Las horrorosas imágenes que vimos anoche en la Municipalidad de Curacautín están conmoviendo al país. Cientos de personas, coordinadas previamente con Carabineros, desalojaron a un grupo de comuneros mapuche que habían tomado el edificio municipal en protesta por la libertad de los presos políticos mapuche en huelga de hambre.

Por MIT-Chile

Existe evidencia contundente que prueba, contrario a lo que afirma reiteradamente la prensa burguesa, que esto no fue un acto espontáneo de “residentes” ni “vecinos”. Esto fue organizado por militantes de APRA -organización antimapuche que representa los intereses del empresariado de la Araucanía-, que arrastró, es cierto, a un sector popular envenenado con la ideología racista antimapuche. No está demás agregar que APRA tiene entre sus miembros al suegro protector del violador Martín Pradenas. Y que además esta arremetida del grupo, “coincide” con la visita que hace un par de días realizó el nuevo y flamante Ministro del Interior, Víctor Pérez, un geronte reaccionario del pinochetismo más duro.

Es urgente y necesario romper el aislamiento de la lucha del pueblo mapuche, que hoy sufre la más brutal militarización en sus tierras. Esto no puede ser planteado como una lucha de “mapuche versus chilenos”. El racismo así como todas las opresiones (machismo, lgbtifobia, xenofobia, etc) es una ideología a combatir pues está al servicio de la clase dominante para dividirnos como trabajadoras y trabajadores. Es una lucha en la que toda la clase trabajadora, ya sea mujeres, inmigrantes, lgbti, obreros, cesantes, etc, debemos dar unidos en contra del Estado de Chile, que se constituye como enemigo común de todos los explotados. Un Estado empresarial que garantiza el abuso y el robo de los ricos, por eso es enemigo de nuestra clase con todos sus aparatos de dominación y represión.

Es urgente que las organizaciones obreras y sociales del sur y de todo Chile, como los sindicatos de trabajadores forestales, se pronuncien cuanto antes en apoyo a los comuneros perseguidos. Forjar la unidad de todos los explotados, chilenos y mapuche, es vital para impedir que crezca el clima racista y antimapuche que azuzan los sectores fascistoides. Y no basta con declaraciones o reuniones online. Es necesario impulsar desde ya la movilización en todas partes. Hay que formar piquetes, asambleas, movilizaciones y cortes de calle en las poblaciones en solidaridad con el ataque del Estado y la derecha fascista a los mapuche. La CUT, CONFECH y organizaciones sindicales se deben poner a disposición de la lucha.

¡Libertad inmediata e incondicional a todos los presos políticos mapuche y a todos los presos de la Revolución de Octubre!

¡Unidad de todos los explotados, chilenos y mapuche contra el gobierno y el Estado!

¡A preparar la autodefensa, organizada desde las asambleas territoriales, ollas comunes organizaciones sociales, sindicatos, etc., para enfrentar al fascismo y sus bandas de choque! ¡El fascismo no pasará!

El combate que comenzó el 18 de Octubre también es para que el pueblo mapuche recupere sus tierras, robadas con los métodos más sanguinarios y cobardes, hoy en manos de empresas que devoran los recursos naturales y super explotan a miles de obreros. Solo la alianza de todos los explotados logrará enfrentar y derrotar al Estado de Chile, que oprime al pueblo mapuche y reprime toda movilización del pueblo chileno.

¡Desmilitarización YA del Wallmapu. Por el derecho a la autodeterminación del pueblo mapuche!

¡Fuera Piñera y Víctor Pérez! ¡Abajo el gobierno de los empresarios!