El Brexit no tiene nada que ver con los trabajadores británicos ni con la recuperación del control mundial por Gran Bretaña (como los “Leavers” harían creer) o con la preservación de la UE como un faro de cooperación internacional (como los “Remainers podrían hacerlo creer). [1] Todo tiene que ver con un conflicto entre diferentes fracciones del capitalismo, la fracción británica por la salida de la UE, y la fracción de la UE, principalmente de Alemania y de Francia. Ambas quieren lo mismo, controlar (y ganar con) la lucrativa Europa y los recursos mundiales, sus trabajadores y sus mercados, incluso los mercados financieros dominados por la City of London[2]. Tanto la UE como el Reino Unido están felices en sacrificar leyes, reglamentos y derechos. En realidad, ellos arriesgan todo menos la guerra abierta (por lo menos en Europa) para hacerlo.

Declaración de la ISL – Inglaterra

Los mercados financieros de Londres y el Brexit

Hubo tentativas anteriores del Banco Central Europeo de colocar los mercados de Londres bajo su control, pero fueron bloqueadas por el Tribunal de Justicia Europeo. Y los gobiernos del Reino Unido intentan extraer de la UE todo sobre lo que puedan sacar ventaja. Ahora se traban en una lucha, tanto abierta como solapada, mientras los trabajadores y oprimidos del Reino Unido y de la UE pagan el precio.

Las negociaciones del Brexit se basan en un conflicto en relación con los intereses de las fracciones de la clase dominante, pero son disfrazadas como una disputa sobre la democracia y la protección de los derechos del pueblo. El Reino Unido quiere continuar siendo el principal centro financiero del mundo, mientras Luxemburgo, París y Frankfurt compiten por áreas extremadamente lucrativas, que incluye la inversión extranjera directa y el mercado de cambio. Entonces, la cuestión central del Brexit es: ¿cuál imperialismo dominará esas áreas? Muchos bancos e instituciones financieras británicas e internacionales declararon que planean transferir algunos negocios para la UE. Mientras tanto, París, Luxemburgo, Dublín y otros están dando un tratamiento privilegiado para financistas con sedes en Londres.

No obstante, Londres introdujo una serie de ventajas, difíciles de ser superadas por los competidores. Londres tiene mucho más conexiones internacionales que los centros financieros rivales, por ejemplo, en centros financieros offshore y con una miríada de empresas de fachada que crecieron rápidamente en los últimos años y que están involucradas en fraude internacional, comercio de armas, pornografía infantil, dictadores corruptos, y todo y cualquier tipo de crimen organizado. Empresas de fachada registradas en Escocia fueron identificadas no solo en la denuncia de los Documentos de Panamá sino también en la de Laundromat Gobal, una de las mayores conspiraciones criminales en la historia reciente. Algo entre U$S 20.000 millones y U$S 80.000 millones fueron robados de Rusia y lavados a través de una vasta red de empresas de fachada, y la Scottish Limited Partnerships estaba involucrada en U$S 5.000 millones.

Las empresas de fachada británicas fueron asociadas a 52 escándalos de lavado de dinero, envolviendo £ 80.000 millones en los últimos 14 años. La UE tomó la decisión de impedir a Gran Bretaña usar empresas de fachada en la UE después de que esta saliera. Juntamente con las organizaciones de fondos Hedge, fueron grandes defensoras del Brexit, con la City of London controlando a Theresa May como una marioneta.

May quiere que los trabajadores paguen la cuenta

La UE forzó al Reino Unido a pagar una cuenta de £ 40.000 millones por la separación. ¿Quién pagará esa cuenta? La clase trabajadora, que enfrentará mayores cortes y privatización de más servicios, así como ya estamos pagando la enorme cuenta de las operaciones de la Carrillion después del colapso del 15 de enero de 2018[3].

Quedarse o dejar la UE significa solo “cambiar de amo”. O la Troika (comisiones de la UE, BCE y FMI) o los bancos, el parlamento británico y la reina. Ninguno de ellos sirve a los intereses de los trabajadores.

La ISL (Liga Socialista Internacional) afirma que la UE y el gobierno del Reino Unido representan el neoliberalismo, el aumento de la desigualdad, la destrucción ambiental y la neocolonización, como ocurre en Grecia y en Portugal. Una alternativa solo puede venir de las movilizaciones de la clase trabajadora del Reino Unido, ligadas a las movilizaciones de masas en toda Europa.

Trabajadores y sectores oprimidos del Reino Unido y de la UE no deben apoyar ninguna fracción del capitalismo, deben unirse a los sindicatos combativos y a las luchas sociales y, en la tarea de construir partidos revolucionarios, serán capaces de proporcionar una dirección firme a la clase obrera. Nuestro objetivo es ayudar a organizar una lucha masiva para destruir la UE y por el gobierno de los trabajadores en Gran Bretaña y en Europa.

Aumento de los crímenes hediondos

Ocurrió un aumento de la violencia contra los sectores oprimidos del Reino Unido desde la aprobación del Brexit. El camarada de la ISL, Ashley Walker, responde a esta constatación: “Como hombre gay, comparto esas graves preocupaciones, y en Stockport estamos militando para organizar a las personas para combatir esto, pero quien piensa que este problema desaparecerá mágicamente si se decidiese por permanecer en UE, se ilusiona mucho. Este problema solo desparecerá cuando nos unamos para vencerlo, ligados a la clase obrera”.

Solamente la lucha de clases puede acabar con la opresión y luchar por igualdad, justicia y democracia obrera. La división es inherente al capitalismo; solo el socialismo puede construir una sociedad que puede eliminar los crímenes hediondos. “Entonces, en Gran Bretaña, en la Unión Europea y en el mundo, obreros, trabajadores, campesinos y sectores oprimidos deben levantarse y luchar juntos por el socialismo”.

[1] Brexit: proceso de salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Leavers: defensores de la salida de Gran Bretaña de la UE. Remainers: defensores de la permanencia de Gran Bretaña en la UE.
[2] City of London: centro financiero del imperialismo británico, ubicado en Londres.
[3] La Carrillion era una empresa de construcción y prestación de servicios con cerca de 43.0000 empleados, mitad de ellos en Gran Bretaña, y quebró el 15 de enero dejando una deuda de £ 1,5 mil millones.

Traducción original del inglés: Marcos Margarido.
Traducción del portugués: Natalia Estrada.