Mié Ago 10, 2022
10 agosto, 2022

Ecuador | Ante la represión del gobierno a la movilización de la CONAIE, los trabajadores y el pueblo pobre

Nosotros, la Corriente Socialista de los Trabajadores (CST), sección mexicana simpatizante de la Liga Internacional de los Trabajadores – Cuarta Internacional (LIT-CI), ante los acontecimientos que se desarrollan actualmente en la hermana república del Ecuador, queremos expresar lo siguiente:

Desde el lunes 13 del mes presente, el pueblo ecuatoriano nuevamente sale a las calles. Ante un escenario de barbarie generalizado a nivel mundial –agudizado por la guerra de invasión del régimen ruso al pueblo ucraniano, la pandemia Covid-19 y la crisis ambiental- no es sorpresa que el hartazgo social desemboque en otra ola de protestas y estallidos sociales. El costo de la vida para los pobres y la clase trabajadora pesa cada vez y somos nosotros quienes cargamos con las consecuencias del sistema capitalista y sus gobiernos burgueses. El saqueo de los recursos naturales amenaza no sólo la existencia de las comunidades indígenas o no indígenas, sino que también atenta contra la naturaleza.

ECUADOR: Entre el repetir de la historia o dar un salto

La República del Ecuador, país petrolero, minero y agrícola del centro occidental de Sudamérica, nuevamente está en la mira, tanto de los pueblos como de los gobernantes y empresarios de la región. Y no es para menos.

En 2019 la región vivió un proceso de movilizaciones y protestas que amenazaron con subvertir el orden político, al punto de cuestionar al poder político en varios países: Chile, Colombia y Ecuador fueron protagonistas de estos procesos.

Si bien los gobiernos de dichos países lograron sortear la situación y no perder el poder, lo hicieron con un tremendo desgaste en su prestigio político que les pasó factura, con la derrota del candidato de Piñera en Chile (2021) y del candidato del Uribismo en Colombia (2022).

En Ecuador, ese desgaste se vio influenciado por la experiencia de 10 años con el gobierno “progresista” de Correa y de su sucesor, Lenin Moreno, quien traicionó a sus bases al pasarse directamente al modelo neoliberal, por lo que las masas buscaron una alternativa diferente a las “progresistas” existentes y, engañadas y hastiadas, votaron por Lasso (2021).

Sin embargo, a un año de gestión, las demandas que provocaron la movilización del 2019 no han sido resueltas.

Las recientes movilizaciones en Ecuador, protagonizadas principalmente por los indígenas trabajadores agrícolas y campesinos, agrupados en la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), y que está en pleno desarrollo (ver artículos del 9[1] y 17[2] de junio de la LITCI), están planteando nuevamente la pregunta de ¿hacia dónde va Ecuador y cuál es la salida?

Estas preguntas tienen relevancia en un contexto donde el gobierno del banquero Guillermo Lasso se debate entre otorgar concesiones que ni la crisis ni la burguesía está dispuesta a dar, y mantener la gobernabilidad declarando el estado de excepción y reprimiendo en las provincias movilizadas, así como la disyuntiva de la dirigencia de la CONAIE de necesitar responder a las demanda de sus bases y su visión reformista de conseguir reivindicaciones sin cuestionar las bases estructurales que generan los problemas sociales padecidos, es decir, la sociedad capitalista y el poder político que lo sustenta.

Mientras el gobierno decreta estado de excepción en Pichincha (Quito), Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Imbabura y Pastaza, y reprime a los manifestantes localmente e intentando impedir que lleguen a Quito, provocando hasta ahora 5 muertos, los enfrentamientos crecen en número y magnitud, así como la inacción de los cuerpos de seguridad del Estado en su mandato de impedir y reprimir la movilización.

La historia del Ecuador está primada por la inestabilidad en los gobiernos, especialmente provocada por los conflictos sociales de los últimos 20 años que han depuesto al menos a 3 presidentes y puesto en jaque a otros más, donde la CONAIE ha jugado un papel relevante, por su peso social, pero limitante, en cuanto a la corta visión de los objetivos planteados. Entonces, cada movilización y protesta de alcance nacional pone en cuestión el grado o profundidad de las movilizaciones y la capacidad del gobierno de sortearlas y salir airoso en su aplacamiento.

