La ciudad de Cartagena no es solo una de las que presenta las cifras de pobreza más altas de las capitales de Colombia, sino que además es la más desigual. El emporio turístico despojador de tierras contrasta con la miseria de las comunidades cercadas por los complejos hoteleros y residenciales, de igual manera en torno a la imponente Zona Industrial de Mamonal, decenas de barrios sufren la contaminación, el desempleo, el desplazamiento y la miseria.

Por Luis Atencia, del PST-Colombia

Sin embargo, el Paro Nacional en Cartagena no logró convertirse en estallido social de las comunidades, con un movimiento social que arrastra una crisis de años, una CUT que en su mayoría está compuesta por el magisterio y dirigida por una burocracia sin conexión con la clase trabajadora y la informalidad creciente en la ciudad que ha impuesto una cultura del rebusque.

Crisis del Comando Departamental y surgimiento de alternativas

Se dieron procesos importantes de articulación de colectivos, sindicatos, partidos y organizaciones sociales que orientaron las luchas en medio de la crisis de un Comité Departamental de Paro que a duras penas logró hacer algunas caravanas con docentes y apoyar las agendas de estas articulaciones.

Jugó un papel importante, el movimiento de mujeres y feministas en la ciudad que desde antes ha tenido un protagonismo en las luchas sociales, en particular contra la violencia de género. Articulaciones como la Coordinadora Distrital de Paro (que reúne a la mayoría del movimiento estudiantil, plataformas juveniles, grupos culturales y un sector de barristas) y la Minga Social (agrupación de comunidades de la Zona Industrial y Barrios Unidos, plataformas juveniles, barristas y sindicatos) son experiencias incipientes de organización que promovieron una agenda política para el Paro Nacional.

El momento más importante fue la Toma a Mamonal del 19 de mayo, en la que fueron bloqueados siete puntos de acceso a la zona industrial, obligando a los gremios empresariales a pronunciarse en contra de los bloqueos y llamar al alcalde William Dau a reprimir. A lo que el Comando Departamental de Paro respondió con un acuerdo para evitar bloqueos en la zona industrial y no afectar la producción.

Unificar las luchas, preparar un Paro Distrital

A pesar de que los niveles de represión en Cartagena estuvieron distantes a los mostrados en otras ciudades, la Alcaldía ordenó la dispersión de una movilización que pretendía acercarse a la estatua de Pedro de Heredia, el genocida fundador de la ciudad. De igual manera, hizo cacería de estudiantes dejando a algunos con graves lesiones. Pero en términos generales la Alcaldía de Dau en acuerdo con la CUT, acompañó las movilizaciones.

Eso no oculta que el gobierno de Dau ha estado al servicio de los empresarios, con excepción al tema de los peajes, que incluso ha causado divergencias entre la administración y los gremios. Pero la Ley Araujo sigue esperando su implementación, dejando la ciudad en manos de los mercaderes y despojadores.

Por ello, es necesario que estos procesos de articulación que se han manifestado en Cartagena, se unifiquen en la preparación de un Paro Distrital contra la pobreza, el desempleo y el despojo al que los empresarios del sector industrial y el turismo han condenado a esta ciudad., que el Comando Departamental de Paro se ponga al servicio de estas luchas y que se levante un pliego distrital que dé respuesta a las necesidades de las comunidades y se convoque una Asamblea Distrital Popular.