El día 18 de agosto, el ejército de Malí arrestó y destituyó al presidente Ibrahim Boubacar Këita (IBK). Un golpe de Estado que provoca muchas discusiones. La primera gran discusión es sobre la presencia militar de fuerzas de intervención europeas, en especial de Francia; como consecuencia, la represión a los trabajadores en lucha (profesores, ferroviarios y funcionarios públicos); la repulsión contra el intento de dividir el país; la violencia de las tropas de ocupación extranjeras contra las poblaciones locales. Y si aún no bastase, vale la pena chequear las posiciones del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) de Francia.

Por: Cesar Neto

La República de Malí es el séptimo país africano más grande. Limita al norte con Argelia, al este con Níger, al oeste con Mauritania y Senegal, y al sur con Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso. Su localización, sin salida al mar y rodeada por países productores de oro, petróleo y uranio, hacen de Malí un punto importante de la geopolítica africana. La región norte, donde se encuentra el cinturón del Sahel, está escasamente poblada pero es rica en oro y uranio.

Desde 2013, el país fue ocupado, inicialmente por tropas francesas y a lo largo del tiempo por tropas multinacionales organizadas por la ONU. Las tropas francesas que ocupan la República de Malí son conocidas como Barkhane, que está compuesta por 5.000 soldados, y la MINUSMA (Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí), con 14.000 soldados. Además de esas tropas, está la EUTM (Misión de Adiestramiento de la Unión Europea), con 1.066 soldados, formada por integrantes de 21 países de la Unión Europea, más la EUCAP (Misión de Fomento de la Capacidad de la Unión Europea), con 200 asesores militares. En julio de 2020, se agregó la Taskforce Takuba con otros 600 asesores.

¿Qué llevó a estos más de 20.000 militares al país?       

Desde la década de 1990, durante la guerra civil en Argelia, grupos jihadistas comenzaron a establecer bases en el norte de Malí y Níger. Este proceso ganó un salto de calidad entre 2011 y 2012, cuando otros grupos jihadistas de Libia atravesaron el desierto del Sahel con sus armamentos pesados y se establecieron en el norte de Malí. En 2013, con el argumento de impedir el terrorismo y controlar los grupos jihadistas, comenzó la ocupación militar europea, en especial de las tropas francesas.

¿El principal objetivo es el terrorismo? No. Los jihadistas no son el principal objetivo de la ocupación militar. Para muchos analistas: «La intervención francesa en Malí camufla un proyecto de apropiación de los recursos naturales del país. El norte de Malí es considerado por muchos especialistas en la cuestión como un área extremadamente rica en uranio y otros recursos minerales[1]

El uranio de la región tiene enorme importancia para las usinas nucleares de Europa, en especial para Francia y Bélgica. Esto se debe al hecho de que el uranio de Níger, país vecino a Malí, ilumina París, la Ciudad Luz[2]. Hace décadas, Francia es una consumidora casi exclusiva del uranio de Níger, país que a su vez solo recibe 5% de los valores obtenidos de la explotación y venta del uranio de sus tierras. Por lo tanto, en este caso, además del interés por la explotación del uranio de Malí, a los franceses todavía les interesa «estabilizar» la región para seguir explotando el uranio tanto de Níger como de Malí.

El oro es otro mineral que atrae los intereses imperialistas. En 2019, fueron extraídas 71,1 toneladas de oro de Malí, que significó la tercera mayor producción del continente. Sin embargo, en el país, bajo la imposición del Banco Mundial y el FMI, no hay explotación de oro por empresas estatales y la explotación es hecha por empresas transnacionales como Barrick Gold de Canadá, Hummingbird Resources del Reino Unido y la norteamericana Anglo Gold Ashanti, que están entre las mayores productoras del país.

