Con la disolución del parlamento, vamos a nuevas elecciones legislativas en enero. El contenido de estas elecciones es un referendo al gobierno de António Costa. A los trabajadores interesa saber que este no es su gobierno.

Por: Em Luta, Portugal

Costa estaba en su segundo mandato como primer ministro del más largo gobierno de minoría parlamentaria. El PS debe este récord a sus aliados de izquierda, que lo sostuvieron en el gobierno en siete presupuestos. En este presupuesto para 2022 no llegaron a un acuerdo, teniendo como divisor de aguas la exigencia de que se revean las leyes laborales gravosas.

Costa no cedió, no porque no pudiese sino sí porque entre sus frágiles aliados de izquierda y los aliados europeos prefirió a los segundos. Además de que tendría que abdicar de una parte importante de su proyecto de país sin garantía de tener un gobierno estable en el próximo período. No podemos olvidar que fue el propio PS el que implementó la caducidad de la contratación colectiva. Más vale ir a votación e intentar una “mayoría reforzada”, como dijo Costa, que ceder en la negociación con acuerdos que no garantizarían la mantención del gobierno.

¿Era este un presupuesto peor que los otros?

En un país que se tornó un país de salarios mínimos, rever las leyes laborales garantizando más estabilidad, derechos y salarios es fundamental. El presupuesto de Costa no contenía el viraje necesario para combatir esta realidad, como el aumento general de salarios, la prohibición de despidos, la inversión real en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y en los servicios públicos, la revocación de la ley de rentas, la apuesta en empleos para el clima y la revisión de proyectos de infraestructura que atacan el medio ambiente.

Por el contrario, el presupuesto de Costa no solo no atendía las necesidades como aumentaba la dependencia del país frente a la Unión Europea. No obstante, es importante que se diga que, en esencia, Costa se mantuvo coherente con las políticas que vino implementando en los últimos años. Y por eso, hasta hoy no revió las leyes laborales de la Troika, y durante su gobierno aprobó medidas que deterioran las condiciones ambientales del país, como autorizar la extracción de litio y aumentar las áreas de eucaliptos.

Costa no quiere un gobierno que responda a las necesidades de los de abajo. Costa gobierna para los de arriba, y así pretender mantenerse.

El ejemplo español

En el Estado español se llegó a un acuerdo que, aparentemente, prevé la revisión de las leyes laborales aprobadas por el gobierno Rajoy en 2012, una legislación que fue introducida más o menos simultáneamente con las medidas de las leyes laborales que en Portugal llegaron con la troika.

En el Estado español existe un gobierno de coalición entre el PSOE y las Unidas Podemos. Este acuerdo fue la coronación de la integración del Podemos en el régimen. El partido que surgió tras las grandes luchas de los Indignados consiguió absorber, durante un período, las expectativas de cambio que florecían en el Estado español. Pero no fue preciso mucho tiempo para que se viese que el proyecto de radicalización de la democracia que Pablo Iglesias agitaba no traería los cambios reales que los trabajadores y la juventud precisaban. El actual gobierno de coalición no es, por eso, fruto de una conquista política que partiese de las necesidades de la clase trabajadora, sino sí de la integración de la ahora Unidas Podemos al sistema.

El acuerdo hecho para rever las leyes laborales tampoco garantiza mucha cosa, solo indica que el “gobierno está comprometido con la revocación de la reforma laboral de 2012, en los términos que establece el acuerdo de coalición y el Plan de Recuperación enviado a la Comisión Europea”. Y abre puertas para “construir un nuevo modelo de relaciones laborales”, acompañando la modernización de la economía, “gracias a los fondos europeos”. Con frases genéricas, donde la práctica no se compromete con mucho, el gobierno español deja abierta la posibilidad de un nuevo modelo de relaciones laborales que acompañe la modernización de la economía. Dará con una mano para sacar con la otra.

