Todos sabemos que el Partido Republicano ha sido y es el partido “conservador” tradicionalmente más machista, racista, homófobo y nacionalista de los EEUU. Pero tanto el Partido Demócrata como el Partido Republicano habían hasta ahora cumplido con las reglas del “doble juego” de la política norteamericana: no decir en público lo que se dice en las reuniones, correspondencias y pasillos del partido.

Por : F. Oppen corresponsal USA

De la misma forma que ambos partidos no hacen públicos sus encuentros con las grandes empresas y los acuerdos que firman con ellas, para que el pueblo pueda creer en sus falsas promesas y su “preocupación” por el estadounidense medio, tampoco se habían atrevido los candidatos burgueses a la presidencia a revelar en público que es lo que piensan en realidad de los latinos, los afroamericanos, las mujeres, los gays etc. Quizás la única notable excepción del estatus quo de los “políticamente correcto” del imperialismo norteamericano ha sido la discriminación abierta y sin matices de la población árabe y musulmana, como potencialmente “terrorista”, “extremista”, “radical: “bárbara”, enemiga de la paz, y la “seguridad nacional”, la cultura y esas malditas “civilización” y “democracia” que EEUU se empeña en exportar.

Pero este ciclo electoral se ha destacado por un cambio histórico: llegó un candidato particularmente reaccionario, Donald Trump, sin pelos en la lengua, sin haber pasado por los filtros educativos de la política burguesa, que educan en la hipocresía y el cinismo más absoluto y que dice en voz alta, lo que piensa la élite burguesa y por desgracia, lo que piensa también una parte de la clase trabajadora.

Es la grosería de Trump, entonces, un fenómeno excepcional? Si y no. Es excepcional que un candidato a la presidencia diga en voz alta groserías semejantes, que trate en público de una manera tan machista a las mujeres etc. Pero lo que piensa, dice y hace, en su contenido, no tiene nada de excepcional, desgraciadamente. Es lo que ha cultivado el Partido Republicano (que le dejó ser candidato) y parte del Partido Demócrata (que nunca ha enfrentado el machismo seriamente), es la revelación de la cultura de esa élite política podrida del 1%. Ahora ya está claro para todos.

El machismo de Trump se reveló al público durante las primarias

Ya el año pasado durante el principal debate televisado de las primarias del Partido Republicano en agosto del 2015, Trump tuvo comportamientos extremadamente machistas. La presentadora Megyn Kelly le preguntó en el debate cómo explicaba que en el pasado había tratado a las mujeres de “cerdas gordas, guarras, perras, animales asquerosos”.[1] Durante el debate Trump no supo qué decir, y no respondió, contestando que la pregunta era “ridícula” y “fuera de lugar”. Pero al día siguiente, en un show televisivo donde era entrevistado Trump se refirió a esa pregunta de la periodista y afirmó “era obvio que le salía la sangre por los ojos”, o que “le salía la sangre de su “lo que se llame””… [2]

Trump volvió al tópico grosero, machista e insoportable que las mujeres que tienen una opinión fuerte, o discordante de los hombres, y no se quedan calladas o no se someten con el “sí señor”, deben de estar pasando por problemas hormonales, tienen que estar ovulando o en medio de su menstruación etc y por eso están “de mal humor”. La teoría ya aburrida de la “histeria” de las mujeres, su incapacidad para el discurso racional, para ser sujetos políticos iguales y por lo tanto reivindicar derechos y participación iguales a los hombres.

Si bien esos comentarios produjeron en agosto del 2016 un escándalo nacional, el Partido Republicano no vetó al candidato. Ni el Partido Demócrata hizo una campaña pública para exigir su descalificación. Al contrario, lo dejaron pasar, porque es parte de su cultura.

Las nuevas revelaciones sobre la misoginia de Trump

Ahora que se acerca el día de la votación, la campaña de Clinton está sacando a la luz toda la munición sucia que tiene sobre Trump. Y hay mucha, toneladas de basura, dado el personaje impresentable que es Trump. Los medios de comunicación liberales están sacando en particular más “pruebas” del horrible machismo de Trump y su desprecio a las mujeres. Y en particular sobre el machismo de Trump porque Hillary es mujer (pero lo mismo ocurriría con su racismo y homofobia, que cabe señalar no conviene discutir al Partido Demócrata… porque en esos ámbitos… Clinton tampoco tiene antecedentes gloriosos).

