“Lo llaman genocida, machista, racista, homofóbico, pues no pueden llamarlo ladrón”. Era así que los sectores bolsonaristas más convencidos defendían a su líder. Pues bien, ahora puede decirse, con todas las evidencias, que además de todo, Bolsonaro también es ladrón.

Por: Redacción PSTU Brasil, 24/3/2021.-

Eso porque una investigación del Ministerio Público (MP), que se volcó a investigar sobre la tal práctica de las “rachadinhas” [raspaditas, como en los juegos de azar], un nombre muy simpático para el viejo crimen de peculado (o sea, el robo puro y simple del dinero público), reveló que la práctica ilegal no se restringía solo al hoy senador Flávio Bolsonaro, sino también involucraba a su hermano Carlos Bolsonaro, y al jefe del clan, Jair Bolsonaro.

A pesar de todos los reveses de la justicia, el MP descubrió que algo como seis millones de reales [más de un millón de dólares) habían sido desviados de las cuentas de los funcionarios del gabinete de Flávio, el 01 [de los hijos de Bolsonaro], entonces diputado estadual de Rio de Janeiro, para su propia cuenta bancaria. Coincidencia o no, es el exacto valor de la mansión que en el área noble de Brasilia acabó de comprar el político.

Aunque el Superior Tribunal de Justicia (STJ) tenga prohibido la utilización de la ruptura del sigilo fiscal y bancario en las investigaciones, los datos del Consejo de Control de Actividades Financieras (Coaf) muestran un “troca-troca” [intercambio] de funcionarios entre los gabinetes de la familia y la “rachadinha” en todos ellos.

Organización criminal

La principal evidencia de esa verdadera organización criminal vino de la ex cuñada de Jair Bolsonaro, Andrea Siqueira Valle, que constaba en la hoja de pago del gabinete del entonces diputado federal, entre 1998 y 2006. Al salir del empleo, Andrea vio su cuenta bancaria ser completamente drenada por el ex mujer de Bolsonaro, Ana Cristina, a quien el ahora presidente pagaba pensión. Fueron R$ 54.000, más de R$ 100.000 en valores actualizados.

Andrea, por su parte, salió del gabinete de Jair y fue directo para el de Flávio, antes de figurar en la lista del gabinete de Carlos. Tres “empleos”, pero una cosa en común, además del apellido Bolsonaro de los patrones: la mayor parte de su salario era extraído por caja enseguida que ella cobraba.

Fueron identificados, incluso, por lo menos cuatro asesores del gabinete del diputado federal Jair Bolsonaro, entre los años 2009 y 2017, que también, curiosamente, tenían esa extraña manía de sacar casi todo el salario por caja. Señal, claro, de la “rachadinha” y de cómo los gabinetes de la “familicia” [familia de milicianos] actuaban juntos, como una verdadera organización criminal, para robar dinero público.

Cinismo. Un golpe más contra el discurso hipócrita anticorrupción

De aquí a poco hará un año que el entonces ministro de Justicia Sérgio Moro desembarcaba del gobierno Bolsonaro. El entrevero entre Moro y el presidente tuvo como ápice la disputa sobre el comando de la Policía Federal en Rio de Janeiro.

Además de las investigaciones sobre actos pro dictadura y sobre las fake news, las investigaciones sobre Flávio Bolsonaro también sacaban el sueño al genocida. Ahora, queda más evidente que todos los movimientos que Jair Bolsonaro hizo todo ese tiempo fueron solo para salvar a los hijos, pero principalmente su propia piel.

Él no solo cambió el comando de la PF en el Estado como transfirió el Coaf para el Banco Central. El gobierno incluso sacó el Gabinete de Seguridad Institucional (GSI) bajo el comando del general Heleno, para propiciar la defensa del 01 contra los empleados del órgano que descubrieron las tramoyas en los gabinetes de la familia.

La desesperación con el avance de las investigaciones culminó en la alianza con el Centrão [los partidos de centro] y, recientemente, en la elección de Arthur Lira para el comando de la Cámara [de Diputados]. Una figura que colecciona una capivara [especie de carpincho] gigantesca, incluyendo una condena en el STF por corrupción.

Si, antes, el discurso anticorrupción ya parecía falso e hipócrita, ahora, solo parece cínico. La propia nominación de Moro al cargo, que serviría para dar un barniz ético al gobierno, dice mucho. Tanto de uno –el gobierno abarrotado de corruptos– como de otro –un ex juez parcial, que actuó para perseguir a una adversario político de Bolsonaro en la misma medida que salvó a banqueros y políticos como los tucanos [del PSDB]–.

Familicia. La República miliciana

El escándalo de las “rachadinhas” es solo la punta del iceberg de algo mucho mayor que el desvío de los salarios de empleados de los gabinetes. Y una indicación de eso fue la muerte más que sospechosa del ex PM del BOPE [Batallón de Operaciones Especiales] Adriano Magalhães da Nóbrega, miliciano prófugo, muerto por la policía de Bahia, en febrero de 2020.

La ligazón de Nóbrega, que operaba una red de servicios controlados por la milicia en Rio de Janeiro, y la familia Bolsonaro son evidentes. Su madre y la ex mujer eran contratadas por el gabinete de Flávio. Contacto próximo de Queiroz, el miliciano repasó al “hace todo” de la familicia R$ 80.000 en dinero vivo, para pagar una reciente internación en el Albert Einstein para tratar un cáncer. Días después de su muerte, Bolsonaro lo llamó “héroe”.

Una pericia particular, pedida por la familia de Nóbrega, apuntó ejecución y tortura, en una clara evidencia de quema de archivo. El caso puede arrojar luz sobre uno de los pilares del ascenso político y financiero del clan Bolsonaro en los últimos años, basado en la asociación con las milicias y sus negocios.

Artículo publicado en www.pstu.org.br
Traducción: Natalia Estrada.