No es diferente en este caso y nosotros, convencidos de que las demandas sociales y económicas planteadas en los 10 puntos de la CONAIE no se pueden resolver de manera definitiva sin un cambio en el sistema económico capitalista y el Estado que lo reproduce y su gobierno que lo sustenta, vemos la necesidad de apuntar al desarrollo de la movilización, unificándola desde los diferentes gremios, sindicatos y organizaciones sociales que agrupen a los trabajadores del campo y la ciudad, agrícolas, industriales y de servicios, con los demás sectores oprimidos y empobrecidos de la población (indígenas, negros, feministas, estudiantes, LGTBI, etc).

Pero también es indispensable rodearla de solidaridad internacional.

El desenlace de esta lucha, a favor del pueblo oprimido, pobre y explotado, puede incidir directamente en el continente americano, en los países con alta incidencia indígena, como Centroamérica y México. Pero particularmente en la región andina; ya que Ecuador está flanqueado por países cuyos gobiernos se dicen progresistas, pero que han demostrado su vocación de mantener el estatus quo al ralentizar o desviar los cambios profundos que demandan los trabajadores y el pueblo. Un triunfo en Ecuador puede catapultar las demandas populares desde las bases en estos países, y si dicho triunfo se expresa directamente en una revolución social que instaure en el poder a las organizaciones en lucha, controladas democráticamente por sus bases, puede ser un ejemplo a seguir para desenmascarar a los gobiernos de Boric (Chile), Castillo (Perú), Arce (Bolivia), Petro (Colombia) y Maduro (Venezuela), quienes promueven en el discurso un cambio (el último, hasta se declara “socialista”) pero, en la práctica, aspiran a maquillar al Estado, dejando intactos los privilegios de la burguesía explotadora, nacional y/o extranjera.

Los “Progresistas” mexicanos miran para otro lado…

Acá en México, existe un gobierno que se dice progresista, pero que no se ha pronunciado respecto a esta lucha que ya pasa de una semana. AMLO, a pesar de que en sus declaraciones diarias en las “mañaneras” habla de lo divino y de lo profano, ha hecho mutis de este candente problema, que refleja situaciones que viven los indígenas, campesinos y trabajadores rurales mexicanos, así como los trabajadores y pueblo pobre en general. Su silencio es una muestra escandalosa de que no quiere tocar temas cuya responsabilidad de solución apunta directamente a él.

Igualmente, ni el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), ni el Congreso Nacional Indígena, de donde son miembros, se han pronunciado respecto a la problemática indígena y de otros pueblos ancestrales como los negros de la costa norte del Ecuador, ambos activos en la lucha actual. Esto es particularmente grave, pues supone un desinterés o desconocimiento de los ataques que las multinacionales agrícolas, petroleras y mineras vienen acometiendo contra sus territorios, despojándolos de sus tierras o causando daños ambientales difíciles de reparar; igualmente supone un desprecio o desconocimiento de los ataques a la calidad de vida que está sufriendo la población en general ecuatoriana, pobre y oprimida, particularmente los trabajadores del campo y la ciudad, producto de un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre, como lo es el capitalismo, sin importar el corte ideológico del gobierno de turno que lo administre. Pues las barbas del vecino país están ardiendo y el combustible es el mismo que se está regando en toda la geografía mexicana: el capitalismo depredador, opresor y destructor del ambiente.

La CONAIE prepara el fracaso de la movilización

Hasta ahora, Leónidas Iza y la CONAIE mantienen su demanda de 10 puntos, sin atender el clamor en las calles de exigir la salida de Lasso del gobierno. Al igual que en sus acciones pasadas, la CONAIE no se plantea resolver las necesidades de los sectores en lucha de manera definitiva, es decir, superando al capitalismo mediante una revolución social. Tomando en cuenta que no es una organización nueva, sino que tiene experiencia y protagonismo en la lucha del pueblo en los últimos 22 años, es criminal que no prepare a los indígenas y demás sectores populares que los ven como una dirección válida para la lucha para enfrentar la represión, ganarse a la tropa de las FFAA, impulsar la organización y coordinación democrática de los demás sectores sociales, especialmente los trabajadores del campo y la ciudad, para plantear como objetivo de la lucha la salida del gobierno de Lasso y su sustitución por otro surgido al calor de la lucha, de las organizaciones sociales representadas en la misma.

