Los republicanos en el Congreso han incorporado hoy (02/01/17) enmiendas a la Ley Nacional de Relaciones Laborales y la Ley del Trabajo Ferroviario, dirigidas a invalidar el derecho a organizar un sindicato. Esta legislación nacional de «derecho al trabajo» ha estado en la lista de deseos de la derecha y de los grandes negocios, y tiene como objetivo destruir la capacidad de los sindicatos para financiarse y luchar contra la agenda de la patronal. La legislación propuesta ataca la bolsa de empleo sindical y el derecho de los sindicatos a cobrar tarifas por representación.

Por: John Leslie

Estas leyes, con sus raíces en el Sur segregado de Jim Crow, se han extendido a 27 Estados. En cada Estado donde ha pasado el Right To Work (Derecho al Trabajo o RTW por sus siglas en inglés), los ingresos de los hogares de la clase obrera han caído y los sindicatos se han debilitado por el ataque a la base de cotizaciones y la bolsa de empleo sindical.

La semana pasada, los jefes de los sindicatos de construcción –carpinteros, obreros, plomeros, trabajadores del sector del metal– se reunieron con Trump para hablar sobre el gasto en infraestructura, exaltando su decisión de abandonar el Acuerdo de Asociación Trans-Pacífico. Anteriormente, el líder de la AFL-CIO, Rich Trumka, y el jefe de los Teamsters, Jimmy Hoffa, Jr., se habían reunido con el Presidente y expresado su voluntad de trabajar con él. Esperemos que después de reunirse con Trump, estos burócratas pueden recobrar su sentido común y luchar por los intereses de la gente trabajadora.

La campaña para el RTW comenzó en el sur, donde los reaccionarios jugaron con el miedo, argumentando que los sindicatos conducirían a la «mezcla de la raza y el comunismo». Catorce Estados aprobaron la legislación de RTW en 1947, el mismo año en que la ley del trabajo de esclavo, de Taft-Hartley, fue decretada por el Congreso. Una disposición de Taft-Hartley hizo legal que los Estados aprobaran las llamadas leyes de Derecho al Trabajo. En total, 27 Estados han aprobado esas leyes. El último Estado en el que pasó RTW es Kentucky, donde la nueva mayoría GOP aprobó la ley durante sus primeros días en el cargo.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca y las mayorías republicanas en ambas Cámaras del Congreso, el peligro de una Ley Nacional de Derecho al Trabajo es muy real. Trump, jugando de populista durante la campaña, habló de su apoyo a los trabajadores sindicalistas. Al mismo tiempo, estaba claro acerca de su apoyo a RTW. Cuarenta y tres por ciento de los sindicatos votaron por Trump.

«Tenemos un gran apoyo de los trabajadores [sindicalizados], de las personas que trabajan, de los verdaderos trabajadores, pero me encanta el derecho al trabajo», dijo Trump. «Me gusta más porque es inferior. Es mejor para la gente. Usted no está pagando los honorarios grandes a los sindicatos. Los sindicatos cobran grandes cuotas. Mucha gente no se da cuenta de que tiene que pagar muchos honorarios. Estoy hablando de los trabajadores. Tienen que pagar grandes honorarios al sindicato. Me gusta porque da mucha flexibilidad a la gente. Da una gran flexibilidad a las empresas».

Muchos demócratas han apoyado las disposiciones de RTW, especialmente el ex candidato a la vicepresidencia Tim Kaine, quien «apoyó la ley de derecho a trabajar de Virginia desde que se postuló como gobernador en 2005, y… esa posición no ha cambiado».

Lo que hace el RTW

El nombre mismo de «Right-To-Work» (derecho al trabajo) es engañoso, un truco lingüístico destinado a legitimar la ruptura de los sindicatos. Al situar la cuestión en términos de un derecho afirmativo, los patrones oscurecen la verdadera intención de la ley. Es un engaño muy parecido al uso por parte de la derecha del «derecho a la vida» para definir su oposición al derecho de la mujer a elegir. El escritor de derecha William Safire, elogió el uso común del término Derecho al Trabajo como una «victoria lingüística para la administración».

RTW de ninguna manera garantiza a nadie el derecho a un trabajo. Lo que la RTW dice es que los trabajadores tienen el derecho de trabajar en un centro de trabajo con representación sindical, pero sin tener que pagar ningún tipo de honorarios o cuotas al sindicato por esa representación. Por supuesto, la ley federal requiere que el sindicato represente a todos los trabajadores bajo su protección – incluso aquellos que se niegan a pagar cuotas. Esta disposición socava el poder del sindicato mediante la prohibición de las bolsas de empleo sindicales y la pérdida de los recursos financieros del sindicato.

Los Estados que han aprobado la legislación RTW tienen los beneficios y los salarios más bajos (en promedio $ 6,109 al año), que los Estados sin estas leyes. Los niveles de vida, medidos en términos de acceso a la educación[1], atención de la salud, mortalidad infantil, seguridad en el lugar de trabajo y pobreza, son más bajos en los Estados con RTW.

