Entrevista a João Teixeira Lopes, sociólogo y diputado del Bloco de Esquerda electo por el distrito de Porto, sobre la pobreza en Portugal.


Él comenta las conclusiones de un estudio sobre la pobreza en Porto, donde se calcula que existen cerca de 500.000 pobres, lo que corresponde al 30% de la población, y hace propuestas para combatirla en todo el país, como aumentos salariales, combate a la precariedad y renacionalizaciones de empresas estratégicas, como la Galp[1].«La GALP es estratégica y debería estar en las manos del Estado, a pesar de que este tiene una golden share (acción de oro), que sirve más para aumentar los lucros de Américo Amorim que para otra cosa», dice Teixeira Lopes. Para el diputado, el Estado ha transferido para instituciones particulares funciones que deberían ser suyas, como asegurar guarderías, jardines de infancia, hogares de ancianos, etc.

¿Cuáles fueron las conclusiones del Libro Negro de la Pobreza en el Distrito de Porto?

Las conclusiones apuntan a un nivel de pobreza mucho mayor que aquel que supuestamente existía, por lo menos de acuerdo con el discurso oficial. Basta pensar que, según nuestras cuentas, existen cerca de 500.000 pobres en el distrito, lo que corresponde a casi el 30% de la población. Aquí hay un problema, es que las estadísticas no son neutras.

El hecho de que no haya estadísticas territorializadas, sino apenas a nivel nacional y siempre con mucho atraso, nunca permite en cada momento saber exactamente el número de pobres. Es preciso ir a buscar varios indicadores (poder de compra, ingresos disponibles de las familias…) y, a partir de estos indicadores, hacer una estimativa, lo que da bastante más trabajo. Pero digamos que hay claramente de parte del Estado una tentativa de tornar opacos estos indicadores y así dificultar la medida de la pobreza.

Otra conclusión se liga con el hecho de que Estado presta una «subsidiariedad» como forma de no responsabilizarse de sus funciones, esto es, transmite para las IPS [Instituciones Particulares de Solidaridad Social] aquello que deberían ser sus funciones, pero, más aún, lo hace de forma parcial y deficitaria.

Hoy sucede que buena parte de las IPS no tienen contratos de asociación con la Seguridad Social suficientes para asegurar jardines, jardines de infancia, centros de día, hogares de ancianos y, principalmente, el apoyo domiciliario. Estos dos últimos son los más deficitarios, hay filas de espera inmensas, lo que hace con que el sector privado lucre con esta situación. A veces, incluso, las personas con grandes dificultades terminan por colocar sus hijos en el sector privado.

Se calcula que el distrito de Porto representa el 25% de la pobreza del país. ¿Relativamente al resto de Portugal es posible identificar las «zonas negras» de pobreza?

Por fuera del distrito de Porto, las «zonas negras» son claramente Alentejo, las Azores y algunos concejos de Madeira. Después hay bolsones de pobreza, pero no tan generalizadas, dentro del Área Metropolitana de Lisboa y en algunos concejos del interior profundo, por ejemplo en el distrito de Castelo Branco.

Hay realmente un aumento de la pobreza en los últimos años. ¿A partir de cuándo?

Clarísimo, en particular desde el inicio de la gobernación de la derechas con Durão Barroso. Cuando hablamos de aumento, estamos hablando del agravamiento de una situación que ya era muy mala. Según todos los estudios, hubo reducción de la pobreza en la década de 1970, después do 25 de abril[2] y en la década de 19990, cuando los fondos comunitarios y la situación internacional consiguieron hacer aumentar el poder de compra.

Por fuera de esos períodos, la pobreza se ha mantenido inalterada. Después de 1995, durante el gobierno Guterres, hay una pequeña reducción debido a la introducción del ingreso mínimo y prácticamente no hay ningún tipo de alteración estructural desde entonces. El aumento de la pobreza se mantiene desde el gobierno Durão Barroso hasta ahora.

¿A qué se debe el aumento de la pobreza?

El modelo económico es la principal causa según el estudio hecho por Bruto da Costa. Este estudio demuestra también que el 52,5% de las familias portuguesas ya estuvieron por lo menos una vez en situación de pobreza, lo que no tiene comparación con ningún país de la Unión Europea.

