Bolsonaro cortó por la mitad el auxilio de emergencia de R$ 600. Ahora pagará RS 300 hasta diciembre. Quiere transformar ese valor en la Renta Brasil, sustituta de la Bolsa Familia, a ser pago a partir de enero y solo a 20 de los 65 millones que hoy reciben el auxilio de emergencia.

Por: Redacción PSTU Brasil

Esa caída en el auxilio ocurre cuando el país sigue de mal en peor. El PIB tuvo una caída récord de 9,7% en el segundo trimestre. En el primero, fue revisado hacia abajo; no cayó solo 1,5% sino 2,5%, mostrando que la economía ya venía mal antes de la pandemia. Los números son los de una depresión económica.

A pesar del auxilio de emergencia, hubo una caída libre de 15,4% en la suma de lo que reciben los trabajadores. Es el resultado de despidos, rebaja de salarios y disminución de las “changas”. El desempleo, por su parte, alcanza a más de la mitad de la población en condiciones de trabajar y, según el IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística], continúa creciendo para todos y afectando más aún a negros, mujeres y jóvenes.

Medidas contra el desempleo, en defensa de la vida, de los salarios, de los derechos y de la renta

La disminución de la renta de emergencia, que ya era muy insuficiente, es apoyada por la mayoría de los capitalistas y del Congreso Nacional. Lo que Bolsonaro, capitalistas y Congreso defienden es sacar ese dinero de los trabajadores con registro de trabajo, de la clase media y de los pequeños propietarios, y de las privatizaciones. De la misma manera que imponen el desempleo, rebajan salarios y derechos.

Mientras los trabajadores de los Correos luchan contra el quite de derechos, la precarización y la privatización, el conjunto de los empleados públicos, formado mayoritariamente por trabajadores que reciben entre uno y cinco salarios mínimos, enfrentan la amenaza de una nueva reforma administrativa. Los marajás, por su parte, mantienen y aumentan privilegios, como la cúpula de las Fuerzas Armadas, los políticos y los jueces. O el propio Bolsonaro, que gana más de R$ 70.000, sin contar las granujadas; y la pregunta sin respuesta es: “¿Por qué Queiroz depositó R$ 89.000 en la cuenta de la primera dama, Michele Bolsonaro?

Para atacar la desigualdad, PT y PSOL no son solución

Nosotros del PSTU, defendemos que se mantenga el pago de los R$ 600 para los 65 millones mientras no haya empleo y no termine la pandemia. Decimos, incluso, que R$ 600 es muy poco y que el Brasil tiene dinero para garantizar mucho más que eso, basta sacar de los súper ricos, de los banqueros y de las multinacionales. Apenas 42 multimillonarios lucraron en la crisis todo lo que esos 65 millones ganaron en cuatro meses.

Con todo, el proyecto para nuestro país no es capitalismo con renta de R$ 600 para la mayoría. Eso ni siquiera disminuye la desigualdad. Para atacar la desigualdad, es preciso atacar de verdad a los súper ricos y la dominación de nuestro país por multinacionales, bancos y especuladores imperialistas.

Garantizar igualdad es garantizar pleno empleo con salario mínimo contemplado por el Dieese (hoy de R$ 4.420,11), universalizar el saneamiento básico y garantizar vivienda digna para todos. Es proporcionar salud y educación de calidad, públicas y gratuitas. Es defender las selvas y el medio ambiente, garantizando las reservas indígenas. Es garantizar reparación para negros y negras, títulos de propiedad de las tierras quilombolas, y fin de la violencia policial, del encarcelamiento en masa y del racismo.

Es acabar con el feminicidio, el lesbicidio y la xenofobia, poniendo fin al machismo y a la LGBTfobia. Es garantizar reforma agraria en el campo e incentivar el crédito al pequeño productor.

Todo eso es posible si enfrentamos a los menos de 1% que controlan la gran propiedad: la gran industria, los bancos, las grandes redes de comercio; si derrumbamos el modelo económico vigente en el Brasil.

El PT estuvo 14 años en el gobierno y la desigualdad nunca disminuyó. Nunca atacó a los súper ricos. Al contrario, atacó a los trabajadores con registro laboral, las jubilaciones y a la clase media. Su reformismo débil, como se ve, hasta un reaccionario a mano llena como Bolsonaro puede hacerlo.

Es preciso reducir la jornada de trabajo sin reducir los salarios, anular todas las privatizaciones y reestatizar las estatales privatizadas bajo control de los trabajadores; revocar las reformas de la Previsión y laboral; estatizar el sistema financiero y ponerlo bajo control de los trabajadores, acabar con la Ley de Responsabilidad Fiscal e instituir una de responsabilidad social que triplique las inversiones en salud y educación públicas.

Es preciso derrotar este gobierno de la muerte, del desempleo, de la guerra social contra los trabajadores; corrupto, autoritario y lacayo de Trump. Es preciso enfrentar igualmente las alternativas de derecha, como Maia, Doria, en fin, PSDB, DEM, PMDB y Cía.

Pero, es preciso decir también que el PT, PCdoB y PSOL no son solución, porque no se proponen enfrentar a los súper ricos. Por el contrario, se proponen gobernar en alianza con ellos, en este sistema capitalista.

Precisamos urgente de una alternativa socialista y revolucionaria que apunte hacia un nuevo modelo de sociedad y un gobierno socialista de los trabajadores, en el cual la clase trabajadora y el pueblo pobre gobiernen a través de consejos populares.

Artículo editorial publicado en www.pstu.org.br, 2/9/2020.-

Traducción: Natalia Estrada.