El pleno de la Convención Constitucional del viernes 07/05 votó una serie de normas relacionadas a la minería del cobre y otros minerales. Después de esa votación, se ha generado una importante confusión sobre el tema, que no ayuda a entender lo que se votó y lo que se votará en las próximas semanas.

Por MIT-Chile

Después de la votación, el convencional Hugo Gutiérrez del Partido Comunista, para citar un ejemplo, publicó en su twitter lo siguiente:

Informaciones similares fueron difundidas por distintas partes y medios de comunicación.

Tal interpretación política de lo que se votó, explicada de esa manera, induce a un gran error. Cualquier persona que no conoce la legislación actual podría pensar que ahora el Estado chileno será dueño de toda la gran minería del cobre, lo que es totalmente incorrecto.

El artículo aprobado por la Convención mantiene el dominio del Estado sobre el mineral que está bajo tierra, o sea, sobre los yacimientos. Este artículo, con una formulación un poco más larga, fue incorporado por Allende en 1971 a la Constitución de 1925 y posteriormente fue mantenido por Pinochet y los gobiernos democráticos. Lo que hizo la Dictadura (Artículo 24) fue cambiar la segunda parte del texto de Allende (que nacionalizaba las empresas), instalando las concesiones mineras por vía judicial y abriendo la puerta para lo que vendría después, la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras (1982), que regula las concesiones y permite la privatización del cobre. Este fue el mecanismo a través del cual la dictadura y los gobiernos democráticos permitieron la privatización de más de un 70% de la producción de cobre en Chile.

La norma aprobada por la Convención Constitucional es positiva, pero no cambia la realidad de las privatizaciones, solo mantiene el dominio del Estado sobre los yacimientos, lo que nunca se ha cambiado. Tanto es así que tal artículo contó hasta con votos de la derecha y Partido Socialista, que fueron los responsables por gran parte de la privatización de la minería. Por eso, todos los que dicen que la Convención votó la nacionalización del cobre están difundiendo una información, como mínimo, imprecisa y que induce a un error de comprensión.

La verdadera nacionalización del cobre, o sea, que el Estado sea el dueño de toda la explotación del cobre para que el pueblo pueda “usufructuar” de la renta minera pasa por 2 elementos centrales; 1) acabar con todas las concesiones a la gran minería privada; 2) nacionalizar las empresas de la gran minería, pasándolas al control estatal. La propuesta de Iniciativa Popular de Norma que juntó más de 24 mil proponía todo ello, incluso democratizando el control de las empresas, incorporando a trabajadores y comunidades en sus directorios.

Todas las propuestas que iban en este sentido fueron rechazadas por el Pleno de la Convención Constitucional (06/05) y habían ingresado a través de indicaciones (propuestas de cambio a los artículos) por nuestra compañera María Rivera y otros constituyentes. La Indicación 125, que proponía terminar con todas las concesiones mineras (excepto a la pequeña y mediana minería) obtuvo 36 votos a favor (con votos contrarios incluso del Partido Comunista e independientes de «izquierda»). La Indicación 161, que nacionalizaba las empresas obtuvo 42 votos a favor.

La norma que proponía la nacionalización, sin embargo, obtuvo más votos que la propuesta del Partido Socialista/Independientes No Neutrales, que proponía mantener la privatización del cobre y extenderla al litio y también a los hidrocarburos (petróleo y gas). Otra norma, promocionada por el Partido Comunista, proponía la participación mayoritaria del Estado en la explotación del cobre, pero manteniendo la puerta abierta a la minería privada. Todas las normas fueron rechazadas por el Pleno. Así, habrá una nueva y última ronda de votaciones sobre este tema en las próximas semanas.

Es fundamental aumentar la presión sobre la Convención Constitucional para terminar con el saqueo de nuestros bienes naturales y minerales por las grandes transnacionales y las familias multimillonarias de Chile, como la familia Luksic (Antofagasta Minerals) y Ponce-Lerou (litio). Llamamos a la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) a sumarse a la campaña por la nacionalización de las empresas de la gran minería. No podemos perdernos en las informaciones falsas o imprecisas que circulan, ni tampoco en posiciones conformistas que plantean que es imposible la nacionalización y debemos conformarnos en regular el saqueo de las transnacionales.

La lucha por la verdadera nacionalización del cobre es la lucha para acabar con las concesiones mineras y nacionalizar las empresas de la gran minería bajo control de las y los trabajadores y el pueblo.