Por una Academia Publica Emancipadora y Reivindicadora de los Intereses de la Clase Trabajadora.

Por PCT-El Salvador

El 30 de julio de 1975 ocurre uno de los acontecimientos más dolorosos para la Universidad de El Salvador; donde grupos de militares, policías y guardias nacionales, bajo el gobierno del General Arturo Armando Molina y la administración del Ministerio de Defensa del General Carlos Humberto Romero, masacran a más de 25 personas, entre estudiantes de secundaria y del Alma Mater, durante una marcha de protestas en contra de la violación de la Autonomía de la Universidad, por la ocupación realizada por el gobierno el 25 de julio del mismo año, en la Facultad Multidisciplinaria de Santa Ana, con el propósito de evitar la realización del Desfile Bufo (con contenido critico al gobierno) planificado para el día siguiente.

La autonomía de la UES y otras conquistas como consecuencia de una lucha histórica.

Desde 1927 con la creación de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS), el movimiento estudiantil lucha por incorporar las medidas de la “Reformas de Córdoba” en plena dictadura militar, que buscan la democratización de la educación superior a través de la autonomía universitaria plena, el cogobierno de profesores y estudiantes, educación laica y con carácter científico.

Dichas reformas permitieron a la Universidad de El Salvador convertirse en un actor político importante en diferentes contextos adversos del siglo pasado, en función de los intereses de los sectores populares y de trabajadores del país. Como clase trabajadora debemos retomar la importancia de contar con una academia pública que atienda las problemáticas económicas, sociales y ambientales que enfrenta la población, para que contribuya, desde la ciencia, a los procesos transformadores de la realidad. En ese sentido, la UES tiene que ser una academia que garantice el acceso a la clase trabajadora a una educación pública, gratuita y de calidad, que posibilite la comprensión de la realidad a los sectores oprimidos para su actuar consciente en ella.

La lucha por una educación pública, gratuita y de calidad pasa por atacar los males centrales que abaten a la única Academia Publica de nuestro país: La falta de un presupuesto adecuado, el mal manejo de los recursos financieros, la instrumentalización proselitista de la UES y la atomización del movimiento estudiantil.

La falta de un presupuesto adecuado.

El presupuesto asignado a la educación superior pública es deficiente, siendo el más bajo de la región centroamericana. Con el agravante del retraso en el desembolso por parte del Ministerio de Hacienda, correspondiente a este último semestre, generando un faltante de $11.6 millones, poniendo en riesgo la contratación de docentes y afectado el desarrollo del proceso de formación de profesionales.

Por si fuera poco, el Estado Salvadoreño subsidia a institutos y universidades privadas, a través de los proyectos de educación mercantilistas promovido por el MINED conocido como: MEGATEC (Modelo Educativo Gradual de Aprendizaje Técnico y Tecnológico), lo que reduce mucho más la inversión en la educación pública, aplicando fielmente las políticas neoliberales para la educación exigidas por los organismos financieros internacionales. Dichas políticas plantean su eje alrededor de un trípode que va de la siguiente manera:

  1. Desfinanciamiento Público de la enseñanza superior pública. Como es el presente caso del poco presupuesto de la UES.
  2. Financiamiento Público de la enseñanza superior privada (subsidios del MEGATEC, UNICAES, ITCA – FEPADE).
  3. Financiamiento Privado de la enseñanza superior pública a través de la ley especial de asocio público privado.

El mal manejo de los recursos financieros.

En el segundo lugar el mal manejo de los limitados fondos asignados a la UES, relacionados a actos de corrupción según diferentes denuncias realizadas por actores de la propia comunidad universitaria. Es una plaga que cada día se expande e incrementa en toda la universidad, matándola poco a poco.

No basta solo que el Estado asigne un presupuesto miserable a la educación superior, sino que además parte de ese miserable presupuesto es despilfarrado por las autoridades universitarias, malgastando el dinero que se logra con el sudor de miles y miles de salvadoreños. También se aprovecha del proceso de nuevo ingreso a través de la venta excesiva del derecho a examen, para el ingreso del año 2020, fueron 29,775 examinados, de los cuales solo 5,671 aprobaron, es decir el 19.04%, porcentaje que ha disminuido con relación a los años 2019 y 2018, donde se obtuvieron los porcentajes de  aprobación del 49.80 y del 37.16% respectivamente.

