El nombramiento del cardenal argentino Jorge Bergoglio como Papa Francisco I generó un gran impacto mundial que, evidentemente, repercutió con mucha fuerza en Argentina. La Iglesia logró un primer éxito al vender la imagen de una Papa “austero” y “sensible con los pobres”. 

 
 
 

 

En el siguiente artículo, extraído del periódico Avanzada Socialista del PSTU (A), se refiere a como el gobierno argentino de Cristina Kirchner cambió su posición: inicialmente, siguió la inercia de los enfrentamientos que mantenía con Bergoglio cuando éste era cardenal primado de la Iglesia en el país, luego pasó a reivindicarlo y a apoyarlo.
 
El Papa Bergoglio reivindica a la asesina de Malvinas 
 
Después de publicado el artículo, Francisco I realizó las siguientes declaraciones ante la muerte de la ex primera ministra británica Margareth Thatcher:
 
“Fue con tristeza que Su Santidad el Papa Francisco I supo de la muerte de Margareth Thatcher. Él recuerda con aprecio de los valores cristianos que estuvieron en la base de su compromiso para con el servicio público y la promoción de la libertad entre las familias de las naciones.”
 
Hablar de “valores cristianos” para reivindicar a quien, en la guerra de Malvinas, ordenó sin aviso el hundimiento del Crucero General Belgrano (ubicado fuera de la zona de exclusión definida en la época por Gran Bretaña), operación en la que murieron cerca de 300 jóvenes marinos argentinos, muestran qué significan para el Papa Bergoglio los “valores cristianos”.
 
En un país donde las heridas de la guerra de Malvinas aún están abiertas y donde el odio al imperialismo británico y a la Thatcher es mayoritario, las declaraciones del Papa cayeron muy mal y fueron criticadas incluso por sectores que lo habían apoyado, en un primer elemento de desgaste de su figura.
 
El Papa Francisco, por su parte, desnudó claramente con estas declaraciones su carácter de alguien que está al servicio del imperialismo y la contrarrevolución.
 
Panquecazo Kirchnerista
 
Ante la sorpresiva designación de Jorge Bergoglio como el nuevo Papa Francisco, una ola de desorientación y bronca atravesó las filas del Kirchnerismo. Mientras Cristina y su entorno guardaban prudencia ante la llegada del nuevo tsunami político, desde sus más alcahuetes seguidores en derechos humanos y allegados camporistas empezaron a oírse voces que atacaban la f gura del nuevo líder de la Iglesia Católica. La titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, decía: “Bergoglio representa a esa Iglesia que oscureció la historia del país”, y Hebe de Bonafini, de Asociación Madres de Plaza de Mayo también lo criticaba: “Sobre este Papa que nombraron ayer sólo tenemos para decir: ‘Amén”.
 
El periodista oficialista Horacio Verbitzky agregaba en el matutino Página/12: “Un sucedáneo de menor calidad, como el agua con harina que las madres indigentes usan para engañar el hambre de sus hijos”. Pero rápida de reflejos, Cristina vio el apoyo popular y esperanzas de cambio que invadían a la población católica del planeta, y especialmente en nuestro país. Y ahí el kirchnerismo se dio vuelta como un panqueque. Adaptándose a un primer encuentro con Francisco, la Presidenta lo felicitó por su nuevo nombramiento, acompañando el gesto conciliador con el mate criollo llevado como obsequio.
 
A partir de ahí, hasta los kirchneristas que llegaron a gritarle “genocida” en la Cámara de Diputados, pegaron el giro ordenado desde la presidencia: “Es una extraordinaria alegría para el pueblo argentino tener un papa argentino”….“hace sentir a la Casa Rosada orgullosa porque la azul y blanca está recorriendo el planeta”, elogiaba el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Gabriel Mariotto, vicegobernador de la Provincia de Buenos Aires, si bien admitió las “diferencias y matices” que signaron la relación entre el kirchnerismo y el nuevo Papa, lo llenó de elogios diciendo que tenía una “gran militancia y cosmovisión tercermundista y una cercanía al proyecto político de esta América latina”.
 