¿Cuál es la salida?

Sin atribuirnos roles de consejeros, pero preocupados por la amenaza de repetirse la historia reciente sin solución, creemos que los luchadores revolucionarios del Ecuador deberían reflexionar sobre sus experiencias pasadas y, en general, la de todos los pueblos que se han lanzado a la lucha contra los ataques de los gobiernos capitalistas, disfrazados o no, para no repetir los fracasos y aplicar las lecciones aprendidas de sus triunfos.

De manera más específica, es importante exigir a los dirigentes de las diferentes organizaciones, especialmente de trabajadores, como la Federación Unitaria de Trabajadores (FUT), las acciones concretas para lograr la movilización y unificación de las luchas. Las organizaciones deberían realizar asambleas para informar, debatir y votar acciones destinadas a unificar y fortalecer la movilización y lucha. Incorporar demandas específicas de cada organización a las planteadas por la CONAIE y, sobre todo, debatir y plantear la salida de Lasso del gobierno, sustituyéndolo por un gobierno de las organizaciones de trabajadores, campesinos,  indígenas y demás sectores oprimidos y empobrecidos, como única medida eficaz para empezar a reconstruir al país y solventar las demandas sociales y económicas sobre bases nuevas, donde el afán de lucro y la explotación del trabajo asalariado den paso a la organización y planificación colectiva y democrática de la sociedad.

Las asambleas deben informarse, debatir y votar comisiones que se encarguen de participar en las movilizaciones de Quito, así como las de logística para garantizar el transporte, alimentos, hidratación y demás necesidades de los movilizados y sus familias. Adicionalmente, deben nombrar comisiones de propaganda, que ayuden a promover y difundir las demandas y combatir la desinformación promovida desde el gobierno y los sectores burgueses.

Por último, las movilizaciones pasadas, tanto del país como de Chile y Colombia, así como la actual represión, obligan a plantear la necesidad de constituir las autodefensas de las luchas, subordinadas a sus organizaciones y destinadas a contener los intentos de detener la movilización, de presar a sus miembros y dirigentes y evitar más muertos y heridos. Paralelo a ello es importante iniciar e intensificar un llamado a las Fuerzas Armadas y la policia a no reprimir al pueblo, legítimamente movilizado por causas justas que también les atañe, especialmente a la tropa, hija de las poblaciones oprimidas y explotadas del campo y la ciudad. Al contrario de reprimir, es importante sumarlas a la movilización.

La salida de Lasso pasa por la organización democrática y unificada de los trabajadores, indígenas y demás pueblo pobre y oprimido, así como de neutralizar y ganar a la tropa de las FFAA y sectores policiales.

En la CST nos solidarizamos con las demandas de las masas en lucha y exigimos la salida del gobierno de Lasso, los banqueros y los empresarios. Es imprescindible rodear de solidaridad internacional a los trabajadores y los pueblos para seguir impulsando la movilización hasta ver caer al gobierno. Así mismo, insistimos en fortalecer la autoorganización de los pueblos indígenas en unidad con la clase trabajadora y el pueblo pobre.  La clase obrera debe ponerse también al frente de las movilizaciones y paralizar las industrias para golpear directamente a la economía de los grandes capitales.

¡POR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES, INDÍGENAS Y DEMÁS PUEBLO POBRE Y OPRIMIDO PARA HACER FRENTE A LA EMBESTIDA CAPITALISTA!

¡UNIFICAR LA LUCHA DE MANERA DEMOCRÁTICA!

¡FORTALECER LA MOVILIZACIÓN EN QUITO!

¡Alto a la represión contra el pueblo ecuatoriano que lucha!

¡ABAJO EL GOBIERNO DE LASSO!

¡POR UN GOBIERNO DE LOS TRABAJADORES Y PUEBLO OPRIMIDO Y POBRE!

Notas:

[1]     https://litci.org/es/ecuador-se-debate-entre-la-crisis-social-el-caos-politico-la-violencia-y-la-reaccion-popular/

 

[2]     https://litci.org/es/ecuador-las-masas-vuelven-a-las-calles-ahora-contra-el-banquero-lasso/

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