El pasado 25 de julio se conformó en Colombia una coordinadora nacional en la que confluyen varios procesos de organización alrededor de las luchas sindicales y populares que en varias regiones del país han construido procesos organizativos centrados en la solidaridad con las luchas. Este es un proceso importante que los trabajadores han venido construyendo ante la política traidora de la burocracia sindical que controla todas las centrales sindicales del país, que ahora, con la conformación de la Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular adquiere organización y presencia nacional. A continuación publicamos su declaración.

Declaración de la Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular

Solidaridad con los trabajadores y los pueblos que luchan en el mundo

Entre siete y ocho millones de explotados mueren al año de hambre y enfermedades asociadas a la falta de alimentación. Son más de 21.000 por día en el mundo. Doscientos sesenta millones de pobres sin nación, como migrantes, recorren la tierra buscando un techo, un trabajo, un lugar donde sobrevivir, un abrigo. Son ya verdaderos nuevos pueblos nómades. Hondureños, salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, venezolanos, ecuatorianos, desheredados todos de las nacionalidades latinoamericanas transitan como parias de país en país buscando mejores condiciones de vida. Otros más, intentan romper los muros y eludir a los asesinos, para llegar al que les han sembrado en los anhelos con la mentira del “sueño americano”, ése que oculta el fango que se traga al pueblo de los Estados Unidos y de toda la América del norte.

Es ese mismo embuste el que hoy se derrumba. También la clase obrera norteamericana viene despertando en lucha contra la lacra imperialista y ese 1% de supermillonarios, incluidos los yanquis, que tratan como esclavos a quienes les entrega su mano de obra en esos territorios tanto como en los de los países que saquean. Los trabajadores han sido arrojados a la miseria por la crisis mundial del Monstruo Capitalista. Ésta ha dejado, en su propia metrópoli, a más de 46 millones en la miseria. Están en las calles sin salud, sin empleo, sin salario, sin con qué pagar las hipotecas y los arriendos. Su respuesta ha sido la de sumarse a la protesta.

Los trabajadores blancos, los afroamericanos, los emigrantes, todas las etnias se han sumado a la gigantesca protesta popular en Norteamérica, que pasó de rechazar el fascismo de los supremacistas, a enfrentar las medidas que, en contra de los trabajadores, han impuesto los grandes magnates y burgueses en cabeza de Trump, pretendiendo que los obreros y los pueblos paguen la crisis capitalista.

Toda esta rebelión de los negros y los inmigrantes hace explosión como respuesta a los crímenes y asesinatos ejecutados sin ningún pudor por la odiada policía racista. Desde el Norte de África, Yemen, Siria y todo el Medio Oriente, los desheredados huyen del exterminio, de las dictaduras y las guerras ajenas, atizadas por el saqueo colonial de los recursos naturales. Son allí también millones de refugiados los que intentan escapar de las masacres contrarrevolucionarias que, como en Siria y Palestina, provoca el imperialismo y sus regímenes de oprobio como el generado por el sionismo. Centenares de miles de niños, jóvenes y adultos terminan en el fondo del Mediterráneo, tantos o más que los enterrados en la frontera al sur del Río Bravo.

Nada les queda a los obreros y a los pueblos del mundo que no les haya sido arrebatado: por millares mueren por falta de todo. Los efectos del coronavirus lo pagan los pobres del mundo. Mueren no sólo los registrados en las estadísticas oficiales de la pandemia, sino aquellos que tienen negado todo derecho a la salud, porque los criminales intermediadores de las aseguradoras privadas, con el argumento de que los recursos médicos deben estar todos al servicio del tratamiento de los contagiados, han dejado sin asistencia médica a los afectados por las otras múltiples y numerosas enfermedades.

Ya nada puede tapar esa barbarie capitalista que va quedando al desnudo con millones y millones de esclavos modernos que sobreviven en la miseria, con salarios legales “calculados”, que se imponen siempre muy por debajo del mínimo vital familiar de cada país. Sin techo, hacinados en viviendas precarias —cuando las tienen—, sometidos a jornadas delirantes y extenuantes de trabajo que le s imponen a adultos y jóvenes —cuando lo encuentran— tanto como a los niños que también son sometidos y obligados a trabajar por migajas que intentan recoger de donde puedan, para llevarlas a sus hogares sembrados en la miseria.

Con un panorama mundial de barbarie capitalista profundizada por el último y más agudo periodo de la crisis cíclica de la historia  de la sociedad burguesa, las condiciones actuales son para las masas trabajadoras aún más graves y feroces que las que empujaron a los trabajadores del mundo a los grandes combates por las 8 horas y otras conquistas logradas en la lucha de resistencia, enfrentando a todos los regímenes y gobiernos burgueses del mundo a fines del siglo XIX. Con la arremetida de la actual Peste, se pusieron de relieve los precarios sistemas de salud producto del saqueo en todo el mundo donde la enfermedad es un negocio, la salud una mercancía y la vida misma ha sido puesta al servicio del capital, como fuente de ganancias extraordinarias y de la acumulación; tal como lo imponen los parámetros del FMI, la OCDE y la banca mundial.