El diputado provincial Fernando “Chino” Navarro,  agregaba: “Yo me quedo con la opinión de Adolfo Pérez Esquivel, de Alicia de Oliveira, que son personas intachables, que dicen que Bergoglio tuvo una actitud, un compromiso y una conducta durante la dictadura que dista mucho de lo que se lo acusa”. Sería un error y una simplificación creer que el giro político de Cristina y sus sirvientes políticos es solo por la repentina popularidad adquirida por Bergoglio al asumir el pontificado y la necesidad de no enfrentarse con los sentimientos de la gente camino a las elecciones.
 
Junto con ello y aún más importante es que el discurso de reconciliación, opuesto a la confrontación con Francisco y la Iglesia responde a la necesidad de Cristina –y de todos los patrones de enfrentar su desgaste político ante los trabajadores y de poner paños fríos a la creciente bronca y rebelión popular por la trepada de los precios y contra el techo salarial y el ajuste que impone el gobierno. Justamente para eso es que se postulan Francisco y la Iglesia con su llamado a la “conciliación”.
 
El “diálogo” y el “bien” que predica la Iglesia
 
En su mensaje del Viernes Santo desde el Monte Palatino, el Papa Francisco destacó que “los cristianos deben responder al mal con el bien, tomando la Cruz”, y con el “diálogo” en lugar de la confrontación. ¿Pero qué significan el “bien” y el “diálogo” que nos propone el Papa Francisco? ¿Los planes de ajuste ordenados por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea, que están aplicando los gobiernos de todo el mundo para descargar la crisis sobre los trabajadores y sostener a los banqueros son el “mal”? Si es así, ¿qué propone la Iglesia para los pobres a los que Francisco dice defender? ¿Propone dejar de pagar las deudas y de sostener a los bancos y que los fondos de “rescate” vayan a garantizar trabajo, salarios y jubilaciones que alcance para vivir, seguro al desempleo, salud y educación para todos? Francisco no ha dicho nada de esto.
 
Hasta ahora la Iglesia Católica ha apoyado la política del ajuste en todo el mundo. Bergoglio en particular en la Argentina apoyó la “rebelión de los ricos” del campo en 2008, que exigían un ajuste aún más duro del que hoy aplica el gobierno kirchnerista.
 
Hasta hoy no ha dicho que cambia de posición. Por otra parte, como señalamos también en esta misma página, desde que llegó al pontificado Bergoglio ha ratificado la oposición a medidas a favor de sectores postergados y oprimidos como las mujeres, los homosexuales y otros.
 
¿Y qué significa el llamado al diálogo y a evitar la confrontación para el pueblo sirio que enfrenta armas en mano la dictadura genocida de Bashar al-Assad? ¿Qué significa para los palestinos desplazados de sus tierras y martirizados diariamente por las tropas sionistas?  ¿Qué significa para la juventud y los trabajadores españoles, italianos, portugueses, griegos, chipriotas y europeos en general que enfrentan a los corruptos gobiernos del ajuste con movilizaciones y huelgas generales? ¿Qué significa para los docentes y estatales que en estos días se ven obligados a salir al paro y movilizarse en todo el país para defender sus salarios?
 
Los trabajadores y el pueblo argentino no podemos olvidar que en 1982 otro Papa popular y carismático, Juan Pablo II, vino a predicarnos la paz y el diálogo para que dejáramos de luchar y aceptáramos la derrota a manos de los ingleses en las Malvinas. A los millones de trabajadores y luchadores populares católicos que hoy se ilusionan y entusiasman con la nueva orientación del Papa Francisco y la Iglesia hacia los “pobres” les recordamos, con todo respeto por sus creencias, que ese mismo discurso ha sido utilizado muchas veces por los representantes de la Iglesia para tratar de hacernos aceptar mansamente la política y los ajustes de los capitalistas y los gobiernos opresores.
 