Los medios de comunicación llevan varios días publicando toneladas de denuncias e informaciones sobre la misoginia del candidato: lo más impactante fue el video del 2005 que grabó una conversación entre él y otro republicano, donde trata a las mujeres como puros objetos sexuales, alardea de su reputación y récord de depredador sexual, de la cantidad de mujeres que ha acosado y tocado sin su consentimiento etc: “ya sabes, dijo Trump, me atraen las mujeres lindas – empiezo a besarlas. Es como un imán. Solo besar. Ni espero.” Y luego añade: “ y cuando eres una estrella, te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa.”[3]

También han salido por lo menos 4 mujeres que lo están acusando de acoso sexual e incluso asalto y violación.[4] El diario británico The Telegraph, tiene una lista de todos los comentarios e incidentes machistas probados del candidato desde 1990. Una larga lista que no deja de crecer.[5]

El programa político de Trump hacia las mujeres

Pero más allá de su comportamiento grosero, machista e inaceptable, es importante explicar que esa manera de ser tan repugnante es el reflejo de un programa político que ataca a las mujeres. Trump propone eliminar la casi totalidad de los derechos que las mujeres han adquirido a través de sus luchas en las últimas décadas:

  • Quiere ilegalizar el aborto libre, y volver a un sistema de casos (violación, incesto y cuando la vida de la madre está en peligro), y criminalizar a aquellas mujeres que aborten fuera de la ley,
  • Quiere eliminar la reforma de salud de Obama (Affordable Care Act)que dejará a millones de personas fuera de cobertura médica, lo que incluye recursos gratuitos para anticonceptivos y cuidado prenatal,
  • Quiere eliminar el programa de Planned Parenthood (Planificación Familiar) que da fondos a familias de pocos recursos para ayudarles en temas de salud reproductiva y chequeos médicos reproductivos contra el cáncer,
  • Quiere nominar a jueces anti-aborto para la Corte Suprema.

Trump propone por lo tanto una ofensiva política y social contra las mujeres, contra el derecho a decidir y contra el derecho a la salud reproductiva, en particular para las mujeres trabajadoras que son las que dependen de los programas de salud públicos que quiere eliminar.

Cómo enfrentamos a Trump?

Para los defensores de los derechos de las mujeres y de la clase trabajadora no queda duda que tenemos que pararle los pies a Trump. Eso es una obviedad. Y además no es sólo Trump sino todas las actitudes y discursos machistas, racistas y homófobos que su candidatura pública a la presidencia ha validado como aceptables en nuestra sociedad.

Pero si hay gran acuerdo en enfrentar a Trump, hay divergencias en el cómo. Nosotros no pensamos que votar a Clinton vaya a lograr un retroceso del machismo que Trump a liberado en la sociedad durante su campaña. Ni tampoco consideramos a Clinton, ex-consejera de Walmart y defensora del neo-liberalismo, como una garantía de conservar y expandir los derechos de las mujeres trabajadoras.

Pensamos que al contrario tenemos que convencer que nuestras organizaciones sociales, sindicales, barriales y estudiantiles sean las que enfrenten no sólo a Trump, sino todos los casos de machismo y acoso sexual en nuestros lugares de trabajo y escuelas. Tenemos que levantar las consignas de la lucha por el aborto libre, seguro y gratuito y el acceso a una salud pública, gratuita y de calidad para toda la población, porque incluso hoy, después de 8 años de gobierno de Clinton y luego 8 de Obama, no hemos logrado ni siquiera eso. Los derechos se ganan en la lucha y en las calles, no en las urnas. El machismo se enfrenta de manera unida y solidaria, no votando.[6]

Nuestra tarea es lanzar una campaña fuerte, en las bases de nuestra clase, el 99% de la población para enfrentar las actitudes de las que Trump se vanagloria y explicar que el derecho al aborto y a una salud reproductiva están bajo ataque desde hace más de 15 años, y que la solución a ese problema está en nuestras manos, nuestra lucha, y no en los políticos burgueses, de los cuales Hillary también es representante.  El hecho de que Hillary sea mujer y llegue a la presidencia, no garantiza los derechos de las mujeres trabajadoras, porque ella como Trump, hacen parte del 1% de los que explotan y dominan el mundo.

Notas:

[1] «fat pigs, dogs, slobs, and disgusting animals.»

http://www.cnn.com/2015/08/08/politics/donald-trump-cnn-megyn-kelly-comment/

[2] http://www.cnn.com/2015/08/08/politics/donald-trump-cnn-megyn-kelly-comment/

[3] “Trump says. “You know, I’m automatically attracted to beautiful — I just start kissing them. It’s like a magnet. Just kiss. I don’t even wait.” He adds: “And when you’re a star, they let you do it. You can do anything.”” https://www.washingtonpost.com/politics/multiple-women-accuse-donald-trump-of-making-sexual-advances/2016/10/13/3862fab0-9140-11e6-9c52-0b10449e33c4_story.html

[4] http://www.politico.com/story/2016/10/donald-trump-new-york-times-allegations-229705

[5] http://www.telegraph.co.uk/women/politics/donald-trump-sexism-tracker-every-offensive-comment-in-one-place/

[6] http://litci.org/es/opresiones/mujeres/quien-tiene-derecho-al-aborto-en-estados-unidos/