Se debe claramente a los bajos salarios, al desempleo, a la precarización asociada con los bajos salarios y a la debilísima redistribución de la riqueza, es decir, uno de los aspectos que más se nota es que las políticas sociales en Portugal son claramente poco eficaces. Las transferencias sociales no consiguen reducir la pobreza como sucede en otros países. No sólo el gasto social en % del PIB es bajo y claramente debajo de la media de la Unión Europea sino que, por otro lado, es ineficaz.

Ahora se sabe que la pobreza ya no involucra sólo a las personas desempleadas o marginalizadas. Hay datos que muestran que personas que tienen empleo recurren a instituciones de solidaridad social para obtener alimentos.

Hay dos tipos de personas en esta situación: personas con bajos salarios que hasta pueden tener una situación estable, pero que ganan muy poco o tienen situaciones de endeudamiento, y un nuevo tipo de pobreza que son sectores medios de la sociedad que entraron en la pobreza. Basta ver la cantidad de casas que van a remate porque las personas no consiguen pagar los préstamos.

Luego de la II Guerra Mundial tener trabajo significaba huir de la pobreza. Hoy, el 20% de los pobres son trabajadores. Esto muestra bien como el capitalismo ha agrandado su plusvalía a costa de los mecanismos tradicionales

Se estima que 400.000 personas viven en la pobreza absoluta en Portugal. ¿Qué soluciones debe apuntar el Bloco de Esquerda para resolver este problema?

Esas 400 000 personas pasan hambre o tienen carencias alimentarias. La pobreza absoluta aumentó más que la pobreza relativa, aquella en que se encuentran todos los que tienen ingresos de menos de 400 euros por mes. El foso en Portugal entre ricos y pobres es el mayor de la Unión Europea y presenta niveles superiores al de los Estados Unidos.

Hay una medida asistencialista que es fundamental que sea tomada inmediatamente: que el Estado asegure una red de distribución de alimentos. Tiene que ser el Estado por una razón simple: si no fuera así los alimentos no llegan a la gente. Las instituciones de solidaridad muchas veces se pierden en burocracias, los excedentes de la Unión Europea están fallando o ya no hay excedentes. Por ejemplo, el Banco Alimentario de Porto tiene 170 instituciones en lista de espera. Las medidas de fondo son aquellas referentes a la macroeconomía, es decir, de la distribución de la riqueza.

Tendría que haber una tasación mucho mayor de los impuestos en los escalones más elevados, el fin del sigilo bancario y de los off-shores, el impuesto sobre las grandes fortunas y otra política de salarios. Portugal mantiene una estructura de calificación de la población activa extremadamente débil y continúa compitiendo por los bajos salarios con las economías asiáticas. Por otro lado, el nuevo Código de Trabajo refuerza esto. Es urgente que haya aumentos de salarios, juntamente con una calificación seria de la población activa. El ataque a la precariedad también es fundamental, porque es de ahí que vienen los bajos salarios, porque hay un enorme ejército de reserva disponible. También debería haber una política de renacionalizaciones.

¿El caso da GALP?

Evidentemente. La GALP es estratégica y debería estar en las manos del Estado, a pesar de que este tiene una golden share (acción de oro), que sirve más para aumentar los lucros de Américo Amorim que para otra cosa. Pienso que estamos llegando a un momento en que, a pesar de la hegemonía del capitalismo salvaje, las contradicciones son tan evidentes, que pasamos a tener el coraje de defender medidas que ahora no son ideológicas, son una necesidad.

Hay un rango de visibilidad tal entre la concreción de estas medidas y la mejoría del nivel de vida de la gente, que hace que esas medidas ganen de nuevo consistencia. Hoy está a la orden del día el reingreso del Estado de donde nunca debería haber salido. Es fundamental que el agua, la energía y los transportes no estén en manos privadas.

 

[1] Empresa petrolera de Portugal.

[2] 25 de abril de 1975, fecha de la llamada «revolución de los claveles» que derribó a la dictadura de Caetano.