El norte de África se tornó importante para los europeos por dos motivos, uno de ellos es el control y pillaje de las riquezas minerales. Y el otro es el control y la represión de la inmigración proveniente de la propia África, pues esa región se transformó en una importante ruta de flujos migratorios de diversos países del continente. Joseph Borrel, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, afirmó al periódico belga De Standaard que «el norte de África es el ‘patio trasero’ de Europa y los problemas de la región deberían resolverse por medio de una fuerza militar común»[3], es decir, con la ocupación de la región por tropas militares extranjeras.

Ibrahim Boubacar Këita (IBK) y Emmanuel Macron antes de una reunión de la cúpula del G5 en Sahel, en Pau, sudoeste de Francia, el 13 de enero de 2020.

La ocupación militar desestabilizó el país

Cuando se inició la ocupación militar en 2013, había cuatro grupos jihadistas, hoy son 7 los grupos jihadistas y por lo menos otras cuatro milicias formadas por composición étnica. Frecuentemente hay enfrentamientos entre etnias que antes vivían en paz y actualmente son fomentadas escaramuzas por las tropas de ocupación; con eso, existen actos de violencia y de terrorismo entre las diversas etnias. Según la propia ONU, más de 4.000 personas mueren por año como consecuencia de esos enfrentamientos, es decir, más de diez personas son asesinadas por día.

La ocupación militar está dividiendo el país

Hay un sentimiento, entre los malinenses, de que Francia esta jugando a la división del país. Es una discusión tan frecuente por parte del pueblo de Malí que hasta incluso el cantor popular Salif Keita grabó un video denunciando las intenciones divisionistas de Francia. Hay evidencias bastante contundentes de la colaboración del gobierno francés con los jihadistas y las fuerzas touaregs para el control del norte del país. La denuncia hecha por Oumar Mariko, de Solidarité Africaine pour la Democratie et l’Independence (SADI), afirma que: «el propio ex presidente IBK para poder visitar determinadas localidades del país debe obtener autorización de los grupos rebeldes o de Francia». Y concluye: «en estas condiciones, dónde está la independencia y la soberanía del Estado de Malí sobre su territorio».

Francia hizo aprobar en los Acuerdos de Argel, en 2015, que la ciudad de Kidal debería ser entregada al MNLA (Movimiento Nacional de Liberación de Azawad), es decir, a un movimiento que aboga por la división de esa región de la República de Malí.

La ocupación militar desestabilizó aún más la economía

La actual ocupación militar no se restringe a la presencia de tropas militares extranjeras. La ocupación militar viene acompañada de mayor injerencia política y económica, es decir, genera una gran inestabilidad. De tal suerte que, en el campo económico, el gobierno atrasó los salarios y tuvo que enfrentarse a huelgas prolongadas de funcionarios públicos y de profesores, además de las huelgas de los ferroviarios de la empresa estadounidense Savage Corporation.

La ocupación militar despertó el sentimiento antiimperialista

Desde el verano de 2017 vienen ocurriendo manifestaciones en Malí, cada vez más numerosas, frecuentes y con más violencia estatal. Desde el inicio, el principal motivo era la percepción de que el país está siendo dividido por el imperialismo francés y que el presidente Ibrahim Boubacar Këita (IBK) es cómplice de esta política y debería ser destituido.

Estas revueltas volvieron a acontecer en varios momentos, como en el verano de 2018, abril de 2019, marzo, junio y julio de 2020. La última manifestación tuvo como saldo 11 muertos y la disposición de hacer una nueva y gigantesca manifestación, marcada para el día 22 de agosto.

Las consignas en los carteles y gritadas en las movilizaciones expresaban la rabia contra la ocupación francesa, así como con relación a otros países europeos: ¡Abajo Francia! ¡Francia, fuera de aquí! ¡El gobierno francés es una plaga en nuestro desarrollo!

Desde las manifestaciones de abril de 2019, IBK ya no gobernaba. Cada vez más las calles imponían la agenda política del país. Y, por eso, Francia y EEUU intentaron un gobierno de unidad nacional presidido por IBK; y las masas siguieron en grandes acciones a través de huelgas y movilizaciones en 2020, y de esa manera dijeron un claro y categórico no a la conformación de un gobierno de unidad nacional propuesta por el imperialismo.

