir a los pueblos árabes en el Levante y en el Medio Oriente y garantizar la hegemonía imperialista en la región. Israel, con su militarismo y apartheid, ayuda a Estados Unidos y a Inglaterra a garantizar su hegemonía en Medio Oriente en términos más amplios, y especialmente sobre Egipto; fue crucial para derrotar al nacionalismo árabe secular en ese país, sus aspiraciones antiimperialistas, así como en el Levante. Y hoy sigue desempeñando ese papel bombardeando el Líbano y Siria.

Mientras tanto, el pueblo palestino, primero bajo el liderazgo de la Organización para la Liberación de Palestina y ahora bajo la dirección de Hamás, lucha sólo por su tierra, entregada injustamente por una potencia colonial (Gran Bretaña) al emprendimiento colonial que es el sionismo. Fue el fracaso de la OLP, que culminó con la firma de los Acuerdos de Oslo, lo que permitió a Israel y Estados Unidos dominar todo Medio Oriente y el Mediterráneo oriental, alimentando el surgimiento de Hamás.

Hoy se sabe que el ala derecha de la política israelí, los sionistas más violentos y virulentos del país, odiaban el proceso de paz y despreciaban a la OLP. Para ellos, una organización islamista reaccionaria como Hamás era muy útil políticamente. Benjamin Netanyahu, actual primer ministro de Israel, y su partido, Likud, ayudaron al ascenso de Hamás y el debilitamiento de la Autoridad Palestina dirigida por la OLP y Fatah. La existencia de una fuerza islamista reaccionaria que gobernara Gaza mientras la Autoridad Palestina controlaba parte de Cisjordania servía perfectamente al Estado sionista. Esto mantenía dividido al pueblo palestino, y Hamás fue una excusa perfecta para emprender una política agresiva y sistemática de expulsiones y asentamientos.

Israel ha saboteado y aterrorizado a los palestinos en Cisjordania, un territorio mantenido bajo ocupación desde la guerra de los Seis Días de 1967, y mantiene a Gaza (que ya había estado ocupada militarmente entre 1967 y 1982, y bajo su administración hasta 2005) bajo estado de sitio desde 2007.

Gaza está rodeada por el norte y el este por Israel, al oeste por el mar Mediterráneo y al sur por Egipto, lo que ayuda a Israel a mantenerla bajo bloqueo. Israel controla las aguas alrededor de Gaza, controla los movimientos de las personas, el suministro de agua y los recursos para sus plantas de energía eléctrica, y su espacio aéreo. ¡No en vano se compara a Gaza con una prisión!

Durante 16 años, los palestinos en Gaza estuvieron sitiados, atrapados detrás de un enorme muro y sin tener lo suficiente para alimentarse. Al mismo tiempo, colonos sionistas ocuparon tierras en Cisjordania, expulsando a miles de palestinos y aterrorizándolos regularmente. Fue en este contexto que Hamás, una organización islamista reaccionaria, lanzó su ataque contra Israel.

Estos ataques tuvieron toda la furia de un pueblo colonizado que se rebela contra la opresión sistémica, y fueron sangrientos. Los indianos entendemos de esto porque tuvimos esta experiencia cuando los cipayos se rebelaron en 1857, aunque liderados por una camarilla reaccionaria de monarcas depuestos, como el debilitado emperador mogol Babadura Sacha Afar II o la reina de guerra Laxmi Bai que luchaba por restaurar su trono. A pesar de esta dirección, Marx identificó correctamente la rebelión de los cipayos como una guerra de independencia, aunque sus objetivos divergían de los de los líderes reaccionarios. La rebelión, al igual que el actual levantamiento palestino, estuvo acompañada por brutales masacres de civiles británicos, en particular familiares de oficiales.

Como antes, también ahora la prensa burguesa del mundo imperialista, especialmente los noticieros estadounidenses y británicos, no se cansan de exagerar los «crímenes» de los oprimidos y de encubrir o disminuir los crímenes de los agresores. Las noticias falsas sobre bebés decapitados, difundidas sin la más mínima prueba, impulsaron a la opinión pública a deshumanizar a los palestinos y clamar por venganza contra ellos, dando cobertura moral para los crímenes de Israel, que incluyen el bombardeo indiscriminado de Gaza y un cerco completo que cortó incluso agua, electricidad y comida. El pueblo de Gaza está pagando por las acciones de Hamás, del mismo modo que los inocentes asesinados por miles en Delhi, Lucknow y Kanpur por los británicos pagaron por las acciones de los cipayos.

