Propuesta de “Renta Ciudadana” saca R$ 8.000 millones de la Educación, afecta a 17 millones de alumnos y no llega a un tercio de los que recibieron auxilio de emergencia.

Por: Diego Cruz

Bolsonaro parece estar más próximo de una definición sobre su proyecto de Bolsa Familia “potenciado”, en sustitución del auxilio de emergencia que ya cortó por la mitad y que tiene validez solo hasta el final de este año. “Si no aparece nada, voy a tomar aquella decisión que el militar toma”, dijo a la prensa este martes 29 de setiembre. Y la decisión tan corajuda que el presidente quiere tomar es la de sacar miles de millones de la Educación, de los jubilados y de los pensionados para garantizar su reelección.

Luego de haber decretado la “prohibición” de cualquier discusión sobre la “Renta Brasil”, proyecto quemado antes incluso de haber sido concluido por proponer sacar dinero del abono-PIS [Programa de Integración Social], del BPC (Beneficio de Prestación Continuada, pagado a los ancianos carentes), y del congelamiento de las jubilaciones, el gobierno simplemente cambió el nombre del programa y dirigió sus ataques contra aquellos que consideró más vulnerables: los niños y los más viejos. Ahora, sin embargo, no es una táctica de “arrojar un verde” para ver si prende. Se trata de la propuesta oficial del gobierno, presentada junto a los líderes del Congreso.

La propuesta de financiamiento del “Renta Ciudadana” quita 5% de los recursos del Fundeb (Fondo de Mantención y Desarrollo de la Educación Básica y de Valorización de los Profesionales de la Educación), el mismo que el gobierno intentó enterrar en el Congreso Nacional en agosto pasado. En la práctica, eso significaría desviar R$ 8.000 millones del dinero destinado a la Educación Básica. Según la revista Exame, eso podría afectar a 17 millones de alumnos de 2.700 municipios, sobre todo a los más pobres, que dependen de los repases del fondo.

17 millones de estudiantes serían afectados por la medida. Foto: Caco Argemi / CPERS – Sindicato.

La otra parte del costeo del programa vendría del pago de los llamados “precatorios”, deudas judiciales que el gobierno tiene la obligación de pagar. Gran parte de esas deudas son de acciones pidiendo revisión de jubilaciones o de pensiones, que ya fueron juzgadas. La propuesta del gobierno limita el pago de esos precatorios en 2% de los ingresos líquidos en el año, lo que significaría en la práctica sacar R$ 39.000 de los R$ 55.000 millones previstos para 2021. Eso va a postergar indefinidamente el recibimiento de esa deuda. O sea, muchos morirán sin recibir aquello a lo que tienen derecho.

El ataque a la educación y a los jubilados y pensionados serviría para que Bolsonaro intente mantener parte del apoyo que ganó en los últimos meses debido al auxilio de emergencia de R$ 600. El mismo que él proponía inicialmente que fuese de R$ 200. La tal “Renta Ciudadana”, no obstante, no sería ni próxima al actual auxilio de emergencia, que ya es insuficiente. El plan prevé la inclusión de seis millones de familias en el Bolsa Familia, que hoy atiende a 14,2 millones. El valor pagado a esos poco más de veinte millones de beneficiarios quedaría entre R$ 200 y R$ 300, dependiendo del Presupuesto.

El valor es menor que la mitad del auxilio de emergencia, y la cantidad de beneficiarios es menos de un tercio de los 65 millones que recibían el beneficio en el auge de la crisis, antes de los recientes cortes del gobierno. Se trata, así, de un doble ataque: hace un corte multimillonario a la Educación Básica y da un golpe en los jubilados, y, al mismo tiempo, deja a millones en la miseria, al “Dios proveerá”, en una crisis que el propio gobierno armó.

Incluso así, el mercado y gran parte de la prensa reaccionaron con temor al anuncio del gobierno. Las bolsas cayeron y los analistas de la burguesía ven como “populismo” y “bicicleta fiscal” el Renta Ciudadana, mostrando que la crisis afecta también a los del piso de arriba.

R$ 600 para todos los que lo precisen hasta el fin de la crisis

Bolsonaro quiere mantener su popularidad y, al mismo tiempo, no meterse con las ganancias de los banqueros y grandes empresarios, ni tampoco con los privilegiados como la cúpula de las Fuerzas Armadas. Por eso se desdobla para no meterse con el techo de gastos y con la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), atacando a niños pobres y a jubilados. No obstante, si atacase las ganancias de los multimillonarios, tendría dinero no solo para su deshidratado programa, sino para mantener el auxilio de emergencia de R$ 600 para los 65 millones, hasta el fin de la pandemia y de la crisis económica. Es increíble incluso que al mismo tiempo que hace esa propuesta obscena, el gobierno esté articulando en el Congreso el perdón de R$ 1 mil millones de la deuda a las grandes iglesias.

Es necesario y urgente garantizar renta a los desempleados, precarizados, y a todos aquellos que están en la pobreza y la miseria, víctimas incluso de la alta inflación de los alimentos. Así como a los pequeños negociantes y empresarios arrasados por la crisis. Pero Bolsonaro quiere una propuesta electoralera que atiende, de forma insuficiente, solo a pequeña parte de los que necesitan, y además “sacando de los pobres para darle a los miserables”, como él hipócritamente había rechazado. Es preciso sacar de los multimillonarios, de los ricos, de los banqueros y de los grandes empresarios. Solo tasando las ganancias y fortunas de los multimillonarios ya sería suficiente para arcar con los gastos del auxilio de emergencia de R$ 600 hasta el final de la crisis.

Sin embargo, eso sería todavía insuficiente para salir de este cuadro de catástrofe social que el gobierno profundizó con la pandemia. Es preciso garantizar renta, empleos, salarios y derechos. Y para eso, atacar los lucros de los de arriba. Reducir la jornada de trabajo sin reducción de los salarios, abriendo nuevos puestos, y revocar la reforma laboral, poniendo en acción un plan de obras públicas para proporcionar empleo a los desempleados.

Los recursos para eso pasan, además de tasar a los ricos, por reestatizar las empresas privatizadas bajo control de los trabajadores, así como el sistema financiero, rompiendo con la entrega del país y el dominio de las multinacionales, que mandaron más de R$ 1 billón de ganancias afuera, solo entre 2010 y 2018.

El país precisa de un proyecto revolucionario y socialista frente a la crisis capitalista.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.