El pasado 31 de agosto, 5.000 trabajadores de la empresa minera Cerrejón iniciaron una huelga que lleva más de cuarenta días sin que la patronal responda a sus demandas contra la imposición del turno de la muerte[i] y el desmejoramiento de la convención colectiva. La empresa carbonífera y el Ministerio del Trabajo, apenas un mes después se acercan al Sindicato de Trabajadores de la Industria del Carbón, Sintracarbón, para retomar las negociaciones.

Por PST-Colombia

En el mes de julio, la Asociación Colombiana de Minería, ACM, y los directivos de las empresas que explotan el carbón en el Cesar y La Guajira, manifestaban que el Gobierno debía hacer reformas que les permitieran mantener sus ganancias ante la caída del porcentaje de exportación a Europa, que era del 11%, cuando en 2012 llegó a ser del 50%.

Para las empresas, es la clase trabajadora la que debe correr con esta crisis que ha profundizado la pandemia, pero que tiene su sustento en el cambio energético a nivel global. Sin embargo, Juan Camilo Nariño, presidente de la ACM, señalaba al diario El Tiempo: “El carbón se va a seguir consumiendo en el mundo. Europa está bajando su consumo, pero eso no quiere decir que China lo esté disminuyendo, que Japón lo esté bajando o que otros países del sureste asiático lo estén bajando”.

Es en este contexto en el que se produce la huelga de Sintracarbón, una industria que por cuarenta años ha explotado no solo la mano de obra sino el medio ambiente, obteniendo miles de millones de dólares en ganancias a costa de la salud y la precarización de la clase trabajadora y las comunidades, que ahora pretende mantener sus niveles de ganancia precarizando los contratos laborales y afectando aún más a la población y sus territorios.

Sintracarbón, había presentado un pliego tenía 88 puntos que después de seis meses, en agosto, redujeron a 38 para llegar a un arreglo rápido. La respuesta de la patronal fue un contra-pliego en el que se pretende reducir, eliminar y congelar las conquistas de la convención colectiva. Para la clase trabajadora, también es importante que la empresa reconozca las afectaciones a las comunidades por el desvío del Arroyo Bruno, el mayor afluente del Río Ranchería.

Para el sindicato, la implementación del turno de la muerte implicaría el despido de al menos 1.200 trabajadores, por lo que manifiesta que es un punto fundamental de la negociación, ahora que el Ministerio ha propuesto volver a la negociación: “Nuestra única condición siempre será que se respeten los derechos de los trabajadores, que tantos sacrificios han costado desde hace casi 40 años, en 18 procesos de negociación. Igualmente, que se nos respete como seres humanos, pues si bien somos subordinados, no vamos a ofrendar lo que nos queda de dignidad, honor y vida a tres voraces multinacionales cuyo único fin, con el nuevo estilo gerencial, es recostar sobre los beneficios laborales la sostenibilidad, supervivencia y competitividad de una millonaria compañía”, sostuvo Sintracarbón en su comunicado.

A pesar de la heroica lucha de los trabajadores de Sintracarbón, la huelga no ha tenido el apoyo que se espera de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, cuya dirigencia ha seguido en su política de mantener los conflictos aislados, lo que los hace más débiles.

Pero los trabajadores de Sintracarbón han entendido que la posibilidad de triunfar en esta lucha es vinculándose a las luchas sociales del país. Al tiempo que el Ministerio anunciaba su ‘intermediación’, el sindicato anunciaba su participación en la marcha Kato´u Wajira (Despierta Guajira) este viernes 9 de octubre, junto a comunidades afro e indígenas y organizaciones campesinas y de mujeres en la región.

Solo la unificación de los conflictos podrá detener la voracidad de las empresas, la brutalidad policial, las masacres y en general el paquetazo que el Gobierno de Duque quiere implementar contra la clase trabajadora y los pobres. Por eso es importante que tanto la Minga Indígena como el Paro Nacional del 21 de octubre sean el primer paso para unificar los conflictos hacia un Paro Nacional Indefinido.

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[i] Turno de la muerte: se trata de aumentar las horas de trabajo por día, aumentando el trabajo para cada persona, pero también eliminando un turno completo de trabajadores (cerca de 2500), esto significa la muerte laboral para ellos y el hambre para sus familias. También la llaman el turno de la muerte porque las jornadas largas en minería están consideras riesgosas aumentando el riesgo de accidentes fatales y las enfermedades laborales.