Dos millones de habitantes de Gaza están prisioneros de Israel. Sufren hambre, dolor y bombardeos terroristas similares a los blitz aéreos de la Alemania nazi contra Inglaterra. Este es el equivalente en nuestro siglo de las campañas terroristas durante la revuelta de los cipayos, cuando ellos bombardearon pueblos enteros hasta destruirlos. En aquellos días, Marx se situó en el lado correcto de la historia, el lado de los indianos. ¡Necesitamos estar del lado de los palestinos, incondicionalmente!

No puede haber falsa equivalencia entre el Israel colonizador y la Palestina colonizada en esta guerra de independencia.

¡LA SOLIDARIDAD ES LA CLAVE!

El ataque de Hamás y la sanguinaria represalia de Israel están galvanizando a los pueblos árabes y el mundo musulmán en general. Palestina y sus combatientes armados no tienen ninguna esperanza de luchar en igualdad de condiciones contra Israel, y no tienen forma de enfrentar el arsenal y los recursos israelíes financiados por Estados Unidos, más aún con las armadas estadounidense y británica que han sido enviadas apresuradamente al Mediterráneo oriental para actuar como fuerza de “disuasión”. La mejor arma que tiene hoy el pueblo de Palestina es la solidaridad de los trabajadores de todo el mundo, especialmente de los trabajadores de los países árabes.

Hoy hay miles de personas en las calles de Bagdad, El Cairo, Beirut, Ammán, Manama y todas las grandes ciudades de Medio Oriente. Hay marchas en Turquía, en todo el Norte de África y en el Sur de Asia. Londres tuvo uno de los mayores actos de su historia en solidaridad con Palestina, hay protestas en Washington llegando hasta las puertas de la Casa Blanca. Si Israel está teniendo dificultades con su ofensiva terrestre contra Gaza y se está siendo obligado a actuar de manera más controlada, es por esta solidaridad. Ninguno de los líderes burgueses corruptos de los países árabes, títeres del imperialismo que son, duraría cinco minutos si no fuese solidario con Palestina hoy.

El clero iraní que gobierna el país sabe bien el costo de fracasar en esta prueba de las luchas antiimperialistas. Vieron a su pueblo movilizado para luchar y saben bien lo que pasa si fracasan. Teherán estaría en llamas y serían los trabajadores de Irán quienes expulsarían del poder a esta reaccionaria camarilla gobernante.

La cuestión palestina es una de las luchas democráticas clave del Medio Oriente. Durante los últimos 80 años, la burguesía árabe ha demostrado su impotencia histórica al fallar en conquistar su independencia del imperialismo, y este fracaso quedó demostrado en las derrotas que sufrió contra Israel, primero en la guerra de 1948 y luego en la Guerra de los Seis Días en 1967, y también en la Guerra de Yom Kippur en 1973. Demostró la teoría de la revolución permanente por la negativa, probando que la burguesía es incapaz de cumplir las tareas democráticas mínimas establecidas. Esa tarea recae ahora sobre los trabajadores de Medio Oriente y del Norte de África.

Esta guerra en Gaza dio energía a las masas de la región después de las derrotas y decepciones que habían experimentado con las revoluciones fallidas en Medio Oriente y el Norte de África.

¡ESTAMOS CON LOS PALESTINOS, POR UN ESTADO PALESTINO ÚNICO!

Es necesario decir claramente que cuando nos oponemos a Israel, no estamos defendiendo el antisemitismo ni el fundamentalismo islámico. Nos oponemos tanto a Israel como a las brutales monarquías reaccionarias del Golfo Pérsico o a la pesadilla teocrática que es Irán. Estamos con la clase trabajadora, y la clase trabajadora de Palestina está siendo atormentada por Israel y su proyecto colonial sionista.

La brutalidad de la guerra de Gaza, y la Nakba antes de ella, muestran que el proyecto central de Israel no es la «autodefensa» o la mera supervivencia, sino la erradicación del pueblo palestino. El mayor obstáculo en su camino es la solidaridad de la clase trabajadora con la lucha palestina. Apoyamos su derecho a la autodeterminación, apoyamos su derecho a existir.

Lo que defendemos es una Palestina única, laica y socialista, como parte de una federación unida de Estados socialistas árabes. El primer paso en esta dirección es la destrucción del Estado sionista de Israel. Y para lograrlo, necesitamos unificar nuestra lucha en todo el mundo y marchar en solidaridad con el pueblo palestino.

¡APOYO INCONDICIONAL A LA LUCHA PALESTINA!

¡EN DEFENSA DE GAZA!

¡BASTA DE CRÍMENES DE GUERRA!

¡ABAJO ISRAEL!

¡VIVA LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS!

Declaración traducida de la versión en portugués: Natalia Estrada.

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