Un golpe de Estado para controlar el movimiento de masas y mantener la dominación imperial

La primera pregunta que tenemos que hacer es: ¿cuáles intereses de clase están por detrás del golpe? La segunda pregunta, y no menos importante, es sobre el papel de las naciones imperialistas para la consumación del motín militar.

De esta manera, las dificultades económicas, la violencia interétnica, el intento de división del país y, como si fuera poco, la falta de respuesta para la pandemia de Covid 19, provocaron gigantescas manifestaciones, huelgas de profesores, funcionarios públicos y ferroviarios. Las huelgas y movilizaciones siempre tenían como objetivo el gobierno de Ibrahim Boubacar Këita (IBK). Al mismo tiempo, para las masas, estaba planteada la lealtad del gobierno de IBK con Francia, que representaba la raíz de todos los problemas.

Por ese motivo, las manifestaciones, que inicialmente eran contra el gobierno, luego se transformaron en manifestaciones contra Francia y su administrador colonial. Como se dijo anteriormente, las movilizaciones venían aconteciendo hace casi tres años, cada vez más radicalizadas y, al mismo tiempo, comenzaban a influenciar a los pueblos de otros países vecinos para luchar contra el imperialismo francés. El golpe vino para dar un basta en esta incómoda situación de inestabilidad, debido a que la estabilidad y la gobernabilidad son muy necesarias para la explotación burguesa.

El golpe fue el día 18 de agosto, anticipándose a una nueva y posible movilización mayor contra Këita y el imperialismo francés, que acontecería el día 22/08. Esta visión también es expresada por la red Al Jazzera, cuando dice que «el golpe coincidió con los planes de la oposición de retomar las protestas contra Këita». E incluso el portavoz del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo, el coronel Ismael Wague, confirma esa opinión de que el golpe fue para controlar las movilizaciones, y dice que: «No nos gusta el poder, sino la estabilidad del país»[4].

Así, el portavoz del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo, el coronel Ismael Wague, dice en una entrevista al día siguiente del golpe, lo que muestra su irritación con las huelgas y la defensa de la estabilidad del país. Según él, «los funcionarios públicos también deberían volver al trabajo a partir del jueves», y que la junta estaba tomando «todas las medidas para proteger al personal y sus pertenencias, así como su local de trabajo»[5].

La continuidad de la presencia de las tropas extranjeras nunca estuvo cuestionada por parte de Francia, y mucho menos por parte de los militares del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo. La ministro de la Defensa francesa, Florence Parly, afirmó, dos días después del golpe, que[6] «las operaciones de contraterrorismo continuarán a pesar del golpe» y que «Francia está trabajando con aliados europeos y regionales», para que continuemos nuestro combate al terrorismo en la región” para la seguridad del Sahel y de Europa.

En este sentido, frente a las preocupaciones de los gobiernos tanto europeos como el norteamericano de que el golpe de Estado pudiera interrumpir la campaña contra Al-Qaeda e ISIL (ISIS), que operan en el norte y centro de Malí y en la región del Sahel en África Occidental, el coronel Assimi Goita prometió respetar «todos los acuerdos anteriores», incluyendo misiones internacionales anti-rebeldes.[7]

El Nuevo Partido Anticapitalista francés capitula a su propio imperialismo

El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), como el propio nombre indica, se reivindica como anticapitalista. ¿Será? Nosotros tenemos profundas y arraigadas dudas. Cómo un partido que lucha contra el capital puede dirigirse a un gobierno capitalista e imperialista como el francés para «exigir que las autoridades dejen de proteger el gobierno del presidente IBK»[8]. Se entiende que un partido anticapitalista debe en primer lugar denunciar el carácter imperialista del gobierno francés y llamar a los propios trabajadores franceses a derrocar ese gobierno. El NPA no puede desconocer que hace décadas Francia roba el uranio de Níger y que lanza sus ojos para Malí. El NPA no puede ignorar que Francia colocó sus tropas en la región con la intención de dividir Malí, controlar la región y, sobre todo, garantizar la exploración minera.