Moyano aplica la orientación de la Iglesia
 
El diario La Nación publicó el 30 de marzo un artículo del periodista Carlos Pagni, bajo el título “Un mensaje directo de Bergoglio”. Allí dice: “…En esta Semana Santa hubo otro detalle significativo: la CGT de Hugo Moyano, sin un motivo explícito, lanzó una declaración llamada ‘Mensaje del Pescador’”, en la que se exaltan los valores promovidos por los prelados.
 
El texto de los gremialistas fue suscripto por un impersonal Consejo Directivo. Allí figuran estos párrafos:
 
• ‘El mensaje de Francisco interpela a gobernantes, empresarios, ciudadanos y dirigentes. «El odio, la envidia y la soberbia ensucian el alma», es una señal directa, es un mensaje para todos, un llamado a evitar la segregación del que piensa distinto, a evitar castigar a quien no acuerda, a reflexionar sobre nuestras propias conductas.’ (…)
 
• ‘Tenemos esperanza en que esta novedad espiritual sirva para inspirarnos en la búsqueda de un camino de diálogo. Esta CGT en ese anhelo nunca cerrará las puertas’. Sería un error pensar que esta declaración fue obra de la casualidad. Bergoglio privilegia a las organizaciones obreras como instrumentos de intervención en la política. Y en la CGT de Moyano militan sus amigos más cercanos.
 
Uno de ellos redactó la declaración. ¿Se puede afirmar, entonces, que el documento fue promovido por el Papa? No. ¿Hay que descartarlo? Tampoco. No sería extraño que en los próximos días esa CGT inicie una gestión concreta en la línea del pedido episcopal.
 
En cambio hay otra cosa que el propio Moyano, junto con Micheli, el líder de la CTA opositora y también vinculado a la Iglesia, se encargaron de descartar. A pesar de que en el país hay cientos de miles de trabajadores docentes y estatales haciendo paros y movilizaciones en contra del techo salarial del gobierno, estos líderes sindicales se negaron a lanzar un paro nacional u otra medida de apoyo efectiva a esa lucha.
 
Búsqueda del diálogo con el gobierno y negativa a apoyar las luchas de los trabajadores que enfrentan el techo salarial de Cristina. Esa es la orientación que aplican los sindicalistas argentinos más cercanos al Papa.
 
Posiciones del Vaticano en cuestiones clave
 
Esterilidad y fertilidad
 
Si vos trabajador/a tenés problemas de esterilidad o infertilidad, la Iglesia Católica rechaza absolutamente la ayuda de los avances tecnológicos y tratamientos basados en la Fertilización Asistida, como la inseminación artificial, fecundación in vitro y la transferencia de embriones[1]. La Iglesia rechaza estas técnicas de fecundación por considerarlas “contrarias a la moral ya que a su criterio intervienen la masturbación y la fecundación artificial”[2]. El papa Pío XII fue uno de los primeros en condenarlas por inmorales. El fuerte rechazo de la Iglesia Católica llevó a que algunos curas se negaran a bautizar niños nacidos mediante el uso de la reproducción asistida aduciendo que la Iglesia no admite que se administre este “sacramento” en estos casos[3].
 
Por eso se plantea como objetivo intervenir con leyes en el campo de la fecundación artificial, para contrarrestar la permisividad actual ante los reclamos democráticos y populares[4]. La Iglesia argentina a través del monseñor José Arancedo trata de boicotear la elaboración del nuevo Código Civil para que no se contemplen estos avances.
 
Homosexualidad
 
Si vos trabajador/a sos gay o lesbiana, o tenés compañeros y amigos que así se reconocen, la Iglesia Católica rechaza absolutamente esta realidad apoyándose en la “Sagrada Escritura” que los presenta como depravaciones graves. La tradición católica ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.”
 