El pago por el derecho a examinarse es de $10.00 por formulario, siendo esto un negocio, que por el tipo de ingreso son manejados a discreción por parte de las autoridades, sin mayor transparencia ya que no son fiscalizados por parte del Ministerio de Hacienda, al no ser fondos asignados en el presupuesto de la UES. Por otra parte dicho examen se convierte en un instrumento de exclusión, ya que buena parte de quienes no lo aprueban son jóvenes provenientes de familias pobres y de Institutos de la Educación Pública.

Instrumentalización proselitista de la UES.

Otros de los males crónicos que adolece el Alma Mater, es la instrumentalización en  función de intereses ajenos a la comunidad educativa y del pueblo salvadoreño, convirtiéndose en expresión de la política electoral podrida que se desarrollada dentro del aparato burgués. Dándose injerencia como históricamente ha sido por la cúpula del FMLN o como es el caso actualmente por adeptos a Nuevas Ideas siendo una extensión del gobierno Nayib Bukele, que claramente defienden en ambos casos interés neoliberales y que se orientan por profundizar la mercantilización de la educación al igual que el resto de partidos del aparato burgués.

Esta injerencia atenta contra la Autonomía que tanto esfuerzo y sangre les ha costado a los estudiantes y maestros comprometidos con una academia emancipadora del pueblo salvadoreño.

Atomización movimiento estudiantil

La historia nos ha demostrado que los cambios vienen desde abajo, y en la educación no es la excepción tanto las Reformas de Córdoba conquistadas para la Universidad de El Salvador, como la huelga que dio fin a la dictadura del General Maximiliano Martínez y el proceso revolucionario de a finales de la década de los 70 y toda la correspondiente de los 80 del siglo pasado, contaron como uno de los actores más protagónicos al movimiento estudiantil.

Actualmente la población estudiantil es más de 62 mil estudiantes, concentrándose la mayor parte en la facultad central. De estos son pocos los estudiantes que se encuentran organizados, y la gran mayoría de los que están, lo hacen en organizaciones lumpenizadas, disgregadas sin apoyo de la masa estudiantil, en frentes estudiantiles, que no tienen un programa político de la lucha estudiantil, además solo aparecen o toman protagonismo para las elecciones y cuando se integran los bachilleres de nuevo ingreso.

Lastimosamente en el país no existe un movimiento estudiantil unificado que luche y logre las reivindicaciones estudiantiles actuales más sentidas, poco a poco se fue perdiendo el papel social y político que jugaba la universidad unas décadas atrás, donde los universitarios junto a los estudiantes de secundaria definían las luchas que posteriormente se convertirían en victorias para sus demandas. Después de los acuerdos de paz el movimiento estudiantil ha venido cayendo en una crisis extrema, situación que se ha agravado con la virtualización de la formación académica, ante la pandemia, imposibilitando aún más la interacción entre estudiantes y la construcción de esfuerzos organizativos. Lo cual ha generado un acomodamiento, conformidad y falta de conciencia social, provocando que otros tomen decisiones sobre la educación, de acuerdo a intereses ajenos a los del estudiantado.

Los gobiernos de ARENA y del FMLN, a los largo de 3 décadas profundizaron el neoliberalismo en El Salvador, en la actualidad el gobierno de Nayib Bukele no es la excepción, ha demostrado su carácter servil al imperialismo y su disposición de aplicar el segundo Plan de Ajuste Estructural, que el Fondo Monetario Internacional desea imponernos, dando continuidad al proceso privatizador de los pocos servicios públicos que el débil Estado Salvadoreño aun brinda, como es el caso de la educación y la salud, derechos fundamentales para desarrollo de los pueblos.

Como Plataforma de la Clase Trabajadora reivindicamos a los “Mártires del 30 de julio de la Universidad de El Salvador”, como un ejemplo de heroísmo y acto consecuente por las defensa de las conquistas obtenidas por la implementación de las Reformas de Córdoba en la Alma Mater, en especial la Autonomía de la Academia Publica, en ese sentido hacemos un llamado a los sectores populares, clase trabajadora y la comunidad universitaria a defender y a luchar por una educación pública, gratuita y de calidad en función de los intereses y la emancipación de la clase trabajadora.

“Por el ejemplo combativo de los héroes y mártires del 30 julio”

“Por una academia publica comprometida con la Clase Trabajadora”

“Por la unidad estudiantil bajo un mismo programa de lucha”

“Por una educación pública, gratuita y de calidad”