El Salvador reaperturó su economía el 24 de agosto sin acuerdos políticos mínimos, que dieran un marco normativo para proteger al pueblo que tenía que regresar a sus labores o a aquellos que nunca pararon, pero hoy ven como el transporte público se reactiva y se convierte en el lugar más peligroso de su día a día para contagiarse. Desde aquí hemos señalado los graves errores que se han cometido en el manejo de la pandemia y hoy queremos dirigir la mirada a un problema que ya existía, pero que, con la excusa de la pandemia, se agudizo aún más y tiene graves consecuencias: El endeudamiento de nuestra precaria economía nacional.

Por Plataforma de la Clase Trabajadora.

La deuda un problema permanente 

La deuda del sector público no financiero cerró en 2019 en cifras en el orden de los $18,878.6 millones. Para el mes de julio de 2020 la deuda ha crecido hasta los $20,851.2 millones, es decir $1,972.6 millones, 10.5% más en solo 7 meses. Estas cifras representan un 83.1% del producto interno bruto nacional, dicho en otras palabras, de cada dólar, 0.83 ctvs. Se deben ya, aun antes de haber sido producidos.

No nos vamos a detener en esta ocasión en el análisis de los efectos que el galopante crecimiento de la deuda tiene no solo para la economía nacional sino para la calidad de vida de cada uno de los salvadoreños, pero si vale la pena recordar que, a este ritmo, estamos dejando endeudadas hasta la 3ª o 4ª generación después de la nuestra.

Llama poderosamente la atención que un gobierno que presume de tener e implementar “Nuevas ideas”, no sea capaz de financiar de manera diferente y creativa sus proyectos y el abordaje mismo de la pandemia. Y es que a todos los políticos les resulta tan fácil endeudarse con algo que no pagan ellos, sino el salvadoreño de a pie, sobretodo en un esquema tributario regresivo como el de El Salvador.

Un par de datos más. La deuda de corto plazo, es decir aquella que es fruto de la colocación de LETES (letras del tesoro) y CETES (certificados del tesoro), que vendrían a ser la tarjeta de crédito del gobierno, aumento un 46.5% solo en este año. De hecho, parte de esa deuda fue cancelada en junio 2020, gracias al a la emisión de bonos que el país hizo recientemente, por cierto, a las tasas de interés más altas que se recuerden. Dicho sea de paso, se dijo que esa emisión de bonos seria para inyectarle liquidez al fideicomiso para las mipymes, pero sirvió para abonarle a la tarjeta de crédito del gobierno que había hecho subir su saldo en ese rubro hasta un 97.6% (fueron cancelados en su totalidad los CETES por un monto de $483.6 millones en junio 2020).

El ajuste fiscal que se viene

¿Y que nos ofrece el panorama? Un país con un riesgo de inversión alto porque está colmado de deuda y que tendrá que salir a negociar acuerdos con los organismos financieros internacionales. Se dice que en este momento aún puede hacerlo de manera voluntaria pero que muy pronto tendrá que hacerlo de manera obligada pues las finanzas no dan para más. Todos recordamos lo que los acuerdos con el FMI implican: subir el IVA, despidos masivos para reducir el “gasto” en salarios, recorte de prestaciones y derechos adquiridos de la clase trabajadora y muchas medidas más que solo terminan de arruinar a los países (recordemos el caso de Grecia). Ya además el gobierno en su primer presupuesto ha dado líneas a las instituciones públicas de “eficientizar” buscando donde hacer recortes, fusionando instituciones públicas (despidos), fomentando el teletrabajo (perdida de prestaciones y aumento de la carga laboral) y algunas otras medidas.

Es por estas razones que, desde ya, la Plataforma de la Clase Trabajadora alza la voz para llamar a todos los sectores de nuestro país a organizarnos para defendernos de los ataques que se van a arreciar en los próximos meses. Si la pandemia nos arrebató casi 100 mil empleos (cada día ese número aumenta), el ajuste post-pandemia acabara con nuestro sustento y el de nuestros hijos.

Que podemos hacer como Clase Trabajadora

¿Qué podemos hacer? Lo primero es dejar de confiar en los políticos. No podemos olvidar la cantidad de casos de corrupción que se van destapando cada día en el gobierno actual, no podemos olvidar los casos de los gobiernos anteriores. Dejar de confiar en los políticos para confiar en nuestras propias fuerzas como clase trabajadora que produce la plusvalía.

Lo segundo es exigir al gobierno la moratoria del pago de la deuda. Desde la plataforma de la clase trabajadora exigimos una moratoria de 10 años al pago de la deuda y que ese dinero utilizado para pagar deuda sea redirigido a salud, educación y mipymes salvadoreñas. No olvidemos que solo para este año fueron presupuestados $1,102 millones solo para el pago del servicio de la deuda, es decir todos aquellos elementos como intereses, comisiones, seguros, etc., es decir más de mil millones de dólares que no disminuyen el capital de la deuda sino solo sus intereses anuales. Ese monto es mayor que el asignado a cualquier ministerio incluido Educación que tuvo una asignación de mil 39 millones de dólares para este año.

Querida clase trabajadora salvadoreña, cuanto se podría lograr en nuestras comunidades, con más de mil millones al año aunado a lo que se declare en moratoria del monto de capital de la deuda. Por supuesto que a esta medida hay que sumarle un combate verdadero, firme y decidido a la elusión y evasión fiscal que tanto daño hacen también a nuestra economía y que podría inyectar entre $1500 a $2000 millones más. Finalmente, que se cumpla la palabra empeñada por Nayib Bukele en cadena nacional de llevar a la justicia a toda la pandilla de aprovechados, ladrones y deshonestos que juegan con las necesidades de los salvadoreños apropiándose de los recursos que la clase trabajadora paga con su sudor y su sangre.

San Salvador 7 de septiembre de 2020.

¡Moratoria de la deuda ya!

¡No más deuda eterna para nuestros hijos!

¡Ante el ajuste fiscal, lucha obrera y popular!