Si bien hace un llamado a tener “compasión” y “no discriminar”, en los hechos los trata como seres humanos de segunda. “Las personas homosexuales están llamadas a la castidad”[5], pregona la Iglesia Católica, es decir que se abstenga de toda acción por la que puedan disfrutar o gozar un acto sexual. Tal el rechazo de la Iglesia Católica Argentina a la legalización del matrimonio igualitario.
 
Anticoncepción, aborto y planificación familiar
 
Para la Iglesia Católica no tenés que utilizar ningún tipo de dispositivo o elemento anticonceptivo, es decir, si querés disfrutar del sexo, tenés que arriesgarte naturalmente, y en caso de un embarazo no deseado y en condiciones económicas y sociales que te impedirían criar un hijo dignamente tampoco aprueba un aborto legal controlado y con una adecuada profilaxis. Es decir te obliga a recurrir, si disponés de algo de guita, al gran negocio de las clínicas particulares capitalistas, o a metodologías caseras que puedan llevar a la muerte como los miles de casos demostrados por las estadísticas de nuestro país. Para la Iglesia Católica “es un grave desorden moral toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fi n o como medio, hacer imposible la procreación”. Si querés prevenir un posible contagio de alguna enfermedad por relación sexual, recordá que para la doctrina católica, “el uso actual e indiscriminado de preservativos incentiva un estilo de vida sexual inmoral, promiscuo, irresponsable y banalizado, donde el cuerpo es usado como un fin en sí mismo y el compañero(a) es reducido(a) a un simple objeto de placer”. Es decir, a pesar del riesgo que podés correr, la Iglesia Católica condena su uso[6].
 
Educación sexual y religiosa
 
En nuestro país la Iglesia hizo lo imposible para boicotear la Ley 26.150, más conocida como “Programa Nacional de Educación Sexual Integral”, logrando que las escuelas privadas religiosas desarrollen sus propios programas de educación sexual[7].
 
Te podés imaginar que en tal educación se tratará de deslegitimar todo lo referente a la anticoncepción, al aborto y a la planificación familiar, como también a una discriminación abierta de la homosexualidad. Recientemente, alumnos de una escuela religiosa golpearon en una f esta en San Isidro a una pareja de jóvenes gay aduciendo a los gritos que en el país de Francisco no se quiere a los homosexuales. Son enormes los subsidios derivados por el nuestro Estado capitalista a las escuelas privadas religiosas católicas, que a su vez te cobran una cuota y complementos imposibles de soportar para los salarios promedios que se pagan en nuestro país.
 
La Iglesia Católica presionó siempre por imponer la educación religiosa en la escuela pública. En 1999, cuando la Legislatura porteña discutía la ley de Educación de la ciudad, Jorge Bergoglio planteó sus críticas a los proyectos que no contemplaban la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. “Dios es el único proscripto, el gran discriminado”, decía el nuevo Papa, Francisco[8].
 
Divorcio y adopción
 
Como trabajador/a, ya sea que tú mismo lo puedas vivir, o verlo en tus compañeros y amigos, la separación y/o divorcio son hechos reales. Luego de la Dictadura Militar, los reclamos populares lograron la vigencia de una Ley de Divorcio, una derrota para la Iglesia Católica Argentina a pesar de sus operaciones de todo tipo para impedirlo.
 
Ante el posible tratamiento en la actualidad de un nuevo Código Civil que contemplaría el “Divorcio exprés”, más ágil ante los numerosos casos que se presentan, como así también ampliar la legislación en todo lo referente al “Régimen de Adopciones”, la Iglesia Argentina comenzó a operar para boicotear todo proyecto progresivo. Así fue que el encargado de f jar posición de la Iglesia, Monseñor José Arancedo decía: “La familia fundada en el matrimonio entre un varón y una mujer, perdurable y estable, es el modo óptimo de crianza y de organización familiar y social”, a la vista, algo muy alejado de la realidad de los trabajadores. Desde ya  cabe mencionar su oposición intransigente a la adopción por parte de “Matrimonios igualitarios” ya concedidos.
 
