Crisis del CNP, construcción de la ANP y la necesidad de una nueva dirección para las luchas. Lo que comenzó como un llamado rutinario del Comité Nacional de Paro a una jornada de protesta para el 28 de abril, se convirtió en un estallido social que dejó a la burocracia de las centrales sindicales y a los partidos reformistas sin posibilidades de conducir la movilización de masas más importante de la historia reciente del país.

Por Antonio Romero

La convocatoria a un concierto virtual para el 1° de Mayo por parte del Comité Nacional de Paro no solo fue un signo de desconexión entre los dirigentes de las centrales y las masas sino una actuación consciente de los partidos reformistas que dirigen las centrales para desmontar las marchas y bloqueos que surgían en las distintas ciudades y municipios.

Diez días después del inicio del Paro Nacional, la llamada Coalición de la Esperanza que lideran el neoliberal Sergio Fajardo y el senador Jorge Robledo, ya estaba reuniéndose con Iván Duque para buscar una ‘salida’ a las movilizaciones y el lunes 10 de mayo el mismo Comité Nacional de Paro acudía a los Diálogos Nacionales de Duque con el pretexto de firmar un protocolo para lo que ya era un baño de sangre por parte del gobierno criminal en las calles.

Por otra parte, Gustavo Petro, candidato del Pacto Histórico, que conserva una creciente aceptación en las bases movilizadas, envió mensajes ambiguos durante todo el proceso de Paro Nacional, apoyando las movilizaciones, cuestionando los bloqueos, haciendo llamados al Comité Nacional de Paro, reuniéndose con empresarios y publicando alocuciones en las que se trataba de mostrar como un candidato confiable para la burguesía y la clase media con miras a las elecciones presidenciales.

A quién representa la burocracia sindical

“El CNP no nos representa”, fue una frase que recorrió la mayoría de las movilizaciones, e incluso los dirigentes sindicales lo reconocieron, aunque se negaron a democratizar el CNP. Pero debemos analizar las razones por las cuáles esta burocracia no solo sigue bajo el control de las centrales sindicales sino que mantiene un papel desmovilizador para las luchas sociales en Colombia.

Para los socialistas revolucionarios, la principal causa de este comportamiento de la burocracia es la baja tasa de afiliación sindical en Colombia, de solo el 5,8% de una población económicamente activa, de aproximadamente 25 millones de personas.

La CUT, la principal central sindical, tiene 577 mil afiliados de los cuales 250 mil son docentes, mientras la CGT, que aparece en el censo sindical del Ministerio del Trabajo con 606 mil afiliados, tiene 388 mil en el sector agropecuario, la mayoría de ellos vinculados a sindicatos patronales.

Esta situación hace que la consigna de que las centrales sindicales no representan a la clase trabajadora sea una realidad, además ha puesto a la burocracia sindical a actuar de manera mucho más regresiva, aislando las luchas, intentando siempre mantener los aparatos que sustentan sus privilegios.

El papel traidor de la Coalición de la Esperanza

La llamada Coalición de la Esperanza, que incluso se separó de manera temporal de la Alianza Verde por el apoyo de algunos de sus dirigentes al Paro Nacional y a la idea de que la consulta para las elecciones presidenciales incluya a Gustavo Petro, mostró su verdadero rostro en medio de la radicalización de las luchas.

Su discurso ‘contra los extremos’ quedó pulverizado por la irrupción de las masas que pedían la caída del Gobierno de Duque y sus gobiernos alternativos actuaron como afiles del establecimiento, permitiendo la más brutal represión policial.

Pero lo más grave fue la traición que sus militantes orquestaron en la CUT y la FECODE, no solo por desmontar el Paro Nacional, sino por no atender el llamado de miles de asambleas populares, movimientos juveniles y estudiantiles e incluso de las bases sindicales a ponerse al frente de las luchas y democratizar el CNP.

El Pacto Histórico y su llamado al 2022

Por su parte, Gustavo Petro mostró que no está interesado en un estallido social que pueda tumbar el régimen, sino en procesos de movilización que degasten al Gobierno para crear un clima electoral favorable para 2022.

La idea es que sectores de la burguesía vean viable un eventual gobierno de Petro como contención de las luchas sociales contra el régimen político. De allí que en sus alocuciones, Petro se muestra como un estadista, como un tipo ‘razonable’ que orienta levantar los bloqueos para ‘proteger’ la vida de los jóvenes.

En últimas, lo que Petro defiende es su idea de un capitalismo humano en el que el empresariato entienda que debe redistribuir, esa misma ‘gente de bien’ que se arma para enfrentar a las masas en las calles.

Construir una nueva dirección para las luchas

Nunca antes en Colombia, habíamos tenido la oportunidad de crear una nueva dirección para las luchas sociales, que supere a las centrales sindicales y los partidos reformistas que la dirigen. El Paro Nacional ha brindado la posibilidad de que las masas vean quiénes son sus dirigentes, que se atrevan a cuestionarlos y que se planteen nuevas alternativas.

La ANP, es un primer paso para superar esos problemas de dirección .Pero lo más importante es abandonar los programas reformistas que nos han llevado a la política de la concertación en las organizaciones sindicales y sociales. La nueva dirección debe prepararse para orientar las luchas y no para negociar los derechos de la clase trabajadora y los sectores populares.

Por eso es indispensable hacer dos arduas pero urgentes tareas, iniciar un proceso de sindicalización masiva en el país que aglutine a los tercerizados, precarizados e incluso a los desempleados. Y luchar por una nueva dirección de los trabajadores. Luego de la traición que han cometido, quienes hoy tienen copado el aparato de las centrales y por ende del Comité Nacional de paro, no pueden continuar en sus cargos sindicales, viviendo de los aportes de los afiliados y usando las centrales para intereses electorales. Necesitamos tejer un puente entre el mundo de lo juvenil y lo popular – vanguardia de este proceso- y el mundo sindical, pero para ello es indispensable recuperar las centrales para los trabajadores y las trabajadoras.