Temer tiene apenas 14% de aprobación de la población, y 74% no tiene la menor confianza en él, según la pesquisa CNI/Ibope. Este es un gobierno impopular que quiere aprobar en este Congreso corrupto una serie de ataques a los trabajadores. Estaba esperando solo terminar las elecciones para comenzar a actuar.

Por: PSTU

Mientras mentía, intentando desviar y despistar con la conversación de que no iba a haber reforma laboral y que la reforma de la Previsión solo entraría el año próximo, por debajo del tapete mezclaba las cartas para atacarnos.

Los banqueros, los empresarios, las multinacionales y el gobierno quieren arrojar la crisis sobre nuestras espaldas. Para ellos, la prioridad es garantizar ataques a nuestros derechos, a nuestro nivel de vida y a nuestros bolsillos. Ataques que ellos saben que son altamente impopulares.

Quieren aprobar la próxima semana una Enmienda Constitucional, la PEC 241, que congela el presupuesto del Estado por 20 años, forzando así el corte de gastos en Salud y Educación, para engordar los bolsillos de los banqueros. Después, van a presentar y votar en el Congreso la reforma de la Previsión para imponer una edad mínima para la jubilación.

Todavía, quieren hacer una reforma laboral, que están intentando aprobar por debajo del tapete, con la ayuda del Supremo Tribunal Federal (STF) en acuerdo con sindicatos pelegos [amarillistas]. Gobierno, patrones y STF quieren que pase a prevalecer lo negociado sobre lo legislado en término de derechos. O sea, los acuerdos hechos entre sindicatos y patrones podrían disminuir o incluso eliminar derechos que son hoy garantizados por la CLT, como vacaciones, aguinaldo, etc. Todos nosotros sabemos la frecuencia con que sindicatos pelegos en el país hacen acuerdos que retiran derechos de los trabajadores.

El Supremo juzgó una cuestión sobre el pago de las horas de trayecto al trabajo, aseguradas hoy en el CLT, y en su decisión ignoró la existencia de la ley que garantiza el derecho del trabajador en relación con esta cuestión. Hizo valer un acuerdo firmado por un sindicato que abría mano de ese derecho. Además, el STF está actuando para presionar al Tribunal Superior del Trabajo (TST) para que asuma este mismo entendimiento de que lo negociado prevalezca sobre lo legislado, lo que hasta ahora no ocurrió. No obstante, el STF puede tomar por sí la decisión sobre eso y si decide por la prevalencia del negociado sobre lo legislado, eso va a crear una nueva regla que podrá ser aplicada a todos, lo que significará que los derechos de los trabajadores se irán a los caños.

Tenemos que luchar contra este gobierno, el Congreso y el Poder Judicial. Si unimos a los de abajo, podemos derrotarlos.

Este gobierno sabe de su fragilidad, de su poco apoyo social. Sabe que, incluso la elección de figuras del PSDB, que encabeza un supuesto no político, fue hecha con la esperanza de cambio y no de confiscación de las jubilaciones. Saben, por lo tanto, que la tarea de ellos no es fácil, porque sus planes y reformas solo van a distribuir sacrificios.

En otros momentos, ellos hasta consiguieron dividir a los de abajo, atacando fuerte a un sector, haciendo concesiones a otro. Fue así con el Plan Real, que, en el inicio, con el fin de la inflación, apareció como un alivio para los más pobres, mientras Fernando Henrique Cardoso (FHC) privatizaba el país, y tercerizaba y atacaba a los sectores más organizados de los trabajadores. Temer, no obstante, no tienen ningún alivio para dar. Solo son maldades. Él solo conseguirá aplicarlas si no reaccionamos unificados o, peor, si las centrales sindicales aceptan negociar derechos.

La clase trabajadora tiene disposición de lucha y acabó de demostrar eso con las paralizaciones y manifestaciones de setiembre, incluso la paralización nacional de los metalúrgicos y otros sectores obreros. Es posible hacer una huelga general y derrotar las reformas.

Lo que puede unificar a toda la clase trabajadora, la juventud y los movimientos populares son las banderas que fueron levantadas por los metalúrgicos de todas las centrales: en defensa de las jubilaciones, contra la reforma de la Previsión, en defensa de los derechos laborales, contra el desempleo y la tercerización, por salud, vivienda y transporte digno para todos.

Hay muchas diferencias políticas y de evaluaciones entre las diferentes centrales sindicales, pero es posible construir la unidad de acción para luchar contras estos ataques.

El gobierno convocó a las centrales sindicales para oír a los trabajadores sobre la reforma de la Previsión, Ahora, el día 29/9 los trabajadores ya dijeron que no quieren la reforma.

Es necesario apoyar la propuesta de la CSP-Conlutas. Es hora de articular y llamar a todas las centrales, sindicatos, movimientos populares y sociales, de la juventud, para que construyamos una campaña común contra las reformas y para organizar una huelga general para derrotarlas.

En esa movilización, seguiremos defendiendo la necesidad de ¡sacar a Temer y a todos ellos! De la misma forma, cada organización defenderá libremente sus propuestas políticas. Esto no debe impedirnos organizar una amplia unidad para luchar y derrotar las reformas.

Editorial de Opinião Socialista n.° 526, 6 de octubre de 2016.-

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Traducción: Natalia Estrada.