Con el COVID-19, los capitalistas y sus gobiernos lacayos, intentan ocultar que la pandemia más terrible que azota a los trabajadores y al pueblo es la del hambre. Pretenden hacer creer que la actual crisis y las medidas de los empresarios y sus Estados, fueron causadas por el coronavirus.

Pero desde antes de la pandemia los pueblos están en la lucha. Se han destacado en ella, los Chalecos Amarillos de Francia que han desafiado con la huelga General al gobierno para oponerse a una reforma laboral que arrebata conquistas históricas de la clase obrera; los Chalecos Negros que como organización de los migrantes Africanos y argelinos, enfrentan en las calles el racismo, la xenofobia y el hambre; los obreros de la Nissan de Barcelona, los trabajadores de la General Motors y de las maquilas de México junto a los proletarios del Azúcar en Irán que han enfrentado con su valerosa lucha a la teocracia de los Ayatolas.

Igualmente, han salido a ejemplares luchas en Irak, los trabajadores sometidos a la más brutal represión en un país devastado por sucesivas intervenciones militares de las pandillas imperialistas, y van más allá de la sola protesta organizada. Lo mismo viene sucediendo en todo Oriente Medio incluyendo a Palestina cuyo pueblo resiste al genocidio de los sionistas y a un plan de colonización y despojo total del territorio. La cosecha de la lucha florece donde las fabulosas ganancias del saqueo se nutren con la sangre de estos pueblos.

Los trabajadores y el pueblo boliviano que han sido sometidos a la dictadura de Añez impuesta por el golpe militar, los trabajadores argentinos que enfrentan al Gobierno de Fernández, fiel representante del Fondo Monetario Internacional, los trabajadores de Chile que enfrentan al Gobierno de Piñera quien ha utilizado la más feroz represión usando toda la violencia de los Carabineros, mostrando su herencia Pinochetista.

Pero también el pueblo colombiano retomó su tradición de lucha, con un importante punto de toque en el ya épico 21 de noviembre que llevó a la movilización clasista, en las calles. Centenares de miles de trabajadores estudiantes, indígenas y campesinos enfrentaron allí a l régimen criminal y corrupto, edificado sobre el terrorismo de Estado, que ha tenido su continuidad en el gobierno del fantoche que aparece en la cabeza del subpresidente Duque.

Con un panorama de agresión, la metrópoli Imperialista al mando de Trump no ha dudado en invadir y colonizar Oriente medio en alianza con el imperialismo europeo e Israel. Las burguesías C hina y Rusa entran en la pugna por el botín del corsario. Trump a cada paso amenaza a nuestros pueblos con el comando Sur. Apoyándose en aliados como la OEA y el gobierno lacayo de Duque, que ha prestado el territorio colombiano — ocupado ya por numerosas bases militares yanquis— para las operaciones de las tropas gringas, pisotea la soberanía del país y amenaza la de Venezuela. Su plan incluye invadir el territorio de la hermana República para conseguir el botín completo del Petróleo y otros materiales del subsuelo, controlar el mercado del narcotráfico y el espacio geoestratégico que define el control sobre el eje del Caribe y el Atlántico.

En estos combates han sido presos numerosos luchadores en el mundo que han sido torturados y muchos llevados a la muerte por el pecado de enfrentar y confrontar al capital. Los luchadores prisioneros son ahora rehenes de los verdugos de la burguesía.

Manifestamos desde Colombia nuestra solidaridad internacionalista, nuestro compromiso en la lucha contra el capital. En este sentido nos sumamos a la exigencia de libertad inmediata de los más de los 5.000 presos políticos colombianos.

Nos unimos también a la exigencia de la inmediata libertad incondicional de Sebastián Romero, luchador obrero argentino encarcelado en Uruguay, así como de los centenares de presos políticos en Irán, Irak, Siria, Bolivia, Chile, Ecuador, Francia, España, Grecia, para mencionar solo algunos países.

¡Libertad inmediata e incondicional a todos los presos y perseguidos políticos en el mundo!

Apoyamos la lucha por la libertad incondicional del compañero Mumia Abu Jamal periodista y activista político afroamericano estadounidense, condenado a pena de muerte, cuyo caso revisado se conmutó por la cadena perpetua. Exigimos igualmente la libertad de todos los compañeros de las Panteras Negras encarcelados en las prisiones yanquis. ¡Libertad incondicional a los más de 10 mil compañeros detenidos en las jornadas revolucionarias que se extienden en todo Estados Unidos para conquistar justicia en el caso de George Floyd! ¡Apoyemos los Comités de defensa del pueblo negro y de todos los sectores de la clase obrera y los explotados que ganan las calles al interior de la bestia imperialista! ¡Fuera Trump, el jefe de los bandoleros imperialistas!

POR UN ENCUENTRO CONTINENTAL DE LOS QUE LUCHAN

Respaldamos la propuesta de organizar un Encuentro Continental de Todos los que Luchan, para coordinar acciones en toda América que hagan sentir el poder de los trabajadores y de los pueblos en todo el continente.

Bogotá, Colombia, julio 25 de 2020

Coordinadora Nacional Sindical, Social y Popular