Las coaliciones de los partidos de la llamada izquierda brasileña con los partidos burgueses ya se tornaron algo común. En estas elecciones municipales, el PT está aliado con el PMDB en 1260 municipios. Como si no bastase, compone coaliciones con el PSDB en 734 municipios y con el DEM en 723.

Por Bernardo Cerdeira

Cabe la pregunta obvia ¿esos partidos no fueron los principales articuladores del supuesto “golpe” que llevó a Michel Temer al poder? Entonces ¿cómo las víctimas del golpe, al día siguiente, caminaron de la mano con los reaccionarios (única cosa de la que no tenemos duda) golpistas?

La explicación obvia es que prevalece en el PT la estrategia de alianza con partidos burgueses para gobernar. Si no ¿cómo Temer pudo haber llegado a la vicepresidencia? Las coaliciones para estos comicios muestran que la alianza con la burguesía está en el propio ADN del PT.

Esa alianza se rompió momentáneamente en relación con el gobierno, pero no hay ninguna fractura entre los supuestos golpistas y las supuestas víctimas. En todo momento el PT vuelve a buscar nuevas conciliaciones y acuerdos e intentará gobernar de nuevo con los partidos de derecha. Los golpistas de hoy son los aliados de mañana.

ADN oportunista

Esta estrategia oportunista de alianzas permanentes con partidos burgueses no es exclusiva del PT. Es practicada hace mucho, por ejemplo, por el PCdoB, coherente con su tradición estalinista.

La política mundial y sistemática de alianzas de los partidos obreros oportunistas con partidos burgueses fue impulsada por Stalin en la década de 1930. Fue propuesta con el nombre de Frente Popular y votada como una orientación mundial para los partidos comunistas en el VII Congreso de la Internacional Comunista en 1935.

A partir de ahí, todos los partidos de izquierda oportunista aplican esa estrategia con diferentes nombres y justificaciones. Al principio defienden las alianzas con el argumento de la necesidad de “unir a las fuerzas progresistas”, “enfrentar a la derecha”, entre otra jerga de ese tipo.

Es difícil explicar, entonces, que PMDB, PSDB y DEM sean fuerzas progresistas. Al fin de cuentas, prevalece apenas la necesidad de llegar al poder y controlar parte del aparato del estado burgués para beneficiarse de él.

PSOL: repitiendo los pasos del PT

Si las alianzas con la burguesía son algo antiguo y que llevó al desastre de esos 13 años de gobiernos del PT/PMDB/PP/PSD, la novedad está en los nuevos actores que ingresan al escenario de esa farsa.

El PSOL surgió como un partido de oposición al gobierno Lula, pretendiendo ser una alternativa de izquierda radical y socialista. Pero al no tener principios clasistas dejó de ser oposición y pasó a integrar la base de sustentación del gobierno Dilma y, recientemente, del frente contra el “golpe”.

En el artículo anterior de OS 523, alertábamos que “el único principio  (…) del PSOL en las elecciones es el mismo que fue adoptado por el PT (…): obtener el mayor número de votos posibles y elegir el mayor número de diputados y puestos ejecutivos para dirigir el Estado burgués”.

Ahora, eso se confirma plenamente. En estas elecciones municipales, de las 589 candidaturas del PSOL, llama la atención que 61 de ellas sean coaliciones con el PT y 39 con el PCdoB, partidos que hasta hace poco estaban en el gobierno el cual supuestamente el PSOL se colocaba como oposición.

En 43 municipios, el PSOL está aliado con el PSB, el partido burgués del fallecido candidato a presidente Eduardo Campos. Pero lo que es más escandaloso es que en 28 municipios el PSOL tiene coaliciones con el DEM, en 28 con PP, en 27 con el PMDB y en 21 con PSDB, según datos del TSE.

Se puede argumentar que son municipios pequeños, fuera del control de la dirección nacional. Pero en realidad es una disculpa que no se sustenta. Si la dirección del PSOL considerase que esas alianzas con partidos burgueses fuesen inaceptables, ya habría expulsado a esas decenas de candidatos.

Por otro lado, no es verdad que el problema se limita a coaliciones en municipios secundarios. En Belén, Edmilson, candidato del PSOL a alcalde, está aliado con un latifundista del PDT, otro partido burgués.

En realidad, esa política tiene origen en la propia orientación del Directorio Nacional del PSOL que votó “presentar al partido como polo aglutinador de todos los electores progresistas del país”. El argumento es el mismo del PT para justificar todo tipo de alianzas con los partidos burgueses.

Como diría Marx, la historia se repite como farsa. Si el PSOL ganara intendencias, lo que es muy posible, conformará gobiernos burgueses como los del PT, que tendrán como propósito administrar la crisis del capitalismo.

Pero lo peor es que el PSOL cumple un papel totalmente retrógrado al conducir a millares de activistas que rompieron con el PT de nuevo al camino de alianzas con la burguesía.

Las pequeñas organizaciones de izquierda que, entusiasmadas con ese crecimiento electoral, en lugar de denunciar esta traición, son benevolentes con su política oportunista, corren el peligro de tener el mismo destino de la izquierda del PT: ser absorbidas por la marea oportunista y después ser barridas cuando la clase trabajadora haga su experiencia.

Traducción: Cristian González