Perdón y pedofilia
 
Como trabajador/a ávido de noticias, los medios locales televisivos y radiales te bombardearon en las últimas semanas con imágenes y dichos de Jorge Bergoglio, el nuevo Papa argentino. Entre sus primeras homilías a los miles de f eles católicos esperanzados de algo en la Plaza San Pedro, en el Vaticano, Francisco le decía al mundo: “Dios nunca se cansa de perdonarnos. El problema es que nosotros nos cansemos de pedirle perdón. No nos cansemos nunca. Él es el padre amoroso que siempre perdona, que tiene misericordia con todos nosotros”[9].
 
No nos queda claro si esta tendencia al perdón sería aplicable a las decenas de sacerdotes acusados de abuso de menores, como los curas Grassi y Storni, que siguen libres en nuestro país a pesar de haber sido declarados culpables, y ejerciendo sus hábitos como si no hubiese pasado nada. O los numerosos casos de los sacerdotes de Estados Unidos, por los cuales la iglesia del imperio debió entregar más de 600 millones de dólares a los abusados por estos curas, lo que derivó en escándalo y problemas financieros al Vaticano.
 
O para los integrantes corruptos de la cúpula de la Iglesia Católica como en el caso del Banco Ambrosiano y la acumulación de riquezas. O el perdón en nuestro país para los represores y torturadores acusados de delitos de lesa humanidad, que recibían la comunión diaria de la Iglesia Católica durante la Dictadura Millitar. O el perdón para el patrón que asiste junto con vos a la misma misa, si sos creyente, pero en la semana te explota y maltrata con condiciones laborales indignas y salarios miserables, mientras que sus bolsillos se llenan con dólares “blue”.
 
Sueldos eclesiásticos
 
Una vez asumido Jorge Bergoglio como Francisco, todos los medios burgueses se encargaron de resaltar el “marketing” que la Iglesia Católica hacía sobre la figura de humildad del nuevo Papa argentino. Así nos mostraron sus viejos zapatos, distintos a los lujosos de su antecesor Benedicto XVI, su nuevo sillón papal en cuero blanco más sobrio que el fabricado en oro y usado por el anterior Papa, su hospedaje mucho más sencillo que el utilizado anteriormente por los líderes de la Iglesia, en general, una imagen a semejanza de San Francisco de Asís, un santo católico relacionado con la pobreza.
 
Lo que nos gustaría saber a los trabajadores es si Bergoglio, dentro de su presentación de humildad, explicará qué hará con el salario que como cardenal recibe del Estado Argentino, igual al 80% de un sueldo de un Juez de Primera Instancia, actualmente de $23.246 más años de antigüedad y título, o sea unos 35 mil pesos a 40 mil pesos aproximadamente[10]. Todo en el marco de decretos vigentes de la época de las dictaduras militares para financiamiento de la Iglesia Católica.
 
Desde el PSTU nos preguntamos si impulsará una revisión de los salarios de los obispos y cardenales que dejó acá en Argentina adecuados a los votos de pobreza que pregona y auspiciará un aumento salarial para los trabajadores acorde a sus necesidades.


[1] Punto II. Intervenciones sobre la procreación humana, AAS 80 (1987), nº 5». Santa Sede, Vaticano.
[2] Escobar Fornos, Ivan. Derecho a la reproducción humana. IX. La iglesia católica
[3] La voz de Galicia. «Un cura rechazó bautizar a una niña al creerla engendrada «in vitro»».  8 de mayo de 2012.
[4] Familia y vida: declaración de Buenos Aires 1999, Punto 8 de Recomendaciones». Pontificio Consejo de la familia, Vaticano.
[5] Encíclica Humanae vitae del Papa Pablo VI. núm. 14.
[6] Iglesia Católica  (2000). Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. pp. N. 499.
[7] Diario La Nación  30072009   Declaraciones del arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer.
[8] Diario Clarín, 25/03/2013
[9] Diario Página/12  17032013
[10] Ambito Financiero  1132013.