El régimen sirio, cubierto por las bombas que lanza la aviación rusa, continúa su ofensiva sobre las posiciones rebeldes.

Por: Daniel Sugasti

Ahora toca las puertas de Alepo, segunda ciudad del país. Intensos bombardeos en el sur de esta localidad intentan allanar el camino hacia el centro de la ciudad a los leales de la dictadura. Sin embargo, hasta ahora las huestes de Assad se han chocado contra una tenaz resistencia de las milicias rebeldes.

Vale recordar que desde 2012 Alepo se encuentra fraccionada en “zonas” controladas por diversas fuerzas que se disputan el control de la urbe principal: el oeste, partes del este y del sur son controladas por el ejército regular sirio; el norte es controlado principalmente por milicias kurdas; en partes del norte y del este operan tanto las milicias rebeldes –entre ellas el Ejército Libre de Siria (ELS)– como grupos yihadistas ligados a Al Nusra y Ahrar ash Sham; más al este, el Estado Islámico (EI) también busca abrirse paso.

En el marco de la escalada actual, las huestes de Assad presionan desde el este y el sur. En este movimiento también participan cientos de militares iraníes y de Hezbolá, la milicia chií libanesa.

Habrá que ver el desenlace de esta nueva arremetida dictatorial. Por el momento, y a duras penas, las milicias antidictatoriales la están conteniendo, si bien sus comandantes reclaman no contar con las armas pesadas y la tecnología militar necesarias.

En ese marco, mientras las milicias rebeldes deben enfrentar sobre el terreno al eje Assad-Rusia-Irán-Hezbolá-EI, “por arriba” está quedando cada vez más patente el acuerdo entre EEUU, Rusia e Irán para derrotar la revolución y “estabilizar” el país.

Hace pocos días, EEUU y Rusia concretaron un acuerdo para “coordinarse” el uso del espacio aéreo en Siria, debido a que sus aviones ocupan ahora “espacios similares”.

“En ese sentido, hemos logrado un acuerdo y algunos canales de comunicación”, explicó Obama, aunque debió “aclarar” que continúan sus diferencias con Putin en cuanto a “los principios y estrategias básicas” que ambos persiguen en Siria.

Sin embargo, como explicamos en otras notas, las coincidencias entre Obama y Putin parecen crecer en un punto fundamental: mantener a Assad en el poder.

Washington es claro cuando dice que su principal objetivo actual no es la salida de Assad sino cargar contra el EI. Rusia, que también dice atacar las posiciones del “califato”, en realidad bombardea a los opositores al régimen de Damasco y abre camino a las tropas de la dictadura siria. Y, ahora, ambos países se dividen el espacio aéreo sirio: tú bombardeas aquí y yo allá.

La única salida progresiva a la crisis siria es el triunfo de la revolución. Para ello, el primer paso es derrocar a Al Assad y a las hordas del EI. Ni los bombardeos del Pentágono ni los de Putin están interesados en esto. Por el contrario, es posible que esos gobiernos alcancen incluso un acuerdo, con Assad o no (aunque hasta ahora aparentemente el dictador sirio aparece como “necesario” en sus planes), para acabar con la revolución siria. Ambas intervenciones deben ser rechazadas.

La salida pasa por la unidad de las milicias antidictatoriales árabes y kurdas contra la dictadura siria, el EI, Rusia y el imperialismo. Fuera de Siria, la solidaridad debe ser completa y efectiva. Debemos exigir a todos nuestros gobiernos la ruptura inmediata de relaciones diplomáticas y comerciales con el régimen sirio, además del envío de armas pesadas, medicinas y todo tipo de ayuda material para el pueblo sirio en armas.

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