Con el alejamiento de la presidente Dilma Rousseff, el último día 12 de mayo, por el Senado, Michel Temer (PMDB) es el Presidente de hecho del país. Con eso, Dilma está apartada por hasta 180 días hasta que el proceso concluya en el Senado. Aun cuando su situación no sea todavía definitiva, es improbable que Dilma vuelva a la Presidencia. Es casi una carta fuera de la baraja, como ella misma definió en una entrevista.

Por: Redacción Opinião Socialista – Brasil

El gobierno Temer ya llegó diciendo a qué venía: reforma de la Previsión, retiro de derechos laborales, privatizaciones, entre otros ataques gestados aún en el gobierno del PT. Temer, que prometía un ministerio de notables, formó un ministerio de notables corruptos. Nada menos que siete involucrados en la Operación Lava Jato [lavado de dinero]. Y gran parte de ellos marcó tarjeta en los gobiernos del PT, como el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles.

Para quien no recuerda, Meirelles, ex director del Bank of Boston, fue el presidente del Banco Central en el gobierno Lula.

Lula presionaba a Dilma para ponerlo en el comando de la economía del país a fin de imponer el ajuste fiscal. Dilma no quiso, llamó a Joaquim Levy, otro ligado a los bancos. Pero Temer sí quiso a Meirelles. Eso no es coincidencia. El gobierno interino de Temer pretende llevar a cabo todos los ataques que el gobierno del PT preparaba pero no conseguía implementar a raíz de la profundización de la crisis política.

La cuestión es si lo conseguirá o no. Ni bien comenzó, su gobierno ya enfrenta cacerolazos de repudio, además de una crisis económica que está lejos de terminar y luchas cada vez más fuertes y radicalizadas país afuera.

Notables corruptos: elenco del filme de terror

  • Romero Jucá (PMDB), ministro de Planificación, investigado en el Supremo Tribunal Federal por la Lava Jato. También aparece en la lista de Oderbrecht.
  • Henrique Alves (PMDB), ministro con dos pedidos de investigación en el Supremo Tribunal Federal por la Operación Lava Jato.
  • Geddel Lima, Eliseu Padilha e Moreira Franco (todos PMDB), citados en la Operación Lava Jato.

Cuente otra, ¿fue golpe?

El alejamiento de Dilma dio nuevo aliento a la versión del golpe difundida por el PT y por gran parte de la izquierda, como la dirección del PSOL.

¿Pero Dilma y su gobierno están cayendo a raíz de un golpe? A diferencia de lo que afirma el PT, no hubo ni está habiendo ningún golpe. ¿Por qué la burguesía apostaría en un golpe contra un gobierno que siempre atendió sus intereses? No cuesta nada recordar que, bajo los gobiernos del PT, los grandes industriales fueron llamados de héroes y los bancos tuvieron ganancias récords. La burguesía y los banqueros internacionales no quieren golpe ni tampoco querían impeachment. Querían estabilidad y tranquilidad para imponer su política de ajustes y ataques. El problema es que, con la llegada de la crisis al Brasil, ya no fue posible mantener esa política de privilegiar a banqueros y patrones y distribuir migajas a los más pobres. Fue en esa situación que llegamos a las elecciones de 2014.

El PT ya venía desgastándose, principalmente luego de junio de 2013. La inflación y la desaceleración en la creación de empleos ya cobraban sus víctimas. Para ganar las elecciones, Dilma acusó a Aécio [Neves – PSDB], caso fuera electo, de imponer privatizaciones y cortar derechos. Dio cierto. Pero, así que fue electa, Dilma hizo justamente lo contrario de lo que dijo que haría. Atacó el seguro de desempleo y el Programa de Integración Social (PIS), cortó dinero de la Salud y de la Educación, y engatilló otros ataques.

No somos bobos

Los trabajadores y la gran mayoría de la población no son bobos. Percibieron la traición, y la popularidad del gobierno desbarrancó, quedando con una aprobación por debajo de 10%. ¿Qué gobierno se sustenta así? La profundización de la crisis económica y la pérdida de apoyo del gobierno se reflejaron en el Congreso Nacional en una enorme crisis política, solo empeorada con la Operación Lava Jato [lavado de dinero] que alcanzó a figuras centrales del gobierno.

Con eso, los planes de ajuste de Dilma quedaron emperrados. Pero el impeachment avanzó.