En Portugal, Costa aún no optó por esta vía, a pesar de que el Bloco de Esquerda (BE) se ofreció para un acuerdo por escrito. El primer ministro prefirió arriesgar conquistar más peso político para conseguir un acuerdo de gobierno más sólido y más favorable al PS.

Gira el disco y toca lo mismo

El presidente Marcelo Rebelo de Sousa cumplió su promesa y disolvió el parlamento. Las elecciones legislativas ocurrirán el 30 de enero y ya están todos en campaña.

Para el PS es evidente que lo que interesa es mantenerse en primer lugar y, a partir de ahí, buscar aliados que posibiliten, quien sabe, un acuerdo de gobierno estable para cuatro años. Ni siquiera promete mejoras, pero sí la continuidad de las políticas que tuvieron hasta aquí.

La izquierda parlamentaria, aunque haya rechazado este presupuesto, no se cierra completamente a una nueva Geringonça. El BE va más lejos y se muestra disponible para un acuerdo más sólido de gobierno, mostrando que, lejos de haber sacado conclusiones del período de la Geringonça, quiere dar continuidad a las alianzas con el PS.

La derecha tradicional no se muestra preparada para salir de la crisis en que está. El CDS, entre la Iniciativa Liberal, el Chega y sus problemas internos, no ha conseguido conquistar espacio y puede estar en una crisis terminal. El PSD aún no tiene una alternativa consolidada frente a lo que fue el gobierno del PS, de muchas concesiones a los ricos y de continuidad del proyecto estratégico de país del PSD/PS. De la derecha tradicional, los trabajadores nada pueden esperar que mejore el país, sino solo un gobierno al servicio de los ricos y que colocará la cuenta de la crisis pandémica aún más sobre las espaldas de quien trabaja.

El Chega puede salir fortalecido de estas elecciones, pero presenta un programa racista y xenófobo, en particular contra las comunidades gitanas, pero también contra todos los jóvenes negros que osan levantar la voz contra su opresión, contra las mujeres que luchan por sus derechos, contra los refugiados que luchan por su vida en otro lugar. Y con su discurso de odio visa disimular la esencia de su programa: un proyecto contra los derechos de todos los trabajadores en Portugal, que ataca los derechos sindicales, pretende precarizar aún más las relaciones laborales y el acceso a la habitación, y tiene como proyecto privatizar la salud y la educación, lo que solo favorece a los más ricos.

La respuesta a la amenaza de la derecha es construir una real alternativa al PS

Frente a la amenaza de crecimiento electoral del Chega, Costa aumenta el chantaje a la izquierda parlamentaria, que cede al discurso de que es preciso la unidad de los “sectores democráticos” contra el ascenso de la extrema derecha.

El hecho es que el discurso reaccionario del Chega crece entre la población porque esta no ve alternativa frente a lo que está ahí, harta del proyecto de país que el PS y PSD han implementado y que el BE y el Partido Comunista Portugués (PCP) pasaron a sostener en el parlamento en los últimos seis años.

Impedir el crecimiento de la extrema derecha es mostrar un proyecto alternativo al del gobierno actual, y también al de la derecha. Es mostrar a la clase trabajadora que hay salidas, sin ser la precariedad y los bajos salarios. Es mostrar a los sectores más pauperizados de la sociedad una alternativa frente al proyecto de ciudad de los ricos. Es apostar en la movilización de los trabajadores, de los sectores oprimidos y explotados, y no confiar en la negociación vía parlamento, de donde hasta hoy nunca conquistamos cambios reales.

Es preciso construir la movilización independiente y unitaria y desarrollar la confianza de que, juntos, los trabajadores pueden presentar una salida alternativa al país que no sea la sumisión al proyecto europeo. Por eso, es preciso trabajar la idea de que, al contrario de un gobierno en alianza con los ricos, precisamos un gobierno de los trabajadores, los únicos que pueden construir un país independiente, con derechos, empleo y salarios y con una vida digna.

Artículo publicado en www.emluta.net, 22/11/2021.-
Traducción: Natalia Estrada.