Un mes antes del motín militar, el NPA, al comentar las movilizaciones, describía la dirección del movimiento como «un gran arco de fuerzas, desde el activista anticorrupción y profesor de literatura Clément Dembélé, cuya ‘desaparición forzada’ durante dos semanas en mayo de 2020 también fue motivo de protesta, hasta el partido de inspiración históricamente marxista-leninista SADI (Solidaridad Africana para el Desarrollo y la Independencia) pasando por algunos de los líderes religiosos»[9].

¿Y qué es el SADI (Solidaridad Africana para el Desarrollo y la Independencia) que el NPA reivindica? Es un partido reformista y que tuvo como política decirle a los jóvenes y trabajadores que incendiaban casas el 18 de agosto que debían estar al lado de los militares, del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo, es decir, posicionarse del lado de los militares que son tan apoyadores de la ocupación francesa como el depuesto gobierno de IBK.

El NPA dice en la declaración que «apoyará las movilizaciones populares y la solidaridad en Francia con el pueblo de Mali». Aquí cabe la pregunta: ¿van a decirle a los trabajadores franceses que tienen que asociarse con el pueblo de Malí para expulsar las tropas de ocupación y las empresas francesas o van a limitarse a hablar de que la «unidad del movimiento y la satisfacción de las legítimas reivindicaciones de la población son esenciales», sin denunciar a su propio imperialismo? ¿Van a decirle la verdad a los trabajadores o van a esconder la verdad?

Por un programa y una campaña antiimperialista y anticapitalista

El nuevo gobierno del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo, por apoyar la ocupación militar, por ser un movimiento de militares de alto rango entrenados en Francia, EEUU y Alemania, no cambió ni cambiará la situación de país.

El capitalismo, a través de los países imperialistas y de las transnacionales viene hace décadas saqueando las riquezas nacionales, súper explotando a la clase trabajadora, y ocupando las tierras de los pueblos originarios, colocando al país en situación de guerra, y es el único responsable de la pobreza actual. Y es por eso que existe la necesidad imperiosa de destruir el Estado capitalista y construir una sociedad realmente justa y solidaria, una sociedad socialista.

Los trabajadores y el pueblo de Malí solo pueden contar con sus propias fuerzas y ​​la ayuda de la clase trabajadora francesa y europea para su autodeterminación. Es preciso una campaña internacional de solidaridad con el pueblo de Malí. Una campaña con ejes antiimperialistas y anticapitalistas:

* Suspensión inmediata del pago de la deuda externa;

* Nacionalización y estatización de la producción minera. Fuera todas las transnacionales.

* Construir puentes de solidaridad con los trabajadores de los países imperialistas.

* Fuera las tropas de ocupación.

* Abajo el gobierno del Comité Nacional para la Salvación del Pueblo.

* Por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.

Traducción: Leonardo Arantes

[1]https://maliactu.net/mali-kidal-que-cache-la-france/

[2]https://litci.org/es/menu/movimiento-obrero/africa-nacionalizar-y-estatizar-la-produccion-mineral-para-poder-vivir/

 

[3]De Standaard – 23.11.2019

[4]www.aljazeera.com/news/2020/08/mali-soldiers-promise-elections-coup-200819094832716.html

[5]www.transcontinental.com.au/story/6887085/mali-colonel-declares-himself-junta-head/?cs=11800

[6]www.stripes.com/news/africa/thousands-in-mali-s-capital-welcome-president-s-downfall-1.642060

[7]www.aljazeera.com/news/2020/08/mali-troops-plan-transitional-gov-africa-bloc-send-envoys-200820163514684.html

[8]https://npa2009.org/communique/solidarite-avec-le-mouvement-de-protestation-au-mali

[9]https://npa2009.org/communique/solidarite-avec-le-mouvement-de-protestation-au-mali