La burguesía, que no quería impeachment alguno, solo fue obligada a abrazar la idea cuando Dilma ya demostraba que no tendría ninguna capacidad de seguir gobernando. Incluso así, bastante dividida en relación a las salidas. Por eso que la idea de las elecciones presidenciales ganó fuerza. Nadie apuesta sus fichas en un fuerte y estable gobierno Temer. Pero se precisa que alguien haga aquello que Dilma intentó pero no consiguió.

El discurso del golpe solo sirve para proteger a Dilma y al PT, permitiendo que vuelvan a postularse junto a la burguesía para volver en 2018.

Oliendo a moho: un nuevo viejo gobierno

El nuevo gobierno Temer huele a moho. La foto de posesión del vice de Dilma recuerda un filme de terror. Un bando de hombres representantes de lo que hay de más reaccionario en este país. Eso fue bastante explotado por el PT. Lo que los militantes del PT omiten es que nada menos que siete ministros de Temer tuvieron pasaje por los gobiernos Lula y Dilma.

Además del propio Temer, la gran mayoría de los políticos que participan del loteo del gobierno compuso la base del gobierno Dilma. En relación con la política económica y la composición de los partidos, no hubo ruptura. Hubo continuidad. Con una cara más fea y más machista, pero con la misma política.

Ataque a la Previsión

El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, enseguida anunció la intención de una nueva reforma de la Previsión, así como Dilma había hecho en el inicio del año. El 16 de mayo, Meirelles y Temer se reunieron con las direcciones de algunas centrales sindicales, como la Fuerza Sindical, para encaminar la reforma que deberá indicar la edad mínima para jubilarse.

Privatizar todo

Ya el ministro de los tTransportes, Maurício Quintella, anunció: “La orden es privatizar o conceder todo lo que sea posible en el área de infraestructura”. Exactamente lo que el gobierno del PT venía haciendo.

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, ex secretario de Alckmin [PSDB- gobernador de San Pablo], por su parte, indicó expresamente que va a criminalizar los movimientos sociales y afirmó que “ningún derecho es absoluto” al referirse al derecho de manifestación. Para eso, contará con la ley antiterrorismo elaborada por Dilma y aprobada por el Congreso.

Salud en terapia intensiva

El ministro de la Salud, Ricardo Barros (PP), un estafador financiado por los planes de salud, llegó a decir que la Constitución solo tiene derechos y ningún deber. Defendió la reducción del Sistema Único de Salud (SUS) y dijo que era mejor que todo el mundo tuviera un plan privado, pues el gobierno no tendría cómo cargar con los costos de la salud pública.

Temer todavía sacó el Ministerio de Cultura, lo anexó al de Educación y se lo entregó al DEM. En un absurdo completo le confirió al MEC [Ministerio de Educación y Cultura] autoridad de demarcar tierras quilombolas [tierras hacia las que huyeron los esclavos y donde viven sus descendientes].

¿Cuál es el sentido de eso? El DEM fue el partido que entró en el Supremo Tribunal Federal (STF) contra la demarcación de esas tierras. Una continuidad más del gobierno Dilma, que prácticamente paralizó la demarcación de tierras a los remanentes de los quilombos.

Tomar las calles por “Fuera Temer” y elecciones generales ya

La clase trabajadora tienen que entrar en campo para derrocar el gobierno Temer. Eso no solo es necesario como posible. El gobierno Temer es un gobierno que ya nace desgastado y encuentra a la clase trabajadora y a la juventud en diversas y radicalizadas luchas.

Es urgente tomar las calles para sacar a Temer y a todos ellos. Pero no para que vuelva Dima.

El “que se quede Dilma”, además de no servir para movilizar a nadie, no resuelve el problema. ¡Tiene que ser para derribar a todos ellos y exigir elecciones ya!

Gobierno socialista de los trabajadores

El PSTU advierte, sin embargo, que solo conquistaremos cambios significativos en la vida de gran parte de la población con un gobierno socialista de los trabajadores, sin patrones, basado en los consejos populares construidos en las luchas. Como aún no tenemos esos Consejos, defendemos elecciones generales inmediatamente, sin corruptos, con otras reglas –como tiempo de televisión igual para todos–, sin financiamiento de empresas y con mandatos revocables.

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado en Opinião Socialista n.° 517, 19 de mayo de 2016.-

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