En su reciente discurso de clausura del congreso del PS, António Costa destacó la idea de que es preciso asegurar el futuro, especialmente en una vida pos pandémica.

Por: Em Luta, 16/9/2021.-

Precisamos tener presente qué significa para António Costa la garantía de futuro, sobre todo, garantía para quien. El foco de la política del Gobierno en este período de pandemia ha sido salvar a los privados con el dinero público, dilapidando la Seguridad Social y comprometiendo el futuro de las próximas generaciones de trabajadores. Incluso el éxito de la vacunación en Portugal, que, dicho sea de paso, se logró con el mérito del SNS, es insuficiente para contener la pandemia. Y se logró a pesar de la destrucción del SNS que Costa no revirtió. Y cuando el primer ministro se opone a la quiebra de patentes de las acunas, traba la única forma de avanzar rápidamente con la vacunación en el mundo y resolver la pandemia.

El debate en torno a las elecciones municipales también muestra señales importantes de lo que significa garantizar el futuro para el PS. La construcción de la ciudad de los ricos implementada por Medina en Lisboa es el modelo a seguir, priorizando, una vez más, las empresas y los especuladores en detrimento de los trabajadores y del pueblo pobre. No hay garantía de futuro para quienes no tienen dónde vivir.

El futuro para Costa y el PS es garantizar beneficios a los sectores privados, cueste lo que cueste. El futuro para nuestra clase está en el sentido opuesto.

Garantizar el futuro para la clase trabajadora implica, en primer lugar, mostrar que existen alternativas al proyecto del PS. No es necesario unirse al PS para impedir el regreso de la derecha y garantizar la lucha contra la extrema derecha. Por el contrario, estar en el campo del PS reduce el futuro de la clase trabajadora apenas a dos alternativas: el PS con el apoyo del BE y el PCP, o la derecha en alianza con la extrema derecha. Es necesario luchar contra el crecimiento de la extrema derecha y su discurso racista, que divide a la clase trabajadora y debilita a los de abajo, pero esta lucha solo es efectiva si se da en el contexto de una clara independencia del gobierno actual, que es el responsable de los problemas más concretos de los trabajadores.

El segundo gran desafío es organizar a los de abajo: Es necesario organizar la lucha contra la destrucción de la Seguridad Social, en defensa del empleo y de los derechos, en solidaridad con los trabajadores de TAP/Groundforce, de la Banca, PT/Altice. Por eso, construir un gran encuentro unitario que junte al sindicalismo combativo es fundamental para fortalecer la lucha.

No obstante, organizar a los de abajo es principalmente construir una alternativa política revolucionaria, en el marco de un programa por un proyecto de sociedad al servicio de los trabajadores y del pueblo pobre. Para la garantía del futuro, se necesita un partido revolucionario.

Artículo publicado en https://emluta.net, Portugal.
Traducción: Ana Rodríguez.