La aprobación de una ley nacional RTW sería la culminación de más de 30 años de una guerra unilateral de clase contra los trabajadores estadounidenses. Este frenesí destructor de sindicatos se puso en marcha con la destrucción de Reagan de la huelga de los controladores de tráfico aéreo de PATCO y ha continuado, mientras los sindicatos han sido empujados a la pared con demandas de concesiones.

¡Organizar la ofensiva!

La lucha contra el RTW debe ser una de las principales prioridades del movimiento obrero y de la izquierda en el próximo período. Nuestro objetivo no debe limitarse a detener esta legislación anti-obrera reaccionaria. En lugar de eso, deberíamos estar elaborando estrategias que hagan retroceder el RTW y construya el poder sindical en los lugares de trabajo y en la sociedad.

Tenemos que convertir la lucha defensiva contra los trabajadores y oprimidos en una ofensiva contra el sistema capitalista. La continua subordinación de los sindicatos a los demócratas solo ayuda a reforzar nuestras debilidades. Los líderes de la industria de la construcción que se reunieron recientemente con Trump, señalaron que ni una vez durante los dos mandatos de Obama se reunieron con líderes sindicales. Mientras Obama fue candidato, durante la campaña de 2008, había prometido encajar en «un par de zapatos cómodos y… caminar en esa línea de piquetes con usted…». Al principio del primer mandato de Obama, cuando los demócratas controlaban ambas cámaras del Congreso, fallaron en pasar cualquier legislación pro-laboral significativa. La prometida Ley de Elección Libre de Empleados fue olvidada. No podemos depender de tribunales capitalistas o políticos para defendernos. Es solo a través de la auto-organización independiente de los trabajadores que podemos prevalecer.

La movilización de masas, acciones de masa unificadas y la independencia política son elementos cruciales de una lucha. Mirando la lucha en Wisconsin contra la legislación anti-obrera presentada por Scott Walker, el movimiento obrero y sus aliados salieron a las calles y ocuparon el Capitolio desafiando las órdenes judiciales y la intimidación. El movimiento vaciló cuando fue desviado en campañas para los demócratas – algunos de ellos con pobres antecedentes sobre cuestiones laborales. Desde la aprobación de la ley de Wisconsin, la afiliación sindical en ese Estado ha caído en un 40%. Antes de la ley, alrededor de 8% de la fuerza de trabajo en Wisconsin eran miembros de un sindicato. Wisconsin ha perdido a más de 136.000 miembros del sindicato desde 2010.

El movimiento obrero debe tomar como referencia la reciente Marcha de Mujeres y las movilizaciones en solidaridad con los inmigrantes tras la prohibición musulmana racista de Trump. Ahora no es el momento para los negocios como siempre. Ahora es el momento de movilizar el poder de la clase obrera. La movilización de masas es solo un arma en nuestro arsenal. Huelgas y otras acciones laborales son necesarias. Esto incluye la preparación de los miembros del sindicato y sus partidarios para participar en una huelga general.

La huelga general es una táctica que rara vez se ha empleado en los EE.UU. La gran huelga del ferrocarril de 1877, que duró 45 días, incorporó a millones de trabajadores en cinco Estados. Pensilvania fue el centro de esa intensa actividad. Durante las huelgas de la década de 1930, la huelga general se utilizó en Minneapolis con los Teamsters y en San Francisco, cuando la huelga de la costa sobrepasó ese territorio. Probablemente la huelga general más famosa de los EEUU ocurrió en Seattle en 1919. La huelga de Seattle duró por 5 días y paralizó a 65.000 trabajadores. El comité de huelga general dirigió la ciudad de Seattle asegurándose de que los artículos esenciales como la leche para los niños fueran distribuidos. La acción de Seattle se convirtió de manera temporal en una situación de doble poder. La cuestión de la huelga general es un asunto serio para los revolucionarios, que requiere de la preparación dentro de los sindicatos y otras organizaciones de la clase obrera.

En la lucha contra Trump, debemos confiar solo en aliados honestos. Muy a menudo, los demócratas han tomado el dinero y el apoyo de los sindicatos solo para apuñalarlos luego por la espalda. El apoyo de Tim Kaine para RTW es un ejemplo. Otro es la alianza con el presidente del Senado demócrata NJ, Steve Sweeney, con el ataque del gobernador GOP [republicano] Chris Christie contra los empleados públicos de Nueva Jersey. Sweeney, un funcionario de la Unión Internacional de Trabajadores del Hierro, se ha enfrentado contra los maestros y trabajadores del Estado de una manera detestable. Con demasiada frecuencia, los sindicatos del sector privado se han alineado en contra de los sindicatos del sector público.

Es fundamental que exista solidaridad real, incluido el apoyo incondicional a las luchas de otros trabajadores. Nuestros sindicatos deben reavivarse con el tipo de espíritu que tenían nuestros predecesores cuando construyeron el CIO. Debemos construir sindicatos de lucha en lugar de arrastrarnos por migajas sobre la mesa de la patronal.

Texto original: https://resistancemarxistjournal.com/2017/02/02/gop-to-introduce-right-to-work-law-the-unions-need-to-fight-back-now/

Traducción: Amanda Aguilar.

[1] Gastan 32,5% menos por alumno.